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OPINIÓN
 
LatinPress®. 16 / 5 / 2019. México. Blanca Nieves Palacios Barreda.

Similitudes presidenciales


 

   

Nada más importante para el verdadero desarrollo y superación de un país que la educación, la cultura, la investigación y el deporte. Son indispensables para la aplicación de estas actividades el contar con personas que sean: honestos, estén al lado de la justicia, que sean valientes y, que tengan un gran amor por su país.


La inclinación a creencias religiosas, suelen trastocar el cumplimiento que un mandatario debe ejercer, poniendo en peligro incluso la vida misma, la seguridad y la estabilidad del país que gobierne.


El presidente Francisco I. Madero, cuya religión familiar era católica, influyó mucho en él su adoctrinamiento en el espiritismo y las sesiones que realizaba, trascendería que: “tenía conversaciones con su hermano, Raúl y otro personaje de nombre, José, quienes le recomendaban ser, buena persona, buen ciudadano y buen político”; nunca se mencionó que, dichos espíritus le predijeran el futuro, y fue asesinado cobarde y vilmente junto con el vicepresidente, Pino Suarez el 22 de febrero de 1913.


Benito Juárez, igualmente recibió en su infancia una educación católica; tras los conocimientos de las teorías de filósofos franceses, Comte y Saint-Simon, su inclinación a la masonería se manifestaría en la separación del Estado y la iglesia, dando lugar en México a un Estado laico.


Escuchamos en propia voz del actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ser ferviente admirador de, Francisco I Madero, lo mismo que de Benito Juárez, profesando la religión cristiana.


Podría no tener mayor importancia la religión que un mandatario profese, pero cuando ésta creencia, tiene connotaciones de interés político, incurre en una falta de respeto a las creencias ajenas, cuando ante determinado grupo de ciudadanos se asume como laico y, ante otros, según sean las características religiosas, adopta posturas propias de esa religión.


Seguramente los mensajes en las conferencias de prensa matutinas, cargados de referencias bíblicas, llevan implícito el darse a conocer como un verdadero guía espiritual, con una iluminación más allá de la comprensión humana.

Las creencias religiosas que, por muchos son descritas como una herramienta de manipulación para controlar y tener en la sumisión a los pueblos, es algo conocido y es notoria la influencia que se ejercen.


No es de dudarse que, el presidente de México tenga las características requeridas para desempeñar el puesto que le fue conferido, pero deja mucho que desear el hecho de que, anteponga sus creencias religiosas al cumplimiento que, como mandatario, debe de hacer de las leyes que nos rigen y exhibiendo su negativa a rendir honores a la bandera y, haciendo que canta el himno nacional, sin cantarlo, menos aún sentirlo.


Esto podrá ser irrelevante, pues como los testigos de Jehová sostienen, y al parecer los cristianos también, la bandera es solo un pedazo de tela, ¿porque rendirle homenaje?; el presidente debe ser lo suficientemente claro y decirles a los mexicanos que no habrá más símbolos patrios a los que tendremos que respetar y rendir homenaje. Hablando claro nos entenderemos mejor.


En cuanto a la aplicación de la justicia se refiere, con frecuencia dice: “borrón y cuenta nueva”; “de aquí en adelante cero corrupciones”; “amor y paz”; esas frases van siendo tomadas con seriedad por la ciudadanía, que acertadamente se pregunta… ¿borrón y cuenta nueva?, pero los billones de pesos  de las deudas de los expresidentes, ahí están, y seremos nosotros los que las pagaremos, en tanto ellos, presidentes y gobernadores, quedan exentos y perdonados y disfrutando descaradamente  de sus corruptelas, fraudes  y robos, porque vivimos en tiempos de… ¿amor y paz?


Los mexicanos requerimos, respuestas a situaciones muy terrenales, como son la erradicación real de la violencia, la inseguridad, la corrupción, porque no habrá creencia religiosa que nos salve, ni al presidente mismo, si no se actúa con la celeridad que se requiere; ya quedó demostrado con el asesinato de Madero.  


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es bnpb146@hotmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
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