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Perspectivas para América Latina y el Caribe

 



Latinpress. 30 / 7 / 2019.
FMI.- Por Alejandro Werner Según Werner, Director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, la actividad económica en América Latina y el Caribe sigue avanzando lentamente.

Para 2019 se debe esperar un crecimiento del PIB real del 0,6% —la tasa más baja desde 2016— y un repunte a 2,3% en 2020.

Este escenario es debido a las sorpresas negativas en el primer semestre de 2019, la fuerte incertidumbre en torno a las políticas económicas en algunas economías importantes, tensiones comerciales agudas entre Estados Unidos y China y un crecimiento mundial algo más débil.

Desaceleración del crecimiento


Para el autor la débil actividad económica en el primer semestre de este año es debido a factores transitorios, como las condiciones meteorológicas que redujeron la producción minera en Chile y el producto agrícola en Paraguay, a la moderada actividad minera en Brasil tras el desastre de la represa de Brumadinho y, a que en México el crecimiento se desaceleró por la subejecución del presupuesto, huelgas de trabajadores y escasez de combustible.

El panorama político también impacta sobre las expectativas de desarrollo, en Brasil las reformas de las pensiones han mantenido la incertidumbre de las políticas económicas. En México persiste la elevada incertidumbre debido a la reversión de ciertas políticas económicas, en particular en relación con las reformas de la energía y la educación. Tampoco se han disipado las preocupaciones acerca de la salud financiera y las perspectivas de Pemex.

En Argentina, la incertidumbre se ha moderado, y más recientemente la inflación ha empezado a descender a la vez que repunta la actividad económica.

Por otro lado, el crecimiento mundial más débil y las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, han hecho mella en América Latina debido a su impacto en los precios de las materias primas y las exportaciones.

Riesgos: Externos e internos


Entre los riesgos se encuentran las tensiones mencionadas entre Estados Unidos y China, una desaceleración en las principales economías, y condiciones financieras globales más restrictivas.

La incertidumbre de la política económica es uno de los principales riesgos internos. A comienzos de este año se registraron fuertes flujos de inversión de cartera, los que disminuyeron en mayo y junio y podrían contraerse aún más de materializarse los riesgos a la baja.

Políticas económicas: Un enfoque equilibrado


La consolidación fiscal sigue siendo una prioridad en muchos países de la región en vista de los altos niveles de endeudamiento público, aunque esta aplicación moderaría el crecimiento, el efecto contractivo podría mitigarse protegiendo la inversión pública y los gastos sociales bien focalizados, y elevando la recaudación de ingresos y recortando el gasto no prioritario.

Dado el menor crecimiento mundial y el sesgo acomodaticio de los bancos centrales de las principales economías avanzadas, la política monetaria puede seguir apoyando el crecimiento en la región, sobre todo si se considera que en la mayoría de los países las expectativas inflacionarias están bien ancladas, las brechas del producto son negativas y las presiones inflacionarias son moderadas.

América del Sur:


Werner observa que Argentina está recuperándose gradualmente de la recesión del año pasado, esperándose un del -1,3% en 2019 y a 1,1% en 2020 gracias al repunte de la producción agrícola y el restablecimiento gradual del poder adquisitivo de los consumidores.

También cree que Se prevé que la inflación continuará descendiendo, aunque como ha sido más persistente, las tasas de interés reales deberán permanecer en niveles más altos por más tiempo, lo que explica la revisión a la baja del crecimiento en 2020.

Brasil puede tener un moderado crecimiento del 0,8% en 2019, acelerándose al 2,4% en 2020, siempre que se apruebe una reforma robusta del sistema de pensiones, que retorne la confianza, que se recupere la inversión y que la política monetaria siga siendo acomodaticia.

Para estimular el crecimiento potencial, Brasil, según Werner, tiene que realizar reformas estructurales decisivas en el ámbito tributario, de las privatizaciones, la liberalización del comercio y tomar medidas para hacer más eficiente la intermediación financiera.

