LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales
Marbella, Andalucía, España.


España. Venezuela. México. Costa Rica. Ecuador. R. Dominicana. Estados Unidos.
Bolivia. Colombia. Perú. Argentina. Panamá.


     
 
LatinPress®. 10 / 9 / 2018. LatinPress.es
   

Europa y Estados Unidos, y las entregas Extraordinarias II

 


Archivo Internet

 


Latinpress. 10 / 9 / 2018.
Este diario digital publicó el 14 de enero de 2018 un resumen de este dramático capítulo tomado del libro “El Mundo de los Perversos”.


Hoy, con la autorización del autor, ampliamos el contenido, con la misma foto, por el interés repentino que estos casos han tomado para la prensa internacional y particularmente española.


En julio de 2012, la representante especial de la ONU para los niños en conflictos armados, Radhika Coomaraswamy, exigía la libertad de Omar Khadr, encarcelado en Guantánamo cuando tenía 15 años de edad.

En mayo de 2010, la UNICEF alertaba que el caso de Khadr, detenido en Afganistán en 2002 y trasladado a la base militar de Guantánamo ese mismo año, podía transformarse en un “precedente internacional peligroso para otros niños víctimas del reclutamiento por parte de grupos armados”.

ONU, UNICEF y Amnistía Internacional (AI) han acusado a Estados Unidos de Norteamérica de violar los derechos humanos por la existencia de Guantánamo y el caso Khadr. AI Estados Unidos, en la  voz de Suzanne Nossel, en septiembre de 2012 se alegró de la repatriación de Khadr a Canadá aunque su futuro continuase incierto.

Se conocen los malos tratos y abusos sexuales padecidos por Khadr en Guantánamo y, también, que el tribunal que lo ha juzgado es una comisión militar estadounidense consecuencia del desenfreno norteamericano por encontrar terroristas. EE.UU., logró que en Guantánamo los extremos nunca fueran la excepción y justificó los “interrogatorios mejorados”.

A los niños como Omar Khadr les acompañaban ancianos de 89 años de edad, a quienes el vicepresidente norteamericano Dick Cheney calificó como "lo peor de un lote muy malo" que sólo se dedicaba a matar estadounidenses.

Cheney, convencido de la eficiencia del “interrogatorio mejorado” como la mejor técnica para lograr una información superior, consideraba que, por ejemplo, el waterboarding (simulacro de ahogamiento o submarino) era sólo un medio para obtener confesiones de los terroristas.

Uno de esos del lote muy malo, en 2002 fue Mohammed Sadiq, de 89 años de edad, con demencia senil, depresión y auscultado por cáncer de próstata.

Sadiq que fue declarado inocente de toda posible afiliación con Al-Qaida y de no tener "ningún valor de inteligencia para los Estados Unidos", fue repatriado a Afganistán después de cuatro meses en Guantánamo.

Quienes decidieron detener y liberar a Sadiq fueron las Comisiones Militares norteamericanas - antes bajo jurisdicción del Gobierno estadounidense -, no conformes al derecho internacional; protegidas por Bush hijo y después por Obama, ajenas a cualquier capitulación judicial o constitucional y predispuestas a obtener información a través de  los interrogatorios mejorados desconsiderando toda presunción de  inocencia.

En la detención del niño Khadr influyeron varios supuestos, uno fue el enfrentamiento contra las tropas norteamericanas en Afganistán donde Omar Khadr  les lanzó una granada matando a un soldado norteamericano y otro, el ser hijo de un supuesto líder de Al-Qaida en Canadá.

En 2010 Khadr se declaró culpable de crímenes de guerra ante un tribunal militar convirtiéndose, según AI, en el primer menor de edad en enfrentarse a una condena desde la segunda guerra mundial.

La legalidad de la dinámica del mecanismo militar y económico norteamericano contra el terrorismo internacional fue puesta en tela de juicio por Wikileaks en un documento que publicó en 2012 y llamó Los 22 hijos de Guantánamo, recordando, Wikileaks, que en 2008 el Pentágono aseguró que sólo habían 8 menores de edad (-18a) detenidos.

Ese mismo año, el Centro para el Estudio de los Derechos Humanos en las Américas publicó un informe donde se confirmó la existencia de 22 menores de 18 años de edad detenidos en Guantánamo, pudiendo haber otros cuya existencia era desconocida.

