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OPINIÓN
 
LatinPress®. 18 / 4 / 2019. México. Blanca Nieves Palacios Barreda.

De todos modos, Juan te llamas


 

   

Aceptando sin conceder que, el ejército es el mejor instrumento para combatir a la delincuencia; al crimen organizado; a los cárteles de la droga; para erradicar la inseguridad y restablecer la paz, dicho por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), habría que hacer memoria sobre otro dicho por el mismo presidente: “de llegar a la presidencia el ejército y marina se regresaran a los cuarteles”.

El Art. 129, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, señala que: “en tiempos de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tenga exacta conexión con la disciplina militar.

Solamente habrá comandancias militares fijas permanentes en los castillos, fortalezas y almacenes que dependan inmediatamente del Gobierno de la Unión o en los campamentos, cuarteles o depósitos que, fuera de las poblaciones estableciere para la estación de tropas”.

EL Art. 29, de la misma Constitución dice: “en los casos de invasión, perturbación grave de la paz pública o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto, solamente el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, con la aprobación del Congreso de la Unión o de la Comisión Permanente cuando aquel no estuviera reunido,podrá restringir o suspender en todo el país o en lugar determinado el ejercicio de los derechos y las garantías que fuesen obstáculos para hacer frente, rápida y fácilmente a la situación; pero deberá hacerse por un tiempo limitado”.

Mucha inconformidad causó el hecho de que, el ex presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, sacara al ejército de sus cuarteles para que fuera éste el encargado de combatir al narcotráfico; igualmente durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, duramente criticado fue la reforma constitucional, a fin de legalizar la permanencia del ejército en las calles.

Sabemos los mexicanos que los presidentes que van llegando, van haciendo las reformas a nuestra Carta Magna que les va pareciendo más conveniente desde su punto de vista, sus intereses, su criterio o el de sus consejeros y/o asesores.

Nos venimos dando cuenta que no hay gran diferencia en el caso de este presidente en turno, AMLO, quien había dicho, “no cambiaría ningún artículo de la Constitución, hasta transcurridos tres años de su mandato”; podría no haberlo dicho y hacerlo, es su derecho constitucional, pero al parecer su pensamiento y forma de hacer las cosas ha variado y, a cuatro meses de su mandato ya ha hecho varios cambios al articulado de la Constitución.

Y es de entenderse, al tener como Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, a un personaje como, Alfonso Durazo Montaño, un priista que lo mismo que AMLO, ocupó puestos relevantes en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), al lado de Luis Donaldo Colosio; renuncia la PRI, y se apega al presidente del Partido de Acción Nacional (PAN), Vicente Fox Quesada en 2000, desempeñándose nada más y nada menos como  su secretario particular, para después pasar a la coordinación de comunicación social foxista.

Como buen escalador, de repente aparece como Diputado por el PRD, para posteriormente ser Senador por el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA); de la mano de esta “eminencia política”, llega AMLO ante el Secretario de Defensa y demás miembros del Ejército Mexicano; tras ese encuentro la opinión declarada por AMLO, ya en su calidad de presidente de la República, cambia radicalmente.

Nos empieza a hablar de la Guardia Nacional, de su importancia, de su honestidad, de su respeto a los derechos humanos, de su gran calidad moral y de la imperiosa necesidad de que siga en las calles para proteger a la ciudadanía de todos los malandrines, que tanto daño han hecho a la sociedad; ya no se habla de combatir a la “mafia del poder”, ni a los delincuentes de cuello blanco, ni de todos aquellos políticos priistas y panistas que hundieron al país y que cometieron fraudes al por mayor  de miles de millones de pesos.

Intenta convencer a los mexicanos que lo apoyaron y a los que no, que las corporaciones policiacas son de lo peor y que son corruptas a mas no poder, olvidando el presidente que, un Secretario de la Defensa nacional fue a dar a la cárcel, más  por sus diferencias internas en el ejército, que por sus corruptelas, mismas que por muchos años se han venido dando, a más de la enorme brutalidad, arbitrariedad e impunidad con la que han actuado de siempre.

Como no acepto ni concedo que esa sea la medida más adecuada, sin ser experta en seguridad nacional, creo que AMLO, lo mismo que sus predecesores presidentes, se ha subordinado a quien detenta el poder aquí en México, el ejército, llamado también, para que se entienda…las fuerzas armadas.


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es bnpb146@hotmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
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