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OPINIÓN
 
LatinPress®. 19 / 10 / 2018. México. Blanca Nieves Palacios Barreda.

De la Barbarie a la Civilización


 

   

El tener conocimiento de actos ocurridos en el pasado, nos  hacían pensar que tales hechos eran producto de una sociedad  con falta de  respeto por el ser humano, por  ignorancia y ausencia de los valores morales, lo que hacía pensar que  esos eventos eran propios de gente incivilizada.

Hoy, en pleno siglo XXI, año 2018, hemos estado no sólo viendo, sino siendo testigos y víctimas de actos atroces; no sabemos de qué  más podrá ser capaz  el ser humano.

Si antes los romanos que detentaban el poder fueron capaces de construir un enorme Coliseo, solo para realizar acontecimientos que distrajeran al populo y sacaran de sí ese enojo por las riquezas e injusticias que sus gobernantes realizaban contra los indefensos ciudadanos romanos.

Enfrentar animales para que se defendieran unos a otros y se desgarraran mutuamente; las peleas de gladiadores, tanto a pie como en sus carros jalados por caballos, obligados a enfrentarse como acérrimos enemigos; arrojar al centro de esa arena de muerte, a hombre y mujeres, con el único objeto de que fueran destrozados por tigres y leones; las crucifixiones de  cristianos, por el simple hecho de pensar diferente. Todo bajo la mirada sádica y complaciente de reyes y corte, de quien se hacían acompañar y, los gritos eufóricos propios de dementes, ante las masacres que ante sus ojos se cometían.

En la actualidad vemos las mismas masacres, perpetradas por quienes detentan el poder y por cárteles delincuenciales, que han venido imprimiendo a nuestra sociedad un sello de horror, al dirimir diferencias entre ellos mismos, y gente que nada tiene que ver con ellos, descuartizando los cuerpos de  jóvenes a quienes reclutan, de personas que asaltan y roban, que tras utilizarlos  desechan, hechos pedazos en esas bolsas negras que se han  convertido en símbolo de muerte.

Tener información de las autoridades de que, los miles de asesinatos  y  desaparecidos  son cometidos por delincuentes, dando nombres de esas organizaciones y los Estados y ciudades  donde operan y llevan a cabo esas acción,  hace pensar a la ciudadanía, que, o hay colusión con ellos o mucho temor de enfrentarlos.

Esto tiene aterrorizada a una sociedad indefensa, no estamos hablando del temor que provocaba la “santa inquisición”, que a sus intereses y conveniencia elegían a personas, para con cargos falsos quemarlas y despojarlas de sus bienes.

Hoy el temor es generalizado ante un asalto, un secuestro; ser parte del número de desaparecidos y asesinados. El temor lo sienten hombres y mujeres, padres y madres que sufren al no saber si sus hijos regresarán con vida a sus hogares.

La violencia se ha institucionalizado de manera tal, que no hay espacio en el que se pueda considerar libre de peligro.

Hoy los factores distractores son otros, deportes les llaman, pero no exentos de peligros: fútbol, luchas libres, fútbol americano, box, carreras de carros, y todos llevan la marca del pleito, la violencia, la agresión, la muerte.

Recientemente aquí en México, como suele ocurrir, publicitaron una pelea de box de dos jóvenes imberbes: Saúl Álvarez y Gennady Golovkin, la frase con la cual promocionaron la pelea fue: “Arden en deseos de destruirse”, sólo para despertar el interés sádico e insano de ver a dos personas que podrían perder la vida mediante los golpes.

Implícito en estos “deportes”  está el dinero, la comercialización que de los deportistas se hacen, cual esclavos del siglo XV y subsecuentes; la seguridad ya no existe, no solo en los lugares públicos, sino en los propios hogares.

Es costumbre que los dueños de los equipos deportivos, formen grupos de aficionados a los que le llaman “barras”, a quienes les permiten el libre acceso para que vitoreen a jugadores de su equipo; no solo no pagan entradas, se les regalan camisetas, banderas, gorras, y cervezas.

Exaltados los ánimos, los juegos se vuelven todo un campo de batalla, donde se gritan, se ofenden se golpean y hasta se matan, y no hay culpables y siguen promoviendo el “deporte” muy a su conveniencia, contando con el beneplácito de las autoridades.

Los Estadios “deportivos”, generan millones en ganancias económicas a sus propietarios, de ahí que aun cuando en esos múltiples juegos de: finales, de la copa, del clásico, etc.,  que han inventado, los estadios se llenan a reventar, así como a reventar quedan los bolsillos de los propietarios de los equipos y estadios, y las canchas cubiertas de sangre.

Es claro que no hay ningún propósito, por educar a los niños y jóvenes y despertar su interés en ser buenos deportistas, si hasta ésta actividad han quitado de los programas escolares.

Despiertan su interés en ser esclavos deportistas por las prebendas señaladas, por los miles de millones que ganan siendo exhibidores y promotores de diversas marcas, aunque esto conlleve a despertar en estas “estrellas deportistas”, su prepotencia, ambición, su pérdida de todo tipo de valores, y la pérdida total de aquella frase que antes escuchábamos de los Maestros de deporte escolares: “MENTE SANA EN CUERPO SANO”. bnpb146@hotmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales. Marbella, Andalucía, España. Año 7. Marzo 2011 – Octubre 2018.

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