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OPINIÓN
 
LatinPress®. 1 / 2 / 2021. México. Blanca Nieves Palacios Barreda

Cadena de contagios vs Cadena de oraciones


 

   

Este desconocido virus, que ha llegado de manera silenciosa y, se ha extendido en todo el mundo, hasta convertirse en pandemia, y que ha cobrado ya millones de vidas e infectado a otro enorme número de personas, es implacable.

El Covid-19, más conocido como el coronavirus, tras más de un año de su aparición y, al que el ex presidente, Donald Trump, le adjudicara la paternidad a los chinos lo que provocó que estos culpasen a Estados Unidos de ser el “inventor” de ese mortal virus.

Independientemente del origen, lo sorpresivo y mortal, nadie lo pone en duda a estas fechas, pero con todo y la información que día a día, en todos los programas noticiosos del mundo se da a conocer, el peligro que representa, el aumento del número de fallecidos e infectados, muchas personas no toman las medidas debidas para evitar ser contagiadas.

Rebasados los hospitales privados y del Estado, la carencia notoria de tanques de oxígeno, de medicamentos y las vacunas que han ido apareciendo, y que trae de cabeza a los presidentes de los diferentes países del mundo buscándolas para detener esta mortandad y el contagio, ha provocado un alza general en los precios, llegando a costar un tanque de oxigena hasta 35 mil pesos.

Los empresarios, comerciantes, industriales, personas dedicadas al fraude, aun cuando se trate de la vida de enfermos, han proliferado y con enorme deshumanización ven ésta pandemia como la gran oportunidad para hacer negocios y agrandar sus fortunas.

Al contagio nadie escapa, todos somos víctimas en potencia. Son varios presidentes de diferentes países que ya han sido infectados, y son casos que sorprenden pues son ellos, a través de las instituciones de salud, los que nos informan, de las medidas que se deben de tomar para evitar el contagio tales como: permanecer en casa, salir solo en casos de urgencia; usar cubrebocas; mantener una debida distancia; higiene en las manos.

Ahora le tocó al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el 24 de enero de este año, informó que, se contagió de coronavirus; tal cosa ha sido aprovechada por sus adversarios, deseando su muerte; hasta ese grado llegan, viéndolo como la solución para que, todos ellos puedan seguir en el poder y disfrutar de todas esas canonjías de las que, tras más de 70 años saborearon.

Por su parte, otro sector de la sociedad le envía sus parabienes y una pronta recuperación; sus fieles seguidores, rezan oraciones, las comparten, las repiten, han inundado las redes sociales, con sus bendiciones y peticiones a Dios para que le devuelva la salud que ha perdido.

Quienes saben de religión, habrán de conocer ese precepto teológico de: “ayúdate, que yo te ayudare” y, AMLO, no se ayudó asimismo; no hay quien se atreva a darle un  jalón de orejas por tal irresponsabilidad, porque, si bien no es una persona que dice, no sentirse privilegiado, ni esté por encima de los demás ciudadanos, sí es un privilegiado, es el presidente de México, el hombre en el que más de 30 millones de mexicanos depositamos  la confianza para un verdadero cambio; ahora pone en alto riesgo el destino del país.


No asume AMLO, que es un ser humano, con defectos, errores, debilidades, fragilidades, como cualquier otro ser humano; nunca aceptó ponerse cubre bocas, nunca aceptó bajar un poco la dinámica al trabajo que ha venido desempeñando; nunca pensó que, de enfermarse y fallecer, pone en las manos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), de esas mafias del poder, de la que tanto nos habló, el destino de este México, por el que tanto hemos luchado.

No es un secreto, y el mismo presidente ha declarado, que es: terco, empecinado, obstinado y, claro que se lo creemos, lo ha demostrado, y los resultados los estamos hoy viendo; se contagió con su afección cardíaca y, siendo una persona de la tercera edad el peligro se acentúa y ha contribuido con su terquedad al no usar cubrebocas a contagiar a muchas de las personas con las que ha convivido en estas últimas fechas, y así va la cadena de contagios, y no hay doctor ni  Científico, ni oraciones que los puedan evitar.


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es bnpb146@hotmail.com Colaboraciónespecial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
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