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OPINIÓN
 
LatinPress®. 1 / 1 / 2018. España. Andrés Cuevas González.

Las cloacas del Estado un instrumento perverso para la democracia

   

Nuevamente, el nombre del delincuente protegido Villarejo vuelve a ocupar primeras páginas de diarios y debates tertulianos, y nuevamente se oye hablar de la necesidad de crear un "cordón de seguridad" a las famosas grabaciones del susodicho comisario, para evitar un desprestigio de las instituciones democráticas.

Y oyendo lo del "cordón de seguridad", me viene a la cabeza una conversación que hace mucho tuve con un ministro del Gobierno de Felipe González, y hoy también ministro del Gobierno de Pedro Sánchez, aunque ocupando diferentes carteras ministeriales.

Era la época donde ya se hablaba de las "cloacas del estado", que a lo que parecía, fueron heredadas de la dictadura y no "taponadas" ni en la transición ni en plena democracia.

Preguntaba yo al Ministro, en una charla amistosa sobre la veracidad de lo que se contaba sobre acciones de todo tipo al margen de la legalidad, donde los poderes públicos, principalmente el Ministerio del Interior, no solo miraban para otro lado sino que además las financiaban. Entonces fue, cuando el Ministro me vino a decir aquello de que, bueno, el Estado, para defender la democracia, a veces tiene que utilizar recovecos a veces perversos y me puso el ejemplo de las cañerías de las ciudades, necesarias para que la mierda no se amontone en las calles. Y la verdad es que aquella respuesta me sorprendió ingratamente, por venir de quien venía.

Durante todo este tiempo, la corrupción politica-economica, ha sido y sigue siendo el gran enemigo de la democracia, pero hasta la fecha, no se han preocupado, no nos hemos preocupado, al menos la mayoría, a buscar la interrelación entre las cloacas del estado y las cloacas del Estado, hemos aceptado sin ningún rubor esa doble moral, esa doble contabilidad esa doble verdad, que ha podido convertir al Estado en un autentico delincuente a cuenta de "proteger" a nuestra democracia,  y es prácticamente lo que yo interprete de las respuestas del Sr. Ministro.

Así que, no sé de qué se quejan ahora los que han consentido que el Estado repartiera dineros públicos, para crear y mantener redes de extorsión, la de Villarejo una de ellas, de que se quejan, ¿qué principio moral y ético puede ampararlos los y las que pusieron en marcha un aparato delincuente en el seno de un Estado democrático?

No se dé que se quejan ahora, llueve sobre mojado y no precisamente agua, llueve la mierda de esas cloacas, la mierda almacenada en conversaciones que han mojado y caído sobre quienes políticamente lo consintieron.

Y son aquellos responsables políticos y sus herederos, los que han causado desconfianza y cansancio en la ciudadanía, porque la corrupción crea desafección a la democracia. Y lo mas peligroso sigue siendo que estas practicas se siguen manteniendo y justificando como mal menor para mantener al Estado lejos de sus "enemigos".

Me decía un veterano militante, víctima de la represión de la dictadura "Andrés, cuando el Estado tiene los bajos sucios, acaba teniendo sucio el cerebro, por eso los socialistas, militemos donde militemos, tú en IU yo en el PSOE, hemos de seguir peleando, incluso en el propio seno de nuestras organizaciones, para que el Estado no se convierta en financiador de cloacas que a la postre, un Estado fuerte, redistribuidor, donde los intereses de las minorías poderosas, no perjudiquen a las mayorías que suelen ser mas frágiles que esos aparatos defensores de intereses a veces espurios".

Por eso cuando oigo a tanto dirigente político, tertuliano plantear la necesidad de crear cortafuegos para defender nuestra democracia de los desestabilizadores de la misma, me vienen a la mente las palabras del veterano militante, para a continuación preguntarme; ¿Por qué no se "invirtió" más en un Estado fuerte, redistribuidor y transparente, como un ente de la colectividad, democrático sin cloacas y corrigiendo todo lo que haya que corregir, despreciando esa excusa del "mal menor?".

Ese debería ser el reto, más allá de intentar cualquier tipo de justificaciones, que abunden más en la falta de credibilidad de la democracia y que solo nos puede llevar a padecer situaciones no deseables, donde el Estado quede impune. Las cloacas no pueden ser razones de Estado, porque de ser así, lo convertiremos en la peor escuela de corruptos y corruptores. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales. Marbella, Andalucía, España. Año 7. Marzo 2011 – Noviembre 2018.

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