Marbella: El Comentario de la Semana 317.
Marbella, entre récords y rutinas: un año de cifras brillantes y viejas costumbres
Marbella cierra el año con un balance que permitiría descorchar una botella —aunque quizá sólo a medias. Hay menos paro que nunca en un mes de diciembre, más empresas, más cotizantes y una administración que promete modernizarse con 4,7 millones de euros en tecnología, incluidos portales web que por fin harán algo más que informar horarios. El empleo, como el buen tiempo, sigue siendo estacional. Baja con disciplina militar desde enero hasta julio, cuando el turismo entra en plena forma, y vuelve a subir cuando las maletas regresan a los armarios. El resultado anual es positivo, sí, pero el patrón es tan reconocible como una sombrilla en agosto: la economía despega en verano y se recoge en otoño. La renta cuenta una historia similar. Marbella es más rica que hace una década: la renta bruta ha crecido cerca de un 30%. La disponible también sube, aunque algo menos. Dicho en términos menos técnicos: se gana más dinero, pero no todo acaba donde a los ciudadanos les gustaría, es decir, en su cuenta corriente. El relato oficial habla de diversificación y futuro digital. Los datos, con menos épica, recuerdan que la ciudad sigue dependiendo del calendario turístico y de un crecimiento que avanza más rápido en las estadísticas que en el bolsillo. Marbella progresa, sin duda. Pero lo hace con una elegancia muy local: corriendo cuando hay temporada, caminando cuando no, y mirando de reojo al móvil… a la espera de que la nueva web municipal termine de cargar.


















