LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales
Marbella, Andalucía, España.


España. Venezuela. México. Costa Rica. Ecuador. R. Dominicana. Estados Unidos.
Bolivia. Colombia. Perú. Argentina.


     
OPINIÓN
 
LatinPress®. 10 / 3 / 2020. México. Blanca Nieves Palacios Barreda.

La lucha de las mujeres


 

   

Con sus honrosas excepciones, a la mujer se le ha visto en un plano inferior al del hombre, y en esa percepción, las mujeres, tenemos nuestra cuota de responsabilidad.

Históricamente la mujer ha tenido presencia en todas las grandes luchas populares, desde la dominación española, que culmina con la guerra de independencia, hasta la revolución mexicana de 1910.

Poco reconocidas son, mujeres de gran valor e inteligencia como: Doña Josefa Ortiz de Domínguez; María de la Soledad Leona Vicario Fernández, más conocida como, Leona Vicario;  Anna Agustina de Jesús Ramírez Heredia, quien como madre inculcó a sus 13 hijos el honor que significaba, defender a la Patria; Eulalia Guzmán Barrón, Antropóloga, Arqueóloga y Paleontóloga, gran defensora de los indígenas; Carmen Serdán; María Hernández Zarco, quien como periodista,  imprimiera el discurso del Senador Belisario Domínguez; Dolores Jiménez y Muro, participaría con Emiliano Zapata en la redacción del Plan de Ayala, en el que se plasmara la exigencia de aumento salarial para los jornaleros, repartición justa de tierras, horario laboral de 8 horas, libertad de prensa, voto libre y no relección.

Los miles de mujeres que participaron en esas luchas sociales de 1810 – 1910, lo hacían con firmeza en sus convicciones y amor a su Patria, no buscaban, reflectores, ni empoderamientos, abultados sueldos o una vida de lujos.

Las versiones oficiales, olvidan que la participación de miles de mujeres mexicanas fue determinante en las luchas para cambiar la situación política, social y laboral y resaltan únicamente la participación de la mujer, por el hecho de ser esposa, hija o hermana de algún político destacado.

El haber adjetivado a las mujeres como, “el sexo débil”, siempre lo he considerado un error, porque la fuerza de un ser humano no radica en los músculos, sino en el intelecto, vivimos en un mundo manejado por hombres, porque, recurriendo a la biología, la mujer es la que se embaraza, pare a los hijos, la que los amamanta y asume la responsabilidad de su crianza y educación, para todo esto se requiere de una gran fortaleza.

En la actualidad, en su mayoría, ¿qué es lo que buscan las mujeres que incursionan en la política?, nos hablan de la igualdad entre hombres y mujeres, de un feminismo privilegiado, de cuotas de poder, de espacios en los Congresos de Senadores y Diputados, con el único fin de incrustarse en el presupuesto oficial y darse una vida de lujos, olvidando totalmente cuál es el principal y único propósito de esas Instituciones…defender a la ciudadanía y al País.

Ahí convergen hombres y mujeres con la característica principal que los une, la corrupción y lo que ahí se aprueba, no se refleja en el bienestar de la ciudadanía ni en la detención de la entrega que de nuestro país hace la clase política empoderada (mujeres y hombres) sexenio tras sexenio; las esposas de los presidentes de la República y Gobernadores, luchan, denodadamente sí, pero por la relevancia en el poder presidencial y ocupar la silla que su marido deja y nos llaman  a “luchar unidas las mujeres”, por un empoderamiento del cual, solo son ellas las merecedoras.

Tal es el caso de la esposa del ex presidente, Vicente Fox, que consideró que era ella la mejor opción para la presidencia de México; seguimos padeciendo esos desatinos, cuando Margarita Zavala, esposa de otro nefasto y repudiado ex presidente, Felipe Calderón, intentó ocupar la presidencia de nuestro país, al no lograrlo, buscan formar un Partido político, enfilado a lograr su propósito y para ello utilizan las peores estrategias de “lucha”: dividir a los mexicanos, denostar y obstaculizar la gestión del presidente en turno y soterradamente exigir su destitución.

Al parecer, la clase política de mujeres mexicanas olvidan que sus conciudadanas, no son ni estúpidas ni retrasadas mentales.

Efectivamente, en nuestra sociedad, sigue prevaleciendo una doble desigualdad de la mujer, en tanto miembros de una sociedad de clases y en tanto mujer, pero eso no nos impide ver que ellas llegan a ocupar un espacio de poder que utilizan en su propio beneficio, y han demostrado una gran proclividad a la corrupción y, en su llamado a las mujeres a “luchar”, la manipulación, el engaño y la  mentira,  son los recursos que utilizan para seguir siendo parte del círculo político que detenta el poder.

Dijera la esposa de un minero, en un Congreso de mujeres en el que se conmemoraba, “el año internacional de la mujer” dirigiéndose a la presidenta y cuyo lema era: “igualdad, desarrollo y paz”: “Dígame señora, ¿tiene usted algo semejante a mi situación?, ¿tengo yo algo semejante a su situación de usted?, entonces ¿de qué igualdad vamos a hablar entre nosotros, si usted y yo no nos parecemos, si usted y yo somos tan diferentes?

Nosotros no podemos en estos momentos ser iguales, aún como mujeres, nuestras luchas son muy diferentes ¿no le parece?


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es
    forum@forumenlinea.com   Colaboraciónespecial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales. Marbella, Andalucía, España. Año 9. Marzo 2011 – Marzo 2020.

España. Venezuela. México. Costa Rica. Ecuador. R. Dominicana. Estados Unidos. Bolivia. Colombia. Perú. Argentina. Panamá.

Aviso Legal · Política de Privacidad · Política de Cookies