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LatinPress®. 15 / 9 / 2017. LatinPress.es
   

Myanmar: Limpieza étnica de rohingyas.

 



Latinpress. 15 / 9 /2017
. Amnistía Internacional (AI) puede revelar nuevos indicios que señalan una campaña de tierra arrasada en gran escala en el norte del estado de Rajine, donde las fuerzas de seguridad de Myanmar y los grupos parapoliciales están quemando pueblos rohingyas enteros y disparando indiscriminadamente a la gente que intenta huir.

Tirana Hassan, directora de Respuesta a las Crisis de Amnistía Internacional, ha declarado: “Los datos son irrefutables: las fuerzas de seguridad de Myanmar están prendiendo fuego al norte del estado de Rajine en una campaña dirigida a expulsar a los rohingyas de Myanmar. No se equivoquen: es una limpieza étnica”. “Las fuerzas de seguridad rodean un pueblo, disparan a la gente que huye presa del pánico, y luego incendian las casas hasta los cimientos. En términos legales, se trata de crímenes de lesa humanidad: ataques sistemáticos y expulsión forzada de civiles”.

AI ha detectado al menos 80 incendios en gran escala en zonas habitadas en el norte del estado de Rajine desde el 25 de agosto, cuando el ejército de Myanmar lanzó una operación militar después de que el grupo armado Ejército de Salvación Rohingya de Arakán atacara unos puestos policiales.

Es probable que la cifra real de incendios y el alcance de los bienes destruidos sea mucho mayor, ya que la cobertura de nubes durante la estación de los monzones ha dificultado que los satélites capten todos los incendios. Además, los incendios más pequeños no son detectados por los sensores de los satélites medioambientales.

Los testigos rohingyas en el estado de Rajine y las personas refugiadas en Bangladesh describen un escalofriante modus operandi de las fuerzas de seguridad: Los soldados, la policía y los grupos parapoliciales en ocasiones rodean un pueblo y disparan al aire antes de entrar en él, pero a menudo se limitan a irrumpir en el pueblo y empezar a disparar en todas direcciones, mientras la gente huye presa del pánico.

Mientras los lugareños supervivientes intentan desesperadamente abandonar la zona, las fuerzas de seguridad incendian casas utilizando gasolina o lanzacohetes portátiles.

Resulta inquietante que, en algunas zonas, las autoridades locales parecen haber advertido de antemano a los residentes locales de que sus casas iban a ser incendiadas, un claro indicio de que los ataques son deliberados y planeados.

En Kyein Chaung, municipio de Maungdaw, un hombre de 47 años contó que el administrador del pueblo había reunido a los residentes rohingyas y les había informado de que el ejército podía quemar de forma inminente sus casas, y les había animado a buscar refugio fuera del pueblo junto a la orilla del río vecino.

Al día siguiente, 50 soldados llegaron al pueblo desde dos lados diferentes, se acercaron a los rohingyas que estaban en la orilla del río y empezaron a disparar indiscriminadamente mientras la gente entraba en pánico y escapaba, pese a que había pocas opciones de huida para quienes no podían cruzar el río a nado. Los soldados empezaron a atacar a los hombres del grupo: les dispararon a quemarropa y apuñalaron a los que no habían conseguido huir.

Las autoridades de Myanmar han negado que sus fuerzas de seguridad sean responsables de los incendios, y han afirmado, de manera francamente increíble, que son los rohingyas los que han estado prendiendo fuego a sus propias casas. “Los intentos del gobierno por echar la culpa a la población rohingya son mentiras flagrantes. Nuestra investigación ha dejado perfectamente claro que sus propias fuerzas de seguridad, junto con grupos parapoliciales, han sido responsables del incendio de los hogares de los rohingyas”, ha manifestado Tirana Hassan.

La ONU calcula que, desde el 25 de agosto, la violencia y el incendio de pueblos han obligado a más de 370.000 personas a huir a Bangladesh desde el estado de Rajine, en Myanmar. Es probable que decenas de miles más estén desplazadas y en fuga dentro del estado. Esta cifra viene a sumarse a las aproximadamente 87.000 personas que, según se estima, huyeron a finales de 2016 y principios de 2017 durante una operación militar en gran escala en el estado.

   
 
 





 
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