Marbella: El Comentario de la semana 333
Marbella: El Comentario de la semana 333.
A Marbella le cuesta afrontar su realidad; ha aprendido a vender lujo, pero no garantiza una vida estable, reconoce que hay baldosas levantadas en Ricardo Soriano, pero sólo actúa en 350 metros.
Marbella ha reducido el paro de forma notable, pasando de 7.491 desempleados a 6.683 en un año. El problema es que el mercado laboral local sigue funcionando como un chiringuito: abre fuerte en primavera, alcanza su esplendor en verano y empieza a recoger sillas en otoño. Julio y agosto son el paraíso estadístico. Luego llega noviembre y la economía recuerda que depende casi tanto del turismo como un beach club depende de DJs suecos y botellas gigantes con bengalas. Además la desigualdad entre hombres y mujeres sigue siendo una de las constantes más llamativas. En abril de 2026 había 4.074 mujeres desempleadas frente a 2.609 hombres. Las banderas azules. Las diez banderas azules consolidan a Marbella como una potencia turística costera. Puerto Banús, Cabopino o Nagüeles-Casablanca representan esa Marbella impecable que vende calidad de vida al mundo. La paradoja es que mientras las playas acumulan reconocimientos europeos, muchos trabajadores esenciales siguen buscando alquileres asequibles como quien busca aparcamiento en agosto: con fe, paciencia y pocas expectativas. El relato sanitario del PP: hospitales sí, vivienda no. El PP presume de inversiones sanitarias y ampliaciones hospitalarias. Y existen. El problema aparece cuando toca hablar del personal. La Costa del Sol puede atraer millonarios, fondos de inversión y superdeportivos, pero sigue teniendo dificultades para que médicos y enfermeros puedan vivir cerca de donde trabajan. La imagen de sanitarios durmiendo en furgonetas lo resume mejor que cualquier discurso de la oposición. El choque entre el éxito inmobiliario y la realidad social. Marbella construye lujo con enorme rapidez. Vivienda asequible para trabajadores esenciales, bastante menos. El “parque temático financiero” La izquierda denuncia que Marbella se está convirtiendo en una ciudad diseñada más para invertir y consumir que para vivir. El casco histórico pierde vecinos, aumentan las viviendas turísticas y el mercado inmobiliario empieza a funcionar con lógica internacional más que local. Marbella no se vacía de gente; se vacía de cotidianeidad. Marbella levanta el suelo de Ricardo Soriano, una reforma que muchos vecinos consideraban inevitable. En la ciudad hay calles importantes, pero por las aceras de Ricardo Soriano transitan miles de turistas y miles de marbellíes. No llega a ser una Serrano o La Castellana de Madrid ni una Oxford Street o Belgrave Square de Londres, pero es lo que hay ya llevábamos mucho tiempo esperando no seguir esquivando las baldosas levantadas. Diego López nos ha dado esta buena nueva: el Ayuntamiento ha decidido intervenir con una renovación integral del pavimento peatonal entre Huerta Chica y Calvario (350 metros de longitud). Lo triste es que la actuación apenas alcanza un 25% de la pequeña avenida. La acumulación de grietas, desniveles y piezas fracturadas son tantas que han terminado convirtiéndose en parte del paisaje cotidiano.









