CEUTA deja huella

Enrique Monterroso Madueño • 27 de agosto de 2026

CEUTA deja huella en el alma española.

No lo podré demostrar pero mantengo la convicción de que si algún poder malévolo, algún monarca, algún sistema trumpista,  no sé , algún politicastro tuviera en sus manos el decidir la forma más segura de acabar con un gobierno legítimo por la vía rápida , si eso pudiera maquinarse, haría exactamente lo mismo que está sucediendo en Ceuta. 


Alguien deja las puertas abiertas, se te cuelan 80.000 personas que anhelan nuestro sistema de vida y de oportunidades y - hagas lo que hagas - ya tienes las bases para acabar con el Gobierno que se te ponga por delante. Veamos: Por un lado está el manejo del problema humanitario que se genera que es de órdago y más en pleno ferragosto en la España ceutí. 


Los que han entrado de esta forma son personas. Se les ha calificado de todo, desde invasores a peligrosos delincuentes pasando por presuntos violadores y por transmisores de enfermedades. Las palabras nunca son inocentes. 


No es lo mismo verlos como atacantes que deben ser repelidos, con violencia si hace falta, como magrebíes y subsaharianos genéricos, una masa amorfa  que puede ser tratada a bulto, o si hablamos de ellos como personas que quieren pedir asilo, tengan o no derecho a ello. 


Lo mismo con los menores: no pediremos la misma atención si los vemos como niñas, niños y adolescentes, que si los llamamos fríamente “menores no acompañados”, que es un término administrativo frío. 


Y no digamos si nos referimos a ellos como “menas”. Cada denominación justificará o hará inaceptable unas medidas u otras: su expulsión sin miramientos o su traslado a la península para ser atendidos y protegidos.


Por otro lado está la complejidad de expulsar a alguien de un territorio en el que ha logrado entrar. 


Tramitar un expediente de expulsión  es de una complejidad jurídico- administrativa imaginable toda vez que hemos dicho que somos demócratas, cristianos o meramente liberales que respetan las leyes. 


Hay que tener  en cuenta  las leyes nacionales e internacionales y más aún teniendo en cuenta que no existen recursos humanos suficientes (entiéndase, jueces, fiscales y personal habilitado en Ceuta  para llevar a cabo esa labor). Dando por hecho de que cuando se tramiten los expedientes de estas dos o tres mil personas se comprobará que sólo un pequeño porcentaje conseguirá el derecho de asilo. Lo veremos. 


Pero no se puede expulsar en masa a personas que pretenden demostrar motivos suficientes para ello. Repito una vez más , si somos demócratas   


Y por otro está el que los enemigos políticos van a aprovechar el momento generado no se sabe bien por quién y le va a pegar al solomillo  un bocado que no soltará de sus fauces hasta que alguien tire la toalla. 


Así de fácil. Así de deleznable. Lo repito y lo echo de menos siempre: se puede ser de derechas y ser moderados y constructivos pero estos no lo son. 


El nombre importa, siempre. No se siente la misma vergüenza si los abandonados durante semanas  los vemos como violadores, delincuentes y transmisores de enfermedades  que si se trata de personas. 


Incluso si deseamos internamente  que vuelvan todos a su país, no los expulsaremos igual si los vemos como carne de cañón de disputas políticas y geopolíticas, que si los consideramos personas con derechos y dignidad.


Y, cómo no, luego está nuestra Europa. A medida que se endurece el discurso de las políticas migratorias avanza  una progresiva deshumanización de las personas migrantes. 

Empezando por la forma de referirnos a ellas dejando de verlas como iguales, negándose humanidad o directamente odiandolos. 


Ha sucedido a lo largo de la historia con cualquier colectivo al que se quisiera oprimir, negarles derechos o incluso exterminar: primero había que negarles la condición humana.


Sí, un temblor ceutí está dejando  huellas en nuestras almas, ensombreciendo  el entusiasmo y el goce con el que nos solazábamos en pleno verano. 


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es. emonte7@hotmail.com Colaboración especial para LatinPress® 

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