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OPINIÓN
 
LatinPress®. 3 / 7 / 2018. México. Blanca Nieves Palacios Barreda.

Los  inmigrantes


 

   

De qué sirven los muros, si estos se pueden saltar; para qué sirven las fronteras, sino es para dividir.
Estados  Unidos de Norteamérica, se ha proclamado desde siempre, como el país más poderoso del mundo, infiere de manera tan perversa, como contundente en otros países, cerca o lejos de su territorio.

Proclama su superioridad ante el mundo mediante su posesión armamentista; presume el alto nivel económico del que gozan sus ciudadanos, lo mismo que un estilo de vida envidiable.

Quienes más han padecido el autoritarismo, la soberbia e intromisión de Estados Unidos, han sido desde muchas décadas atrás, los países latinoamericanos, humillados, pisoteados, y despojados de sus riquezas.

No ha habido país, al sur de los Estados Unidos, en el que no haya mancillado su soberanía, al imponer a su antojo y conveniencia a Presidentes y derrocado a aquellos que no se han sometido a sus mandatos.

La pobreza, de estos países latinoamericanos en mucho se debe a éstas intromisiones y depredaciones  de los gobiernos norteamericanos; nace la inmigración de ciudadanos de este lado de la frontera con los Estados Unidos por cuestiones meramente económicas.

A conveniencia permite, EEUU mediante tratados, el acceso de miles de campesinos, obreros, a fin de  contar con mano de obra barata, y dispuesta a realizar aquellos trabajos para los que ellos no cuentan con trabajadores,  son además, contrataciones condicionada.

Trabajadores mexicanos y de diversos países al sur, que migraron a emplearse a EEUU bajo estas condiciones, a los que nunca se les dio su residencia o ciudadanía, decidieron permanecer ahí, llevándose a sus familias quedando  en calidad de “ilegales”,  contribuyendo como trabajadores a la economía de ese país mediante el pago de impuestos y dando a sus hijos un nuevo   hogar, en un país ajeno al suyo.

Ansiando muchas personas de estos países mejorar sus condiciones de vida, deciden emigrar al norte a trabajar, encontrando una serie de dificultades para su ingreso legal.

Acuden a los consulados estadounidenses, pagan por la visa y sin conocer los motivos, sin explicación alguna se les niega, sin que les sea devuelto lo que pagaron, por   lo que deciden hacerlo violando la ley del vecino país y recurren a personas, a quienes les llaman “polleros”,  para que mediante una jugosa cantidad, sean introducidos a EEUU.

Muchos de estos aspirantes a entrar de manera ilegal, o son apresados por la policía fronteriza y devueltos a sus países o a la frontera con México, o fallecen en el intento.

Ya resulta familiar ver al tren de carga al que le han llamado “la bestia”, y que parte desde Chiapas lleno en su techo de personas, hombre, mujeres, con niños, que se dirigen a la frontera entre México y USA, por lo que Donald Trump   dice: “México no está haciendo su trabajo para detener la inmigración”.

Y tiene razón, no ha sido un problema al que las autoridades mexicanas le hayan prestado atención, desde hace décadas, de lo contrario no habría en Estados Unidos más de 20 millones de mexicanos, que se fueron huyendo al no encontrar trabajo ni una forma de subsistir, ni andarían deambulando por las calles mexicanas miles de centro y suramericanos, mendingando una moneda.

Son muchos miles de millones de pesos  lo que los migrantes envían a sus familiares mes a mes, y eso es muy del agrado de las autoridades mexicanas y por supuesto, del desagrado del gobierno estadounidense.

Ante la última disposición de Trump de separar a las familias, la indignación fue generalizada a nivel internacional y el Secretario de Relaciones Exteriores de México, Luis Videgaray, raudo y veloz partió a la Organización de Naciones Unidas (ONU) a solicitar que exigieran a Trump, dar marcha atrás ante éste último dislate.

Al parecer no se ha enterado Videgaray que a Trump, la ONU, no le merece ningún respeto, así lo dejó ver cuando declaró que, “los países que forman parte de la ONU, y que tiene su sede en EUU no pagan sus cuotas correspondientes y que es al gigante del norte a quien más le cuesta éste organización”.

Por nuestra parte desearíamos que no hubiera fronteras, que los ciudadanos pudiéramos transitar por todo el continente americano y, como dice esa tan descriptiva canción de los Beatles: “Imagina que no hay posesiones, me pregunto si puedes. Sin necesidad de gula o hambruna, una hermandad de hombres. Imagínate a todo el mundo,  compartiendo el mundo. Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único”. bnpb146@hotmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales. Marbella, Andalucía, España. Año 7. Marzo 2011 – Julio 2018.

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