El Pentágono había mentido, quizá por considerar cierto lo que uno de sus comandantes, Jeffrey Gordon, decía, olvidando que EE.UU., en 2002 había firmado un protocolo sobre los derechos de los niños: "No existe una norma internacional relativa a la edad de un individuo que participa en las operaciones de combate”.

Khadr y otros 3 niños afganos, Asadullah Rahman, Naqib Ullah e Ismail Mohammed, fueron llevados a Guantánamo donde se les torturó y no tuvieron ninguna "rehabilitación” que les permitiera su reincorporación a la sociedad.

La autoinculpación de Khadr se ha considerado un cargo falso por el mismo Congreso de los EE.UU., pero mucho antes Khadr ya se había convertido, de acuerdo a Cheney, al Departamento de Justicia norteamericano y a las Comisiones Militares, en un “combatiente enemigo ilegal”, es decir, una persona inmerecida de tener derecho.

Omar Khadr es posiblemente el caso más conocido de Los 22 hijos de Guantánamo dados a conocer por Wikileaks, otros fueron: Ali Yahya al-Raimi (ISN 167, Yemen), nacido 1984, preso en 2001 y trasladado a Guantánamo en 2004.  Omar Khadr (ISN 766, Canadá), nacido en 1986, después de haber estado en la cárcel secreta de la base aérea norteamericana en Bagram, Afganistán, fue trasladado a Guantánamo. Khalil Rahman Hafez (ISN 301, Pakistán), nacido en 1984 y detenido en 2001 (17 años). Rasul Kudayev (ISN 82, Rusia), nacido en 1984 y detenido en 2001.

Los datos ISN 167, son los nombres adoptivos por los que eran y son llamados los detenidos en Guantánamo.

Ninguno de los menores recibió el amparo de La Convención sobre los Derechos del Niño donde se establecen normas y obligaciones universales irrevocables y se reconoce  que los menores de 18a no son adultos y deben ser protegidos cuando participen en los conflictos armados.

Siendo el caso de los niños lo que más ha atraído la atención de Guantánamo, fue la privación de los derechos de defensa lo que hizo tocar el fondo moral de los Estados Unidos y sus compañeros de viaje, y fue así porque decidieron que todo detenido poseía un mínimo de información que dar para facilitar la lucha contra el terrorismo internacional aunque para obtenerla fuera necesario la pérdida de la presunción de inocencia.

El desgaste moral sobresalió, de ello un ejemplo fue que de los 750 detenidos, sólo 2 fueron declarados culpables por las Comisiones Militares en 2008.

Con todo el poder de la CIA, las entregas ilegales, los secuestros a luz del día, las confesiones bajo los interrogatorios mejorados, las violaciones y torturas en las cárceles internacionales y secretas de Estados Unidos, jamás pudieron ejecutarse sin el apoyo internacional.

Una pista la aporta el ministro de exteriores británico durante el Gobierno de Toni Blair, Jack Straw, quien no tuvo reparo en considerar que el mejor camino que tenía Inglaterra para luchar contra el terrorismo internacional, era realizar entregas extraordinarias a Estados Unidos aunque luego los supuestos terroristas fueran enviados a Guantánamo y corrieran el riesgo de ser torturados.

Esa colaboración británica, siguiendo a AI, fue apoyada por su personal de inteligencia participando en interrogatorios o proporcionando información para que realizaran las capturas y entregas ilegales.

Shaker Aamer ciudadano árabe y residente en el Reino Unido,  acusó al MI5 y MI6, de golpearle durante los interrogatorios en Bagram, Afganistán, una de las cárceles internacionales controladas por EE.UU.

El ex Ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, David Miliband, reconoció que aviones de la CIA destinados a realizar las entregas ilegales habían aterrizado en 2002 en la isla Diego García, con anterioridad Gran Bretaña lo había negado.

Las insistentes y descubiertas mentiras estadounidenses y la de sus colegas de viaje no han dado paso a una escena de mayor credibilidad, la razón es simple: el peligro de la seguridad nacional norteamericana y la de sus amigos, prevalece. Y, dentro de esa prevalencia la estrategia antiterrorista ocupa un primer orden.

