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OPINIÓN
 
LatinPress®. 5 / 2 / 2019. México. Blanca Nieves Palacios Barreda.

El Fanatismo


 

   

La humanidad ha sufrido, a lo largo de su existencia, flagelaciones de todo tipo, desde guerras mundiales, hasta muy localizadas guerras civiles en los diversos países que conforman este mundo; contagios de varias de enfermedades; contaminaciones provocadas y, una violencia, que a la fecha no para, y es cada vez más extrema.

En la actualidad no hay respeto para el ser humano, por el mismo ser humano, valga la redundancia; muchas de todas estas cosas padecidas tienen un denominador común: el fanatismo.

Cuando hablamos de, <fanatismo>, no nos circunscribimos solo al religioso, sino a todo tipo de exaltación que nos provoca sentimientos que llegan a ser irrefrenables, en aras de defender tal o cual cosa.

El fanatismo religioso -para muchos algo intocable- es el más comprometido porque, por principio, no aceptan ser fanáticos y, porque se adora a algo que nunca han visto.

En otros casos, por ejemplo, los fanáticos deportivos o de artistas, tienen como objeto adorar, seguir, alabar, tangibles, que los pueden ver, escuchar, tocar, y los defienden a pesar de todos sus defectos y errores.

Los fanáticos, son descritos como: “quienes defienden con apasionamiento creencias, opiniones, entusiasmados ciegamente, por algo o alguien” (diccionario enciclopédico, Ramón García-Pelayo y Gross).

Es de pensar que, los fanáticos de políticos, son de los más peligrosos, porque en su ceguera, apoyan y defienden a personajes que carecen de toda cualidad y aun así los llegan a encumbrar a los puestos más elevados que existen en los países.

El peligro radica primordialmente en que dichos personajes, con el poder que se les otorga, pueden dañar a muchos millones de personas que no son sus seguidores; los otros tipos de fanáticos  solo se afectan entre ellos, y de mutuo propio dañan su economía, pues con sus aportaciones, que suelen ser millonarias, contribuyen  a que sus ministros, pastores, sacerdotes y demás nombramientos que se auto otorgan  y decir que: “hablan con Dios”, cumplen el requisito para ser mantenidos de por vida y sin penuria económica alguna.

Al parecer, con toda y su sapiencia histórica y su fe como cristiano, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ignora todo esto, e ignora también que, así como hay fanáticos, existen disidentes fanáticos.

AMLO, se niega a tener personal que vea por su seguridad como presidente, argumentando que: “el pueblo lo cuida”; pero vemos en las concentraciones y mítines, a los que acude, que ese mismo “pueblo”, que acude a vitorearlo, a besarlo y abrazarlo está dando la oportunidad, a quien se ha venido viendo afectado en sus intereses económicos para poder atacarlo.

Y en la bola, ni se supo, tal como ocurrió con el candidato priista a la presidencia de la República Mexicana, Luis Donaldo Colosio Murrieta, el 23 de marzo 1994, en Lomas Taurinas, Tijuana, que, por solo anunciar lo que posiblemente haría, fue asesinado por fuerzas oscuras.

Esas acciones propias del fanatismo, deberían erradicarse por parte de sus seguidores, porque, así como ellos lo siguen, también hay quien lo persigue.

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es
bnpb146@hotmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales. Marbella, Andalucía, España. Año 7. Marzo 2011 – Enero 2019.

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