Las VUT
Las VUT no son un problema en Marbella, el problema ha sido el desorden urbanístico.
Marbella. – La abogada especializada en derecho turístico, Mar Alcázar, lanzó una idea que desafía uno de los debates más repetidos sobre la vivienda: "las Viviendas de Uso Turístico (VUT) no serían el principal problema del municipio".
Su crítica apunta, en cambio, a un urbanismo que durante años ha acumulado anulaciones de planes generales, cambios normativos e inseguridad jurídica.
Según defendió en un encuentro del Club de Empresarios y Profesionales de Marbella, el error fue no integrar de forma clara las VUT en el nuevo Plan General de Ordenación Municipal (PGOM), obligando ahora a interpretar su encaje en el futuro Plan de Ordenación Urbana (POU).
Durante su ponencia “La vivienda turística en Marbella”, subrayó que como las Viviendas de Uso Turístico (VUT) y los apartamentos turísticos no aparecen como tales en el primero de los dos documentos, en el que ahora se divide el antiguo PGOU, "se tendrá que interpretar en el Plan de Ordenación Urbana (POU), cuando hubiera sido más fácil señalarlo en el PGOM".
En su opinión, la normativa turística de la Junta y la urbanística del Ayuntamiento deberían coordinarse para evitar un escenario de permanente incertidumbre.
Números
Los datos reflejan la dimensión del fenómeno: frente a 119 hoteles con 17.412 plazas y 109 apartamentos turísticos con 10.239 plazas, Marbella registra 15.705 VUT con capacidad para 91.724 personas.
Sin embargo, Alcázar recuerda que, según el INE, alrededor del 40% (36.700) de esas viviendas no están activas, cuestionando así que las cifras brutas expliquen por sí solas la crisis residencial.
No obstante (spoiler) aunque el dato del 40% inactivo reduce el volumen real de oferta, no elimina el hecho de que las VUT constituyen un competidor de enorme dimensión.
Las VUT mantendrían de manera operativa el 60%, unas 55.000 plazas, mientras que los hoteles y apartamentos turísticos, en conjunto sumarían 27.651, prácticamente menos del doble que la capacidad de alojamiento reglado tradicional. Puede sostenerse que el verdadero problema sea la inseguridad urbanística, como Alcazar defiende, pero es razonable concluir que existe una competencia muy relevante para hoteles y apartamentos turísticos.
Campos de golf
Su intervención también dejó al descubierto otra paradoja: un municipio reconocido internacionalmente por el golf solo tiene un campo inscrito oficialmente en el registro andaluz, un síntoma más de las lagunas administrativas heredadas de décadas de desarrollo acelerado.