El 11 Septiembre de 2001 cambió al mundo y le garantizó a Estados Unidos un uso indiscriminado de su poder para luchar contra el terrorismo internacional, abrir la cárcel de Guantánamo y estar por encima de organizaciones  como la ONU o de la gran sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que acusó a Macedonia en 2012 de ser responsable de la detención ilegal del Khaled el-Masri, de su desaparición forzada y tortura para su posterior traslado fuera de Macedonia. Así se dio a conocer en el informe AI de 2015 “Breaking the conspiracy of silence. Usa’s european ‘partners in crime’ must act after senate torture report”.

Otros países acusados por similares y presuntas violaciones fueron Alemania  y Lituania donde se realizaron detenciones secretas, también Italia, Polonia, Rumania y Suecia, colaboradores de traslados ilegales, por medio de la CIA, bajo conocimiento de riesgos de torturas.

AI recuerda que las víctimas secuestradas en cualquier país de Europa eran trasladadas, encapuchadas y encadenadas en los aviones de la CIA, a distintos lugares del mundo, todo bajo el desconocimiento de sus familiares y con el consentimiento de los cuerpos de seguridad estatales o de los gobiernos amigos de Norteamérica.

Un ejemplo de ello fue el del egipcio Usama Mostafa Hassan Nasr (Abu Omar), secuestrado en 2003 en Milán por un agente italiano, llevado por policías estadounidenses a la base aérea de la OTAN en Aviano para meterlo en un avión y trasladarlo a la base aérea de la OTAN en Ramstein (Alemania) y, desde ahí ser llevado por la CIA, en avión, a un lugar secreto en Egipto donde fue retenido durante 14 meses y crucificado cabeza abajo en una puerta de metal para poder aplicarle descargas eléctricas. Abu Omar fue puesto en libertad en 2007 sin cargo alguno.

En el secuestro de Abu Omar la justicia italiana identificó 17 teléfonos móviles utilizados para llegar a él, también identificó a Robert Seldon Lady, del consulado estadounidense y presunto jefe de la CIA en Milán, como un enlace con Luciano Pironi, agente italiano que reconoció haber participado en el secuestro.
Suecia también se ha visto involucrada en la trama de los traslados ilegales, de nuevo AI denunció que los egipcios Ahmed Agiza y Mohammed El Zari, fueron detenidos y llevados, en diciembre de 2001, al aeropuerto de Bromma de Estocolmo donde se les metió en un avión de la CIA que los llevó a Egipto. Suecia desconsideró, horas antes, las solicitudes de asilo que los dos egipcios solicitaron y, los expulsó sin derecho a ninguna defensa penal.

Agiza fue condenado en su país primero a 25 años y luego a 15 años de cárcel, Mohammed El Zari fue excarcelado en 2003 sin cargos.

Es difícil imaginar que las fuerzas de seguridad de principalísimos países europeos hayan colaborado en la formación de un centro de detención que predisponga a gente inocente a comenzar una lucha a muerte.

El medio informativo norteamericano McClatchy estaba convencido de que Guantánamo era un campo de prisioneros tan cruel que lograba que los detenidos islámicos estuvieran dispuestos a comenzar la yihad, un caso es el que contó en junio de 2008 el periodista Tom Lasseter sobre Mohammed Akhtiar: “Cuando éste se agachó para lavarse las manos, otro prisionero le partió la cabeza con un cubo metálico de limpieza”.

Akhtiar fue detenido en su casa, Afganistán, por soldados norteamericanos en 2003, nunca participó en escenas de terrorismo pero pasó 3 años en Guantánamo como si lo fuera porque el Gobierno de EE.UU., compró información a gente necesitada de dinero y, concluyó que Akhtiar había trabajado para el Gobierno afgano.

Al sufrimiento de Guantánamo le antecedieron el de las salas de interrogatorio en Bagram y Kandahar, en Afganistán.

Akhtiar es otro de los repetidos casos donde las informaciones compradas, gracias a las  disputas vecinales, la miseria y, al convencimiento norteamericano sobre el que ningún detenido confesaría espontáneamente ser de Al-Qaida, permitieron que se repitieran las violaciones sobre los derechos humanos.

Según McClatchy, de los 66 detenidos que entrevistó, 34 tenían conexiones con grupos extremistas, uno albergado en Guantánamo fue Khalid Sheikh Mohammed, el cerebro del 11 de septiembre; sin embargo 23 de esos 34 supuestos terroristas, eran hombres de a pie sin vínculos con los líderes internacionales de la organización.

