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OPINIÓN
 
LatinPress®. 24 / 5 / 2018. México. Blanca Nieves Palacios Barreda.

Comercio Político


 

   

Como poco se dice, poco se sabe, pero la proclividad a decir cosas, “off  de record”,  da lugar al rompimiento de secretos y,  la información oculta, llega a ser del dominio público, y como no se firma nada,  fácil resulta a los implicados negarlos.

Los medios de comunicación, en aras de no ser objeto de demandas por calumnias o difamación, guardan un hermético silencio, o quizá un silencio cómplice, cuando hay mucho dinero de por medio.

Para nadie es un secreto que, en las Instituciones, tales cómo, Petróleos Mexicanos (PEMEX); la Secretaría de Educación Pública (SEP), las de salud,  Instituto de Servicio y Seguridad Social para los trabajadores del  Estado (ISSSTE), y el Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS), entre otras, la venta de plazas, que se ha venido dando desde décadas atrás, es una realidad inocultable, y van desde el pago de 10 mil hasta 30 o 300 mil pesos, según la categoría a la que se aspire.

Tales acciones de corrupción  se dan desde el sindicato mismo de estas Instituciones,  y claro, siempre habrá quien, sin representatividad legal  alguna y aprovechándose de la desesperación y necesidad de las personas de contar con un trabajo, que le asegure un ingreso mensual fijo, usurpando funciones, ofrecen empleos, cometiendo así innumerables fraudes.

Los sindicatos han ido perdiendo toda respetabilidad y han dejado de ser las organizaciones defensoras de los derechos de los trabajadores, convirtiéndose en guarida de chantajistas y explotadores, que comercian con las plazas mediante el pago no solo de dinero, sino a cambio de favores sexuales.

No ha habido autoridad laboral y de ninguna otra naturaleza, que ponga alto a estas desmedidas acciones fraudulentas y perversas  tan recurrentes en un sistema dónde la corrupción es lo que impera.
Si bien, dentro de algunos sindicatos han existido grupos que descalifican y reprueban éstas prácticas, son marginados y señalados como “personas indeseables” de esos gremios sindicales.

En el área legislativa ocurre otro tanto, solo que aquí, por la envergadura y rentabilidad de los puestos, son sumamente cotizados, además de peleados, a pesar de que el Instituto Nacional Electoral (INE),  determina los mecanismos que deben seguir los Partidos políticos en la designación de sus candidatos.
Los zafarranchos, enfrenamientos a golpes, descalificaciones verbales, en las asambleas de los Partidos, en los que se dan a conocer las famosas y muy esperadas “listas “ de candidatos a diputaciones y senadurías, son ampliamente conocidas, no han aprendido los militantes  ni a guardar las formas. 

Me refiero a aquellos militantes que, sin merecimiento alguno y con una serie de cuestionamientos sobre su honorabilidad, súbitamente, sin elecciones internas de selección en sus respectivas organizaciones políticas, aparecen como candidatos ya sean nominales o plurinominales; estos últimos sobre todo son los que tienen que dar a sus dirigencias jugosas  “aportaciones”, que van desde un millón, hasta tres o cuatro millones,  para ocupar los primeros lugares de las tan famosas “listas”.

Quienes se destacan por ser los mejores postores, son: ex Gobernadores, ex Secretarios de Estado, Líderes Sindicales, Diputados y Senadores, a quienes no les resulta nada oneroso pagar por un espacio en el que contarán con un “fuero constitucional”, esto es, no podrán ser detenidos, ser demandados por fraudes o desvíos de dinero del erario público, que generalmente son miles de millones de pesos; están protegidos por ley, para robar y hacer cualquier negocio, por ilícito que sea.

Suele ocurrir que, los Senadores, al término de su gestión, pelean con uñas y dientes y dan la “aportación” que le sea requerida, para el buen funcionamiento de su Partido, asegurando con ello una curul en la Cámara de Diputados;  lo mismo ocurre con los Diputados que quieren seguir manteniendo su fuero y un status de vida que ni en sueños creyeron llegar a tener, le brincan a la Senaduría.

Y es comprensible, ellos mismos se fijan su salario, sus prestaciones, sus bonos, aguinaldos,  y demás  beneficios, por “la ardua labor que realizan como legisladores”.

Solo para éste 2018, los Legisladores se han destinado del presupuesto de egresos de la federación, la friolera cantidad de, 13 mil 344 millones de pesos, de ésta cantidad, aproximadamente 668 millones de pesos serán repartidos entre los 500 Diputados y los 128 Senadores, por el  término de su gestión, y, ni gesto hacen porque continuarán, al brincar de una cámara a otra,  como los depredadores que son, viviendo del sudor y el trabajo de millones de mexicanos.

Hora es pues que, estos tan codiciados puestos de, “representación popular”, sean saneados convirtiéndolos en puestos honoríficos,  y quienes los ocupen, sea por una verdadera convicción patriótica y de servicio a los ciudadanos. Tengan la seguridad de que,  el comercio político, llegaría a su fin. bnpb146@hotmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 

 


 
     
 
LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales. Marbella, Andalucía, España. Año 7. Marzo 2011 – Mayo 2018.

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