Las playas de Marbella
Marbella confirma que los análisis sobre las playas de El Cable, Río Real y Los Monteros certifican la calidad del agua.
Marbella. - El episodio sobre la calidad del agua en las playas de El Cable, Río Real y Los Monteros ha dejado en evidencia una crisis en la comunicación técnica y sanitaria, llevando al Ayuntamiento de Marbella a tener que corregir, en su segundo comunicado, algunas de las carencias informativas del primero.
El viernes 24 de julio, el Consistorio informó de una recomendación preventiva de abstenerse del baño por una alteración en el parámetro de enterococos intestinales. No obstante el problema no fue tanto la existencia de la incidencia, algo que los expertos consideran relativamente habitual en la gestión de las aguas de baño, como la forma de crear la comunicación.
En un comunicado oficial, el Ayuntamiento confirmaba que: las playas de El Cable, Río Real y Los Monteros permanecían abiertas, indicando que la recomendación temporal de abstenerse del baño establecida por la Delegación Territorial de Salud y Consumo en Málaga afectaba únicamente a una zona concreta y delimitada de las aguas, que se encuentra debidamente señalizada, y tiene carácter preventivo.
El tema es que no se explicó cuál era esa zona mientras que al mismo tiempo, citaba tres playas completas —El Cable, Río Real y Los Monteros— sin precisar el punto exacto afectado.
El resultado, que Latinpress.es pudo comprobar, fue inevitable: el rumor que se propagó entre vecinos y turistas fue que las tres playas estaban contaminadas o que bañarse en cualquiera de ellas podía entrañar un riesgo.
La contradicción era evidente. Si la incidencia estaba localizada, la información esencial era precisamente localizarla. Omitir ese dato convirtió un problema puntual en una sospecha generalizada sobre varios kilómetros de litoral.
Esa falta de precisión alimentó el vacío informativo. Las redes sociales y las aplicaciones de mensajería hicieron el resto.
El propio Ayuntamiento terminó lamentando la difusión de "informaciones que no se ajustan a la realidad", aunque buena parte de esa confusión nació precisamente de un comunicado oficial que dejaba sin responder la pregunta más importante: ¿dónde exactamente no era recomendable bañarse?
La administración ha terminado culpando a los vecinos y turistas por no informarse desde los contenidos oficiales, olvidándose que los rumores en comunicación prosperan cuando precisamente falta información oficial suficiente. Cuanto mayor es el vacío, mayor es la especulación.
El segundo comunicado, publicado tras conocerse los nuevos análisis, corrige parcialmente esa deficiencia, aclarando que nunca hubo cierre de playas y que no se detectó presencia de la bacteria Escherichia coli, que no existió ningún vertido y que los parámetros han vuelto a la normalidad. Es, en cierto modo, un ejercicio de reconstrucción de la confianza.
El episodio tampoco parece haber revestido una gravedad sanitaria excepcional. Todo apunta a una incidencia controlada que probablemente habría generado mucha menos preocupación si se hubiera explicado con mayor claridad desde el inicio.
Cuando una administración solicita a la ciudadanía que se informe únicamente por los canales oficiales, esos canales deben ofrecer un nivel de detalle suficiente para evitar interpretaciones erróneas.
Al final, todos los análisis realizados por las autoridades sanitarias han certificado la calidad del agua de las playas de El Cable, Río Real y Los Monteros, confirmando el restablecimiento de los parámetros microbiológicos y la normalización de la situación tras el episodio detectado la pasada semana.