Las detenciones ilegales de personas enfermas de tuberculosis, las entregas extraordinarias, los múltiples casos de torturas y secuestros no aceptan ninguna interpretación; la irracionalidad de George Bush hijo se aplicó dentro de un sistema que comparte una visión de un mundo esclavo.

El documento de WikiLeaks escrito por Andy Worthington “The 14 Missing Guantanamo Files” (Los 14 expedientes perdidos de Guantánamo), confirmó un total de 779 prisioneros y, el “homicidio” en prisión del afgano Inayatullah (ISN 10028).

Nada desaconseja dejar de pensar que esos prisioneros, en su totalidad, fueron torturados; Inayatullah, según el Departamento de Defensa estadounidense, admitió ser el emir de Al-Qaida de Zahedan, pero nunca le consideraron un prisionero de alto valor.

La visión esclavista de Bush fue contestada por la Corte Suprema de los Estados Unidos, dictaminando que todos los prisioneros en Guantánamo tenían el derecho a presentar un habeas corpus como recurso definitivo para dar fin a la restricción ilegal de la libertad; como respuesta a la Corte el Congreso en 2006 aprobó la Ley de Comisiones Militares y categorizó al prisionero como combatiente enemigo ilegal, impidiéndole acceder a la ley para defender su inocencia.

En 2008 la Corte Suprema concluyó que los detenidos en Guantánamo tenían derecho, en virtud de la Constitución de los EE.UU., al hábeas corpus.

De los 779 prisioneros 6 la lograron, uno salió en libertad en 2010 y otros continuaron detenidos en distintas cárceles del mundo como las de Bosnia y Herzegovina.

En la segunda semana de diciembre de 2012 la pesada carga de injusticia que llevaban en la espalda Estados Unidos y sus compañeros de viaje pareció complicarse, AI hizo llegar a mi poco conocido boletín semanal www.LatinPress.es su informe titulado “La resolución histórica sobre el papel de Europa en las entregas de la CIA”.

Esa resolución, pública declaró oficialmente que Macedonia había colaborado en la detención y entrega a la CIA del ciudadano alemán Khaled El Masri.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos afirmó que Macedonia participó en la detención ilegal, desaparición forzada y tortura de Khaled.

La “complicidad” europea ya no estaba bajo sospecha, Macedonia era culpable y dejaba claro que otros países del viejo mundo colaboraron con Estados Unidos en las entregas extraordinarias y violaciones de los derechos humanos: Polonia, Lituania y Rumanía estaban siendo investigados.

Khaled presentó una demanda contra la CIA para demostrar su inocencia, pero los tribunales la desconsideraron porque el gobierno la catalogó como “secreto de Estado”.

Khaled, de 44 años y libanés de nacimiento, fue detenido el 31 de diciembre de 2003 en Macedonia por funcionarios macedonios siendo interrogado en inglés, idioma que manifestó desconocer, le obligaron a decir que había sido tratado con respeto, pero fue trasladado a Alemania en avión, con los ojos vendados para más tarde golpearle e introducirle un objeto rígido por el ano.

Afganistán y Albania fueron  otros países donde estuvo detenido. La causa de su arresto fue el confundir su nombre con el de un líder radical. Como muchos otros casos, Khaled  no tuvo derecho a un abogado y su familia estuvo desinformada de su paradero.  

La Casa Blanca – Barack Obama - reconoció en mayo de 2009 el fallo de las Comisiones Militares y el error de la existencia de Guantánamo las que, en 7 años, sólo habían procesado a 3 presuntos terroristas; en enero Obama ordenó y firmó el cierre de Guantánamo en el plazo de 1 año, pero no la desaparición de las Comisiones Militares por considerarlas una opción legal en momentos cuando peligrara la seguridad nacional estadounidense.

El cierre de Guantánamo era para La Casa Blanca una cuestión estratégica que pasaba por recuperar el prestigio de su democracia, evitar las cada vez más continuas manifestaciones mundiales por el abuso del poder norteamericano y, consolidar la seguridad nacional.