Chile mantendrá un crecimiento del 3,2% en 2019 y del 3,4% en 2020, gracias a una orientación expansiva de la política monetaria y la anunciada aceleración de proyectos de inversión.

Pero debe tener cuidado a la debilidad en la actividad económica y las exportaciones.

En Colombia se proyecta que la recuperación continúe en 2019 a pesar del adverso ambiente externo. La política monetaria acomodaticia, el gasto efectuado por los gobiernos subnacionales en un año de elecciones, la migración desde Venezuela, la ejecución de los proyectos de infraestructura 4G y el efecto positivo de las recientes reformas tributarias impulsarán la demanda interna y elevarán el crecimiento a alrededor de 3,5% en 2019-20.

Se espera que el gobierno alcance su meta de déficit fiscal para 2019, no obstante, la reducción de los impuestos corporativos a partir de 2020, si bien estimulará la inversión y el crecimiento, puede reducir los ingresos fiscales.

Perú ha mantenido un crecimiento a la baja, al 3,7% en 2019, debido a los débiles resultados del primer trimestre. Los riesgos a la baja continúan siendo importantes, incluyendo menores precios de las materias primas, las continuas tensiones comerciales y una escasa ejecución de la inversión pública.

Se proyecta que el crecimiento se estabilice alrededor de 4,0% a medio plazo, con una sólida demanda privada contrarrestando el efecto de la consolidación fiscal gradual. Se prevé que la inflación permanezca dentro de la banda de 1%-3% fijada como meta por el banco central.

En Venezuela, la crisis económica y humanitaria continúa ahondándose, esperándose que el PIB real caiga un 35% en 2019, con lo cual la contracción acumulada desde 2013 superaría el 60%.

La hiperinflación continuará y la emigración se intensificará, previéndose para fines de 2019 una cifra total de migrantes venezolanos que rebasaría los 5 millones. Este éxodo está teniendo considerables repercusiones en otros países de la región.

México, América Central y el Caribe


En México, el crecimiento fue revisado a la baja, al 0,9% en 2019, debido a un menor dinamismo y a la fuerte incertidumbre en torno a las políticas económicas, aunque se espera que repunte a 1,9% en 2020 conforme se normalicen las condiciones.

El cumplimiento de la meta de déficit fiscal en 2019 —junto con la aprobación de un presupuesto prudente para 2020— será importante para demostrar el compromiso del gobierno con la responsabilidad fiscal.

En América Central, Panamá y la República Dominicana, se proyecta que el crecimiento prosiga en 2019−20 a pesar de las revisiones a la baja. Las condiciones externas han mejorado gracias a la disminución de las tasas de interés internacionales, pero los términos de intercambio no se han recuperado del deterioro que experimentaron el año pasado.

Se recortaron las perspectivas de crecimiento para Costa Rica y Panamá en 2019, debido a una actividad más débil de lo previsto en lo que va de este año.

Guatemala se está beneficiando de un impulso fiscal, en tanto que Honduras sigue viéndose afectada por términos de intercambio desfavorables.

En El Salvador, el crecimiento sigue estando impulsado por la inversión, mientras que las persistentes tensiones políticas Nicaragua están frenando significativamente la actividad económica en ese país. Entre los riesgos a la baja que resaltan están un endurecimiento de las condiciones financieras externas y un recrudecimiento de las tensiones comerciales mundiales.

En el Caribe, las perspectivas económicas están mejorando en general, pero con marcadas diferencias entre los países. En las economías que dependen del turismo, se prevé que el crecimiento se afiance a alrededor de 2% en 2019-20, en virtud del aún fuerte crecimiento de Estados Unidos —el principal mercado para la oferta turística de la región— y la continua actividad de reconstrucción tras los huracanes del 2017.

Dadas las mejorías en la producción de energía y los precios de las materias primas, se prevé que los países exportadores de materias primas registren modestos repuntes del crecimiento, excepto en Guyana, donde el arranque de la producción petrolera en 2020 proveerá un fuerte estímulo al crecimiento.


 
 





 
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