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Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador.

   
   
 

LatinPress®. 11 / 10 / 2020. Fabrizio Reyes De Luca

   

La Agenda Oficial para el Desarrollo 

 

El conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), apenas se apagaba cuando la comunidad internacional, consideró pertinente la aprobación de mecanismos públicos que se tradujeran en la Agenda Oficial para el Desarrollo (A.O.D.).

El fin de esa decisión era favorecer el acceso de los países en vías de desarrollo a facilidades crediticias y aplicación de nuevos instrumentos de colaboración entre los Estados Industrializados y las Naciones Subdesarrolladas.

Mediante Resolución # 2626 de 1970, la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobó la adopción de la A.O.D., la cual puede ser definida como “el conjunto de recursos y capacidades que se ponen a disposición de los países menos desarrollados, con el fin de facilitar e impulsar su progreso económico y social, para contribuir a la erradicación de la pobreza en el mundo, en todas sus manifestaciones”.

Existe un conjunto términos que, aunque se encuentran interconectados, no pueden ni deben considerarse como sinónimos, tales como cooperación, cooperación para el desarrollo, ayuda para el desarrollo, ayuda humanitaria y cooperación internacional.

Son términos que se confunden, por lo que se hace necesario establecer diferencias y similitudes.

El término cooperar, deriva de la expresión latina compuesta por el prefijo «con» de «cum» que se traduce en cooperación y «operari» que significa obrar.

Una breve definición del concepto cooperar, se refiere a una acción o hacer algo para que, junto a la acción entre varias personas, instituciones o Estados, se arribe a la consecución de resultados en favor de todos.

En la literatura económica internacional, también se emplea la palabra “ayuda”. Téngase en cuenta que las relaciones internacionales, son una disciplina académica que ha respondido a la creación de un entorno político, económico y jurídico internacional en las últimas décadas.

El término se vincula directamente con la disposición de auxiliar o socorrer y se refiere a Estados o países, que demandan un apoyo estratégico para la obtención de metas específicas.

Naturalmente, la palabra sugiere la idea de debilidad o búsqueda de conmiseración y solidaridad, lo cual ha de ser descartada en la esfera de las relaciones internacionales, pues en este plano, la ayuda debe identificarse con la disposición de brindar a países subdesarrollados, las facilidades para lograr fines concretos.

La primera universidad centrada específicamente en las relaciones internacionales data del 1927, cuando se fundó en Ginebra - Suiza, el Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales, el cual está asociado a la formación de recursos humanos en la esfera de la diplomacia.

Si la ayuda no conlleva cooperación, como así parece indicar su concepto, no puede incluirse entre sus objetivos para impulsar el progreso.

La ayuda debe entenderse como un tipo de actividad de raíz asistencial, de manera que pueda servir como antecedente de la cooperación, pero nunca como verdadera cooperación para el desarrollo, por más que estén ciertamente extendidas las denominaciones de ayuda humanitaria.

Hoy, cabe la pregunta: ¿De dónde sacarán los gobiernos -fundamentalmente en las economías de los países en vías de desarrollo- durante los próximos años, los recursos financieros para mantener activo la incidencia del gasto público en las ejecutorias de las políticas económicas, para enfrentar estallidos sociales, calamidades productivas y guerras comerciales, que se están generando con el lento transcurrir de la pandemia del coronavirus, conocido como covid-19?

Obviamente, el financiamiento externo (que implica una expansión del endeudamiento público) ha de ser una vía de primer orden, asumiendo que los organismos crediticios multilaterales, serán más flexibles para que los países subdesarrollados, tengan acceso a líneas de créditos que no impliquen -así sea coyunturalmente- la sujeción a rígidas políticas de condicionalidad fiscal.

Desatada la crisis económica desde los albores del 2020 al influjo de la expansión de la pandemia, los organismos internacionales han enviado señales claras de apoyo a los países que requieran ayuda financiera inmediata, para la neutralizar lo más pronto posible la carencia de dinero, con el sano propósito de acudir en auxilio de los agentes sociales y productivos que no pueden esperar.

En realidad, la confusión en torno a los términos cooperación y ayuda, ha venido derivada de la propia historia del proceso de asistencialismo a las naciones más pobres, pues en ocasiones aparecía un donante con algo que ofrecer y sin dudas sobre los términos en los que tenía que hacerlo.


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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