Pepa y Hulia, dos tortugas bobas
Dos tortugas bobas son liberadas en el Mediterráneo de Marbella.
Marbella. — La ciudad ha devuelto este jueves dos tortugas bobas al mar. Las tortugas, Pepa y Hulia, han regresado al Mediterráneo después de meses de tratamientos, cuidados veterinarios y rehabilitación.
Ambas llegaron en circunstancias que comprometían seriamente su supervivencia. Una de ellas estaba deshidratada y presentaba problemas respiratorios y de flotabilidad. La otra, atrapada entre sacos de rafia y residuos, sufrió lesiones en el cuello y en sus cuatro aletas.
El final feliz no ha evitado preguntarse ¿cuántas tortugas no tienen la misma oportunidad de ser encontradas, rescatadas y recuperadas?
La historia de Hulia resulta especialmente reveladora. No fue víctima de un fenómeno natural extraordinario. Quedó atrapada en residuos que terminaron en el mar. Los desechos abandonados en tierra pueden convertirse, kilómetros después, en una amenaza para animales que nunca tuvieron ninguna relación con el lugar donde fueron generados: Una bolsa, una malla o un saco pueden parecer insignificantes para quien los abandona, pero para una tortuga pueden ser una sentencia de muerte.
La presencia de ProDunas, de voluntarios y de vecinos vigilando los nidos demuestra que la convivencia marina es posible, lo que no significa que la conservación deba depender únicamente de la buena voluntad de unas cuantas personas.
Las imágenes de Pepa y Hulia regresando al mar son poderosas porque representan un éxito. Pero una política ambiental no debería medirse solamente por el número de animales que se consiguen salvar. También debería medirse por el número de animales que no necesitan ser salvados.
La sostenibilidad no consiste simplemente en mantener limpia la arena o conseguir reconocimientos para las playas. Significa preguntarse qué ocurre debajo de la superficie.
Pepa y Hulia han sido trasladadas mar adentro y liberadas después de comprobar que podían desenvolverse autónomamente.
Vuelven a un Mediterráneo que sigue ofreciéndoles alimento y espacio para vivir, pero que también contiene plásticos, redes, residuos y una intensa actividad humana.









