Si lo saben los universitarios, que se sepa en todo Sinaloa y más allá de sus fronteras; la otrora Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), institución de educación media y superior, cuyas luchas de maestros, investigadores, trabajadores y estudiantes, pugnaron por hacer de ella un verdadero centro de formadores de profesionistas al servicio de la ciudadanía, que por décadas la han sostenido con sus aportaciones económicas mediante impuestos destinados a la educación, ha sufrido una metamorfosis, semejante a la metástasis que provoca un cáncer.
Lo inaceptable, por increíble, ha estado ocurriendo en la UAS; hablar de cosas paranormales no resulta tan descabellado como pareciera porque, como por arte de fuerzas bien conocidas, la transforman en una empresa privada, en la que un Rector, se trasforma en empresario; hace una fortuna incalculable, desconociendo su cuantía; con habilidad inexplicable, corrompe todo lo que toca, empezando con la formación de, ¿un grupo, organización secreta, cártel?, se ignora la denominación impuesta por el Rector/empresario, dándose a conocer cómo, “funcionarios” de la UAS, semejantes a zombis que sin chistar, siguen a pie juntilla todo lo que se les ordenaba, esperando con ansiedad ser el elegido para sucederlo.
Los beneficios para sus zombis han sido envidiables, iniciando por supuesto con su propia familia; en la UAS no aparecen fantasmas, desaparecen millones de pesos que deberían estar destinados a la enseñanza de estudiantes y pagos honorables a los verdaderos trabajadores de ésta institución formadora de profesionistas; la capacidad de extensión de sus tentáculos impresiona, hace aparecer un partido político que otorga al empresario/Rector, su esposa y sus más allegados zombis, flamantes diputaciones, lo paranormal de éste caso es que, no representan al pueblo, se representan y beneficias solo a ellos mismos.
Lo insólito ocurre que, sin aparecer fantasmas en la UAS, la desaparición de 500 millones y algo más, cifra de la que, como suele ocurrir en la oscuridad, no se ve, no se sabe a ciencia cierta a cuánto asciende la cantidad desaparecida; como han hecho de lo paranormal lo normal, y sus tentáculos abrazan a las autoridades ejecutivas, judiciales y legislativas, aparece una impunidad inexplicable, pero existente; antes que aplicar justicia y privar de la libertad a los responsables de las desapariciones, son exonerados por las autoridades, con el condicionamiento del pago de una oscura e inexplicable fianza de, ¡20 millones de pesos! y aparece lo que, ante los ojos de universitarios, ciudadanos sinaloenses y del mundo, no es normal, ningún zombi pisa la cárcel, ni se aplica justicia, ni aparecen los millones desaparecidos y son reinstalados en sus tan ambicionados puestos en los que los llaman, no delincuentes, ni pillos, ni rateros sino… ¡funcionarios de la UAS!
Ni el mago Merlín o Maquiavelo, hubieran podido realizar la amañada estrategia de solicitar ¡DONACIONES! a toda una comunidad universitaria y a la ciudadanía en general, para pagar la fianza de esos 20 millones, la rebaja obtenida es propia de una corrupta impunidad, tanto de las autoridades como de los miembros del cártel de la UAS.
Como de apariciones y desapariciones se ha venido conformando el funcionamiento de la UAS, aparece igualmente, como por arte de esas fuerzas oscuras, un nefasto personaje que habiendo sido despedido y habiéndosele retribuido generosamente la prestación correspondiente, llega como fantasma del más atrás a ocupar el puesto que era suyo, la dirección de asuntos jurídicos, ahí, dónde lo derecho enchuecaba siempre por órdenes de empresario/Rector.
Al decir de la vox populi: “si existe el bien, existe el mal”, en la UAS ha prevalecido, más allá de lo que la imaginación podría dar, el mal; en extremo inconcebible, fallece el creador de la metamorfosis de la más que centenaria Universidad Autónoma de Sinaloa, sus zombis engolosinados con el poder que ostentaba el Rector/empresarios, no les importo, ¿quién lo mato?, ¿cómo lo mato?, ¿dónde lo mato?, ¿por qué lo mato? ; la viuda del Empresario/Rector, contra toda lógica o sentido común, haciendo eco de los zombis al parecer, tampoco le importo, porque en todo caso, en lo paranormal también hay prioridades y es cuidar la nuevamente ostentada diputación.
La situación de la UAS, ha rebasado en mucho esa paranormalidad imperante que, al rebasar los límites de la corrupción, la deshonestidad, desvergüenza y cinismo, surge la inconformidad e indignación haciendo surgir un sentimiento de rechazo contenido durante dos décadas contra una administración que nunca debería haber existido y se está manifestando por parte de la comunidad universitaria ya que, las autoridades tanto estatales como federales, pretenden mantener la impunidad en una universidad a la que le detuvieron su vuelo que debería ser, hasta la cúspide académica… SURSUM VERSUS.
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