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OPINIÓN
 
LatinPress®. 15 / 4 / 2020. Bolivia. Pedro Vacaflor.

Columna vacante: Descuido nuclear

   

El proyecto nuclear iniciado por el gobierno del MAS tenía el único propósito de usar la salud como una excusa para molestar al imperio y congraciarse con Rusia e Irán.

Aun así, los US$ 350 millones comprometidos en el proyecto están en riesgo.

La reacción negativa a la propuesta fue tan fuerte que el proyecto fue cubierto por más y más funciones relacionadas con la salud.

Si el actual gobierno no concluye a tiempo los proyectos de tres instalaciones médicas y un ciclotrón, el país habrá perdido una oportunidad para contar con instrumentos de medicina nuclear como una planta de esterilización capaz de tratar desde alimentos hasta sábanas de hospital, que sería ideal para estos tiempos de corona virus.

Los  dos centros de diagnóstico (PET y SPECT), podrán atender 150 casos diarios cada uno.

Estos funcionan inyectando a los pacientes con radio isótopos, producidos en el ciclotrón, para el diagnóstico y tratamiento de pacientes enfermos de cáncer.

Su uso permite detectar cáncer en el estadio 1 ó 2, en lugar de esperar a que se manifieste en estadio 4, que es cuando se pueden detectar ahora con la tecnología disponible en el país.

Tratar pacientes en estadio 1 y 2 es mucho más barato pero sobre todo hace que la probabilidad de recuperación sea mucho más alta.

Un tercer beneficio sería la opción de formar médicos especializados en este tipo de medicina.

Además de abrir la posibilidad de entrenamiento en conjunto con las universidades y sus facultades de medicina y física.

Quizá el riesgo, más visible desde el punto de vista económico es que los contratos de compra de equipos, construcción e instalación de equipos, entrenamiento de personal y demás, están bajo jurisdicción europea.

La estatal argentina Invap, tiene el contrato de capacitación, construcción e instalación de los tres sitios, uno en El Alto, otro en La Paz y uno en Santa Cruz.

Estos contratos contemplan resolución de conflictos ante la CAINCO, que deja algo de esperanza.

El centro de generación nuclear, el ciclotrón, que también estará en El Alto, está en manos de la Rusa Rosatom y produciría los elementos necesarios para que los tres centros médicos operen.

Un conflicto con esta empresa haría inútil todo el proyecto y su cláusula de resolución de conflicto nos llevaría a una corte en Austria.

Las falsa nacionalización de 2006 estuvo tan bien publicitada que ninguna empresa estaba dispuesta a firmar contratos bajo la jurisdicción nacional.

Es por esto que Bolivia podría ser llevada ante cortes internacionales por el incumplimiento a algún acuerdo en la entrega de los proyectos nucleares.

Esto podría costar millones en pago de compensaciones, multas y demandas, pero lo peor es que Bolivia podría haber gastado los US$ 350 millones y no tener las instalaciones nucleares de salud  operando.

En febrero de este año, funcionarios del gobierno de transición anunciaron que se paralizarían los desembolsos del proyecto porque podrían ser usados para un juicio de responsabilidades a Evo Morales ya que los desembolsos debían ser autorizados por el parlamento, y no lo fueron.

En  marzo, la Agencia Boliviana de Energía Nuclear (ABEN) aseguró que el proyecto continuará avanzando con normalidad y entrará en funcionamiento total en 2023.

Evo Morales genera molestias al insistir en que esto no se puede usar para seguirle un juicio de responsabilidades y que él merece el crédito por el potencial positivo para la salud en el país.

Sin embargo, aún falta cuantificar las comisiones, que de seguro hay en los contratos, quiénes las recibieron y quién las aprobó.

El juicio de responsabilidades no debería detenerse pero frenar el proyecto podría costar millones. Es un gran dilema.

En el gobierno de transición hay quienes quieren frenar el proyecto nuclear, por razones políticas que, aunque comprensibles podrían eliminar la fase de medicina nuclear del proyecto, y se están retrasando pagos justo cuando las empresas constructoras y proveedoras están buscando un pretexto para pedir compensaciones y tienen niveles de ejecución de entre el 70% y 90%.

El estado del sistema de salud en Bolivia dejado por el cocalero Morales ha sido puesto en vergonzosa evidencia con la pandemia del corona virus y Bolivia no puede darse el lujo de pagar millones por equipos médicos y no recibirlos.

Esta quizá sea la peor bomba de tempo dejada por el cocalero al país.


Colaboración especial para LatinPress®. La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress

   
 

 


 
     
 
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