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Rafael Peralta Romero
República Dominicana

   
   
 

LatinPress. 29 / 9 / 2018. Rafael Peralta Romero. República Dominicana.

   

Voces y Ecos: Cuando el protagonista es un villano

 

Inmensidad de  películas y obras literarias tratan las relaciones  amorosas  paralelamente con las luchas del protagonista, que generalmente encarna el bien y la justicia.  Como  producto de sus triunfos suele alcanzar también  el amor de una mujer hermosa que lo admira por su hombría de bien. El malvado no tiene derecho al amor.

Una canción italiana lo proclama: “Chi non lavora non fa l'amore” (Adriano Celentano). En español: Quien no trabaja no hace el amor. Pero  el mundo da vueltas y he aquí que aparece una historia en la que el protagonista es un villano.  Se trata de Porfirio Rubirosa, quien  como agente  de la dictadura de los Trujillo  ejerció acciones criminales.

Compartió su rol de servidor de la tiranía  con el de seductor de mujeres. Como un seductor  lo presentan sus  defensores. Ese adjetivo  deriva del verbo  seducir que significa “Persuadir a alguien con argucias o halagos para algo, frecuentemente malo”. La argucia consiste en un argumento falso presentado con agudeza.

Ayer (jueves 27)  se estrenó la primera  de  tres películas elaboradas por realizadores  colombianos sobre  la vida del famoso prostituto.  Como no la he visto no sé si en esta  se incluyen las acciones de Rubirosa   para el asesinato del señor  Sergio Bencosme,  perpetrado en Nueva York el  28 de abril de 1935, por sicarios al servicio de  Trujillo.

Quiero saber si el filme incluye las diligentes actuaciones de Rubirosa para capturar al intelectual español  Jesús de Galíndez,  en 1956,  quien presentó una tesis en la Universidad de Columbia  en la que describe los horrores de la dictadura que azotaba a República Dominicana desde 1930. Galíndez fue secuestrado en Nueva York y asesinado aquí.

Rubirosa formó parte de esos “diplomáticos” que se dedicaban a observar a los  dominicanos  exiliados  por no soportar el régimen despótico predominante en su país, no sólo para informar a Trujillo, sino para tenerlos ubicados. Por ese tipo de diligencias  fue desaparecido el dirigente gremial Mauricio Báez, en La Habana, 1950.

¿Qué otro servicio podía prestar un individuo cuyo lema fue: “No me sobra tiempo para trabajar”?  Amigos de ese súper “héroe” a quien se le dedican tres películas, han dicho que a este le gustaba todo, menos trabajar. Pese a su persistente holgazanería gastaba dinero con holgura, y no todo procedía de sus seducciones a mujeres adineradas.

Los fondos públicos eran su principal soporte. Y todavía sigue beneficiándose de ellos, puesto que el Estado dominicano ha aportado dinero basado en la Ley de Cine, 108-10,  para exaltar a este  timador desvergonzado.  La sociedad dominicana no necesita modelos como el que encarnara Porfirio Rubirosa. Requerimos héroes, no villanos. rafaelperaltar@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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