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Año 9. Marzo 2011 – Septiembre 2020.


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OPINIÓN
 
LatinPress®. 5 / 9 / 2020. México. Blanca Nieves Palacios Barreda

La Triangulación


 

   

En lo que a política y políticos se refiere, no hay nada que pudiera extrañar a los mexicanos.

Desde el sexenio de Miguel Alemán, hasta el de Enrique Peña Nieto (EPN), lo que hemos visto y vivido es corrupción.

Presidentes de la República, gobernadores, presidentes Municipales, y claro, sin faltar los Diputados y Senadores, que entran como políticos a esos cargos y al término de su mandato salen con tales riquezas, que forman parte de, los millonarios empresarios políticos.

Y esa es la casta de millonarios que, paradójicamente, millones de mexicanos en la mediana pobreza, en la pobreza a secas y en la extrema pobreza, hemos venido manteniendo por más de ocho décadas.

Las practicas más recurrentes de los políticos empresarios y/o empresarios metidos a la política, se ha sabido siempre, las dobles contabilidades; las facturaciones falsas; los fraudes; las empresas fantasmas, lo mismo que las obras fantasmas, a las que se les destinan miles de millones de pesos del presupuesto  público y que, en su mayoría, no se concluyen o, se hacen con materiales de pésima calidad y, las compras son en empresas propiedad de los mismos políticos gobernantes, bajo el nombre de algún familiar, amigo compadre; surgiendo así, el adjetivo de: prestanombres y, ya hecha la triangulación presurosos sacan los miles de millones de pesos a depositarlos secretamente en Bancos extranjeros y, a disfrutarlo.

En la actualidad con un nuevo presidente, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), las esperanzas de los mexicanos toman fuerza.

Aunque formado en las filas de Partido Revolucionario Institucional (PRI), habiendo salido del mismo en 1988, se cobijaría bajo las siglas de los partidos de oposición, el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) y el Partido Comunista Mexicano (PCM), quienes ante las elecciones, se fundirían en un solo Partido, el Socialista Unificado de México (PSUM), férreos opositores de los gobiernos del PRI y del Partido de Acción Nacional (PAN; esa andanada de priistas que llegó al PSUM y causó extrañeza, serían varios más priistas, encabezados por el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, quienes llegaran a este nuevo Partido de izquierda, cuyos miembros eran perseguidos, encarcelados, reprimidos en todas sus actividades por ese Partido del cual venían los,  “migrantes” políticos.

Las preguntas que en ese tiempo surgirían por parte de la militancia del PMT y el PCM, eran: ¿Por qué los priistas se vienen a estos partidos y no al PAN, con quien han tenido siempre una gran cercanía y complicidad? o, ¿por qué no formaron su propio Partido político?

No hubo respuestas ante quienes planteaban y avizoraban el inminente peligro que representaban esos priistas de derecha convertidos, súbitamente, en políticos de izquierda, que no militantes.

No se esperaban los gobernantes priistas y panistas, que un ex priista tabasqueño, fuera capaz de arrebatarles el poder, y que el discurso de AMLO, conquistaría a la gran mayoría de los mexicanos, cosa que su líder e ideólogo priista, Cárdenas no logró.

Desdeñaron desde un principio la tercia de promesas hechas por el “tabasqueño”: “por el bien de todos, primero los pobres”; “acabaremos con la mafia del poder”; “no puede haber un gobierno rico con un pueblo pobre”. Así llegó AMLO a la presidencia tras dos intentos fallidos.

El inicio del mandato de AMLO, fue promisorio, en lo que a programas de ayuda a varios sectores de la ciudadanía se refiere, pero fue desilusionante el contemplar como incluía en su gabinete, a priistas, panistas y a quienes él mismo había  adjetivado como: “la mafia del poder”.

Nunca optó por hacer una encuesta entre la ciudadanía para que sus votantes dieran o no su aprobación a tal Gabinete, como hoy lo hace al plantear, una encuesta para saber, si el pueblo quiere juicio contra los corruptos ex presidentes que han ocupado la silla presidencial.

Tras el “juicio” tan esperado por los mexicanos contra Emilio Lozoya, nuevamente la desilusión surge al ver que solo fue un entretenimiento mediático, y que, el delincuente de cuello blanco, extrañamente no fue presentando ante las autoridades como el proceso lo demanda, menos aún ante los mexicanos agraviados, como suele ocurrir con los delincuentes detenidos; ante esto surgen serias dudas entre la ciudadanía del porqué.

¿Sería, quizá, por  amiguismo,  compadrazgo, o compromisos previos que, pudieran existir entre AMLO y el padre de Lozoya?,  lo ignoramos, pero los hechos hablan por sí solos,  dando mucho que pensar.


Los casos se acumulan y, duro resulta aceptar que el gatopardismo, que tanto criticamos de otros gobiernos, lo estemos padeciendo en éste tan esperado cambio por más de ochenta años, cuando, por cuestiones de amistad o familiaridad se beneficia a un político, como fue el caso del ex gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, que ostentando ese cargo, pidió licencia y se fue de Senador y, tras su toma de protesta, pidió licencia y se regresó  como gobernador; o lo ocurrido con el ex presidente del PAN, German Martínez, quien a su propio decir, “AMLO, mandó a su hijo, a ofrecerle la Procuraduría General de la República (PGR), a lo que él dignamente” contestó, “este asuntó lo trato con tu padre, no contigo”  y,  fue nombrado Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), a la vez que Senador por… ¡MORENA!.

Ni al escritor alemán, Franz Kafka (19883-1924), se le hubieran ocurrido tales dislates, pero al parecer a nuestro presidente, ¡sí!  Ahora, ¿Qué procede?


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es bnpb146@hotmail.com Colaboraciónespecial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
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