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OPINIÓN
 
LatinPress®. 12 / 1 / 2019. México. Blanca Nieves Palacios Barreda.

Guerra de baja intensidad


 

   

La sensatez de los mexicanos quedó demostrada el 1° de julio de 2018; las dolorosas experiencias sufridas por más de 80 años, padeciendo autoritarismo y una brutal represión, contra quien se atrevía a criticar e intentar, mediante la vía armada, una transformación en nuestro país, llevó a la gran mayoría a soportar con estoicismo, gobiernos corruptos emanados del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido de Acción Nacional (PAN).


Se suele decir que, tras la masacre del 68 en México, se dio un parte aguas y sí, fue justamente esa brutal represión del gobierno priista, encabezado por Gustavo Diaz Ordaz, lo que provocó el despertar de millones de mexicanos, sobre todo de jóvenes que conocieron, de la peor manera, la realidad del país en el que vivían.


Desde esa época los mexicanos decidieron no arriesgarse, no poner en peligro sus vidas y conminaban a quienes consideraban que la vía armada era la única forma de cambiar de sistema de gobierno, a buscar un cambio mediante un proceso electoral, en paz y sin derramamiento de sangre.


Eran ya miles los maestros, obreros, campesinos, estudiantes que desaparecían y cuyas últimas noticias que de ellos se tenían, eran haber sido escuchados o vistos en campos militares; cientos de madres y familiares desde la década de los 70’s.


Reconocido es el hecho de que las revoluciones empiezan por el estómago; cuando aumenta la pobreza en un país donde el hambre insatisfecha es cosa de todos los días.

Cuando las desigualdades llegan a ser tan notorias que dividen a la sociedad en pobre y ricos, el peligro de una revolución es inminente.


No fue fortuito ni cosa de voluntad popular el que, los personajes de las muy altas esferas económicas, decidieran salvaguardar una estabilidad social en el país poniendo en la Presidencia de la República a un empresario cocacolero llamado, Vicente Fox Quezada, bajo las siglas del PAN, con la aprobación de los grupos del poder económico internacional.


Quien le sucedió en la presidencia, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, no tan solo no fue capaz de rescatar la confianza de los mexicanos, tras un sexenio cargado de corrupción interna, de servilismo y entreguismo hacia el gobierno estadounidense; con éste nuevo personaje panista, nos resultó, “peor el caldo que las albóndigas”.


Pero las guerras civiles se provocan con un solo propósito: “quítate tú, para ponerme yo”, y seguir de esta manera incrementando sus fortunas y la desigualdad, cuidando los intereses particulares y de un pequeño grupo oligarca, sin ningún sentido ideológico ni sentimiento patriótico alguno. Lo hemos visto en muchos de los países latinoamericanos.


En México, da inicio una guerra soterrada, porque no permitirán aquellos millonarios empresarios y políticos, y sus descendientes, acostumbrados a vivir en lujos y derroches, que se les prive de todo eso, conseguido con el sudor y la sangre de millones de mexicanos.


Ellos no entienden ni les importa la 4ta. Transformación, se consideran únicos herederos de los logros de: la lucha por la Independencia, de las Leyes de Reforma y la Revolución de 1910; pero, sobre todo, los oligarcas mexicanos no acaban de entender que, el despertar de los mexicanos ha sentado las bases para esta Revolución pacífica de 2019.


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es
bnpb146@hotmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales. Marbella, Andalucía, España. Año 7. Marzo 2011 – Enero 2019.

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