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OPINIÓN
 
LatinPress®. 3 / 8 / 2018. México. Blanca Nieves Palacios Barreda.

Era  Nicaragua


 

   

Todos los países del mundo se rigen por un sistema de gobierno; muchos de estos países han tenido gobiernos impuestos a sangre y fuego, la historia así nos lo señala y en la actualidad seguimos viendo que existen  monarquías y sus ciudadanos las aceptan y se sienten orgullosas de ellas.

En otros países se han instaurado otros tipos de gobiernos, dictatoriales, militares o civiles; republicanos, algunos electos por sus ciudadanos, otros impuestos mediante simulaciones electorales.

La gran mayoría de estos países que pueblan nuestro planeta Tierra, tienen una coincidencia que por siglos se ha venido imponiendo desde tiempos inmemorables, una enorme desigualdad en la distribución de la riqueza.

Esto se extiende entre los mismos países, unos han allegado a acumular un gran poderío económico, sometiendo y despojando de sus riquezas naturales a otros países.

Pero los tiempos cambian y a pesar de que son aproximadamente unas 10 o 12 familias las que han venido decidiendo como manejar éste mundo en su beneficio, millones de ciudadanos de diversos países deciden que las cosas deben de cambiar y realizan los intentos necesarios para lograr romper esas ataduras.

Muchos son los académicos y analistas políticos que abordan éste tema y, cada quien le da su interpretación, que generalmente son dos: que si mediante un proceso de elección, mismo que es organizado por quienes detentan el poder,  o a través de una movimiento armado, sea revolución civil o a través de organizaciones clandestinas, llamadas guerrilla.

En los países latinoamericanos se ha intentado derrocar a las dictaduras militares y civiles que se han aferrado al poder, y que han estado apoyados por gobiernos estadounidenses.

En algunos han sido efectivas las elecciones pacíficas en las que participa la ciudadanía, en otros no y han tenido que transitar por periodos de muerte y destrucción para derrocar a quienes los han oprimidos por largas décadas y detener esas entregas irracionales de las riquezas de sus tierras a países extranjeros.

Tras éstos procesos pacíficos, o no, fuerzas de grupos nacionalistas y/o de izquierda, han logrado sus objetivos,  hacerse del poder con el apoyo de los ciudadanos, para que  sus países sean conducidos con respeto y justicia y con una adecuada repartición de la riqueza.

Las nuevas generaciones de presidentes  y presidentas, se venían viendo con beneplácito, pero algo ocurrió, que de repente se empezaron a cambiar artículos de sus respectivas Cartas Magnas, para reelegirse y continuar ostentando el poder, incluso se ha llegado a la aberrante situación, de que, al término de su período presidencial, quien lo reemplaza es su esposa o esposo según sea el caso.

Eso ha ocasionado entre los ciudadanos: inconformidad, desconfianza, enojo, que se convierte en un verdadero caldo de cultivo, que es aprovechado por quienes se han considerado los dueños del mundo, los Estados Unidos de Norteamérica.

Ciudadanos latinoamericanos vemos con enorme preocupación como,  la intromisión estadounidense ha modificado las estrategias para ir derrocando a presidentes que habían venido haciendo un magnifico papel, con argucias legales y señalándolos como corruptos al grado de que son enviados a la cárcel.

La manipulación que de los ciudadanos se hace ha tenido su efecto, pues en su inconformidad por las reelecciones, en muchos casos llegan a repudiar a quienes antes apoyaban y aplaudían por su nacionalismo y amor a su país, que venían defendiendo ante la voracidad del  coloso del norte.

Hoy Nicaragua está en la mira, no solo la ciudadanía sino muchos de sus compañeros de lucha, demuestran su repudio al presidente, Daniel Ortega, ex guerrillero del Frente Sandinista de Liberación Nacional, quien ha ocupado en varias ocasiones el puesto, en compañía de su esposa Rosario Murillo.

El ex presidente uruguayo, José Mujica, sin mencionarlos envío dos mensajes, el primero dice: “un luchador que fracasó en varios intentos acaba de conquistar la presidencia, pero uno se pregunta ¿cuánta voluntad tendrá que tener y cuanta compañía en el gigantesco desafío que México tiene por delante cuando su poderoso vecino determinante, entre otras cosas, ha desatado una guerra comercial tal vez hasta con el mundo, cuyas consecuencias hoy, ni siquiera podemos prever tendrá para la humanidad?, “ ¡Suerte México! Y contigo, la suerte de nuestra América”.

El segundo mensaje de Mújica, ex guerrillero, ex presidente de su país y actual senador, ante la crisis política que enfrenta Nicaragua, dijo: “Recuerdo compañeros que dejaron la vida en Nicaragua peleando por un sueño y siento que algo que fue un sueño se desvía y cae en la autocracia y entiendo que quienes ayer fueron revolucionarios perdieron el sentido de la vida. Hay momentos que hay que decir me voy”.

Para uno y para el otro, el mensaje es claro; ¡suerte México, suerte Nicaragua, suerte Latinoamérica!


bnpb146@hotmail.com
 Colaboración especial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales. Marbella, Andalucía, España. Año 7. Marzo 2011 – Julio 2018.

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