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OPINIÓN
 
LatinPress®. 31 / 5 / 2018. México. Blanca Nieves Palacios Barreda.

La inseguridad total


 

   

Dos periodistas más han sido asesinados en éste mes de mayo, Juan Carlos Huerta, del Estado de Tabasco y Alicia Díaz González, de Monterrey, y decenas de ciudadanos; entre estos asesinados hay niños, jovencitas heridas, madres embarazadas, vistos como “daños colaterales” en un estado de violencia desbocada, sin control alguno, en muchos casos en complicidad con esas autoridades que nos dicen están combatiendo al crimen organizado.

A lo largo y ancho de nuestro país, México, eufemísticamente, las autoridades  actuales y los aspirantes a ocupar sus puestos le llaman a éste brutal estado de violencia: inseguridad y aseguran los que se van, así como los que están por llegar, que dedicaran todo su esfuerzo para combatirla.

Lo malo de éstas declaraciones es que las venimos escuchando hace décadas por parte de los unos y los otros y nos damos cuenta de que no registran en su memoria ni el número y menos los nombres de los asesinados y desaparecidos.

El nombre de algunos periodistas y estudiantes asesinados, así como ciudadanos desaparecidos, están en el recuerdo colectivo, porque siempre hay alguien que no está dispuesto a permitir que caigan en el olvido y se sigue exigiendo justicia, tal es el caso de los asesinados el 2 de octubre de 1968;  lo mismo que el de los   43 estudiantes normalistas de Ayotzinapan; de Javier Valdez; de Miroslava Breach Velducea, entre  otros más.

Pero siendo miles los desaparecidos y asesinados, solo nos enteramos los ciudadanos, cuando coincidimos en una manifestación y vemos a los familiares con las fotografías de sus seres queridos, colgados a sus cuerpos, y ahí mismo de manera solidaria, compartimos ese imborrable dolor, que provoca el no tener noticias de sus seres queridos, que un fatídico día, salieron a su trabajo, a la escuela, a un paseo y ya no volvieron a saber de ellos.

La denuncias interpuestas ante las autoridades, simplemente se pierden en los cajones de los archiveros, la insensibilidad y la indiferencia es el rostro que todos hemos venido conociendo desde 1968, cuando ante una brutal masacre de estudiantes y de ciudadanos que acudieron a una marcha estudiantil, nadie fue señalado como responsable y menos castigado por el delito de genocidio.

Luis Echeverría Álvarez, quien fungía como Secretario de Gobernación, durante el período presidencial de Gustavo Díaz Ordaz y quien fuera señalado como responsable directo de tal masacre, nunca fue puesto  ante la justicia y ha vivido cómodamente, en su calidad de ex presidente pensionado.

A casi cuatro años de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, los padres, familiares y solidarios ciudadanos, que han llevado la exigencia de aplicación de la justicias, a las más altas esferas internacionales,  aquí en México todo sigue cayendo en el vacío, sin darse una respuesta sólida, creíble,  sobre el paradero de los 43 estudiantes normalistas.

Una respuesta es lo que se exige, ¿qué hicieron con esos jóvenes?, ¿cuál fue el verdadero motivo que tuvieron policías y miembros del ejército -que aparecen en videos-, para ensañarse con éste grupo de estudiantes, que tenían frente a sí un futuro promisorio como profesionistas de la educación?, ¿a quienes han señalado las autoridades y puestos frente a la sociedad, como los verdaderos culpables que orquestaron estas desapariciones?

No hay respuestas, hay más violencia, y esto se demuestra con el elevado número de periodistas asesinados, para acallar voces críticas, voces que no se han sometido a la censura y cuyas denuncias incomodan a muchos de los políticos, que al sentirse intocables, ejercen  su poder de manera brutal amparados en la impunidad, sus delitos quedan sin castigo.

Al  dolor de quienes pierden un ser querido, de manera abrupta, se le agrega, el insulto y la humillación, al  señalar a las víctimas como personas que “probablemente andaban en malos pasos”;  “que quizá tenían nexos con el narcotráfico”; “que algo debían y con su vida lo pagaron”.

Al criminalizar a miles de víctimas de desapariciones y asesinatos,  justifican así, su ineptitud, desinterés y corrupción en la que se encuentran envueltos las autoridades responsables de aplicar la justicia,  porque aquí en México, la justicia tiene precio. bnpb146@hotmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales. Marbella, Andalucía, España. Año 7. Marzo 2011 – Mayo 2018.

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