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OPINIÓN
 
LatinPress®. 28 / 2 / 2020. México. Blanca Nieves Palacios Barreda.

Contra la Violencia


 

   

Son muchos años en los que la violencia impera en México; los asesinatos de hombres, - sobre todo jóvenes -, mujeres, niños y niñas, alcanzan cifras que ni en guerras entre países se dan.

Los periodistas han estado en la mira de los delincuentes y políticos, pues les representa un profesionista incómodo cuando hace su trabajo con honestidad, objetividad y un alto grado de compromiso con la sociedad, que tiene derecho a estar debidamente informado.

Tras los miles de asesinatos y violaciones de mujeres, a lo largo y ancho de nuestro país, tipificados como “feminicidios”, la indignación de este sector de la sociedad, se ha hecho manifiesta, al no ser escuchadas por las autoridades, quienes incluso revictimizan, a quienes tienen la desgracia de ser objeto de estas agresiones, por parte de verdaderos enfermos mentales, quienes tras ser detenidos, se les señala como, “presuntos” responsables, aun, cuando existan todas las evidencias comprobatorias del delito.

Las manifestaciones multitudinarias de mujeres, que han proliferado en muchos países, acompañadas del coro: “el violador eres tú, y la culpa no era mía, ni donde estaba ni como vestía”, ha despertado la conciencia no solo de ellas, sino también  de los hombres, esos que no son violadores, ni asesinos y que han padecido en carne propia, la pérdida de una hija, una hermana, madre o esposa y que, al acusar al género masculino en general y, excluirlos de éste importante movimiento en contra de la violencia contra las mujeres, se sienten doblemente agredidos.

Desde que dio inicio este movimiento femenil, se han cometido miles de asesinatos más, lo que da a pensar que cuando esos delincuentes escuchan el coro: “el violador eres tú”, como todo enfermo mental, prepara un nuevo asesinato.

Las autoridades tienen un reto enorme para combatir a la delincuencia de todo tipo, sin duda, y cuando las estrategias oficiales no dan resultado, la urgencia de cambiarlos es inminente, cosa que al parecer no se pretende; difícil resultara en éste sexenio erradicar la violencia, sobre todo contra las mujeres y los niños, porque la educación y la cultura son  factores determinantes para un verdadero cambio, sobre todo cuando son los mismos personajes de sexenios anteriores quienes están al frente de estas instituciones.

El derecho que todos los seres humanos tenemos a vestir como queramos y estar donde así lo deseemos, es algo irrebatible, como imperante es reconocer que el comportamiento de un hombre difiere mucho del de una mujer, sin que esto implique y menos justifique que se viole o asesine a nadie por su vestimenta o des vestimenta.

En las últimas manifestaciones hechas ante la atrocidad de un crimen en contra de Ingrid Escamilla, se desbordaron las emociones y sentimientos soterrados durante tanto tiempo, tras el aumento de asesinatos cada vez con mayor crueldad, la violencia hizo acto de presencia, violencia sin mayores consecuencias que, las de restaurar los daños hechos a edificios, comercios, casas, al haber sido pintarrajeadas y roto vidrios a su paso, acciones que, por gran parte de la ciudadanía fue acremente criticado, sobre todo, cuando son mujeres con el rostro cubierto quienes las realizaban.

No es tiempo de cobardía, sino de emprender una verdadera defensa social, dando la cara y de frente, ante las autoridades.

La petición desbordada de las gargantas de miles de mujeres es de: ¡justicia!; habría que preguntarnos, ¿qué tipo de justicia es la que se debe de aplicar ante la violación y asesinatos de niñas y niños de 6 o 7 años de edad; de mujeres, indefensas ante la fuerza e irracional brutalidad de un hombre; de los cobardes asesinatos y desapariciones de miles de jóvenes?;  ¿qué penas se habrán de exigir que se legislen, contra los pederastas, cobijados al amparo de los cultos religiosos, y que inciden, de alguna manera, para que mismos familiares lleguen a violar a niños y niñas de su propia familia?.

Cuando una denuncia llega a prosperar en una violación y asesinato, el delincuente es recluido en alguna de las cárceles por algunos años, al salir, cosa que ocurre con frecuencia, sigue cometiendo sus crímenes; es conocido que las cárceles, llamadas eufemísticamente, Centros de Rehabilitación Social, son verdaderas Universidades del crimen, desde dónde se planean y se llevan a cabo, secuestros, robos, se mueve droga, tanto al interior como al exterior.

Ante esta cruda realidad, ¿cuál es la propuesta de justicia, que éste legitimo movimiento femenino está planteando, ya que la existente no está dando resultado: ¿la pena de muerte, cadena perpetua?

La decisión no es fácil, aunque menos fácil resulta seguir viendo correr la sangre de gente inocente por todo el territorio nacional.


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es bnpb146@hotmail.com Colaboraciónespecial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales. Marbella, Andalucía, España. Año 8. Marzo 2011 – Febrero 2020.

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