Esa promesa de 2009, no cumplida todavía en enero de 2016, no incluía dar libertad a quienes no se les había hecho juicio y estaban sin cargos después de 7 años de cárcel, a 2009, y casi 11 a finales de 2012.
Obama fue inflexible: “No vamos a liberar a nadie que pudiera poner en peligro nuestra seguridad nacional, ni vamos a liberar a los detenidos en los Estados Unidos que pongan en peligro al pueblo estadounidense”.

Una medida excesiva al conocer que los tribunales estaban convencidos de la inocencia de 21 personas detenidas en Guantánamo. Quedaba claro que las sospechas prevalecían y continuaban siendo la fuente principal de las detenciones, aun reconociendo que las pruebas en contra de los presuntos terroristas estuvieran contaminadas.

Se implantaba, también para Obama, la razón de la seguridad y el secreto de Estado como la doctrina que le permitía ir más allá de lo legal si Estados Unidos se consideraba en peligro.

El compromiso de cerrar Guantánamo antes del 22 de enero de 2010 no se cumplió, AI recordaba que continuaban en sus cárceles muchos hombres con el riesgo de estar detenidos de manera indefinida y otros esperando la decisión de las Comisiones Militares, convencidas de la necesidad de aplicar la pena de muerte a muchos de los presos.

Caben pocas dudas sobre el que todos los 779 detenidos en Guantánamo no fueron sometidos a interrupciones del sueño cada hora para causar un alto estrés, a aislamientos prolongados, a ataques simulados de perros,  a permanencias en celdas  aisladas “supermax” donde se acostumbra al organismo a dejar de comer para entrar en una creciente debilidad corporal, a escuchar música a alto volumen, a estar expuestos a fuertes destellos de luz y a someterse a los ahogamientos simulados, la técnica a la que Estados Unidos llamó interrogatorio mejorado.

En diciembre de 2011 el presidente Obama firmó la Ley de Defensa Nacional para 2012, la HR 1540 que autorizaba fondos vitales para la seguridad nacional en su lucha contra el terrorismo internacional dando la excusa de no estar de acuerdo en todo su contenido, especialmente en las detenciones, interrogatorios y juicios a los que eran sometidos los presuntos terroristas. Su alegato fue que a pesar de ello, lo contrario habría puesto en peligro la seguridad y la libertad del pueblo estadounidense.

También dio su palabra de que todas las futuras detenciones se harían conforme a la Constitución, las leyes de la guerra y, toda otra ley aplicable como el uso de la fuerza militar para poder realizar detenciones cuando fuere apropiado y ayudara a la consolidación y protección de la inteligencia norteamericana en la obtención de pruebas contra cualquier detenido.

Poco antes de su segunda investidura, en enero de 2013, Obama se oponía a esta ley en las secciones más críticas, pero las aceptaba en defensa de sus ciudadanos, permitiendo que continuasen detenidas en Guantánamo 116 personas.

El 13 de abril de 2013 varios medios internacionales publicaron la existencia de una guerra de listas entre Estados Unidos y Rusia, el primero había elaborado la lista “Magnitski’ donde incluía  a personas involucradas en violaciones de los derechos humanos, especialmente en la muerte del asesor del fondo de inversión inglés Hermitage Capital. El segundo, elaboró otra lista, la “Guantánamo”, donde se publicaron nombres de ciudadanos norteamericanos que Moscú consideraba presuntamente implicados en la legalización de torturas y la reclusión indefinida de presos en la cárcel especial de Guantánamo.

El medio informativo en español, RT (2013), dio la lista de las “personas involucradas en la legalización y aplicación de torturas, detención sin plazo de recluidos: David Spears Addington  -  Jefe de gabinete del vicepresidente de EE.UU. (2005-2008). John Choon Yoo - Asesor del Departamento de Justicia de EE.UU. (2001-2003). 3. Geoffrey D. Miller - Jefe de la base militar Guantánamo (2002-2003). Jeffrey Harbeson - Jefe de la base militar Guantánamo (2010-2012)”.


Lea. Europa y Estados Unidos, y las entregas Extraordinarias


 
 





 
© Latinpress, Boletín semanal, Noticias en España. Venezuela. México. Costa Rica. Ecuador. R. Dominicana. Estados Unidos. Bolivia. Colombia. Perú. Argentina. Panamá.

Aviso Legal · Política de Privacidad · Política de Cookies