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Mariela Sagel.
Panamá.

   
   
 

LatinPress. 6 /10 / 2016 Mariela Sagel. Panamá.

   

Darle una oportunidad a la Paz.

 

Give peace a chance es una canción icónica, que compuso John Lennon en la ”encamada” que protagonizó junto a su mujer, Yoko Ono, en el hotel Reina Elizabeth de Montreal, Canadá, en el año 1969.  Eran los tiempos en que se elevaban voces de protesta por la guerra que se libraba en Vietnam y se convirtió en un himno. 

Tal parece que un periodista le preguntó al cantante por qué hacía ese show (el de la encamada, ya lo había hecho en Ámsterdam y se dirigía a Estados Unidos pero no le permitieron entrar) y él contestó, que todo lo que estaban diciendo era: darle una oportunidad a la paz.  

Fue algo espontáneo, pero le gustó tanto la frase que la empezó a tararear y la compuso y la grabó y de allí se catapultó como el canto de la paz.

El lunes 26 de septiembre fue el acto protocolar de firma de los acuerdos de paz en Cartagena de Indias, entre el gobierno colombiano y la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y la transmisión de ese evento, que contó con la asistencia de muchos mandatarios y del Secretario de Naciones Unidas, le dio la vuelta al mundo.

El domingo 2 de octubre se celebró en el vecino país un referéndum y la votación, que estuvo polarizada entre el SI y el NO, con razones o sin ella, arrojó un inexplicable triunfo del NO, que todavía nos cuesta asimilar. 

Tanta fanfarria con grandes dosis de protagonismo entre el actual presidente, Juan Manuel Santos y el ex presidente Álvaro Uribe puede resumir esta personalización de un voto y un momento tan importante para Colombia, además del corto tiempo que se dio para la mejor comprensión del acuerdo, lo que permitió que se hiciera una campaña feroz para captar esos dos extremos, en una población que no se caracteriza por acudir masivamente a las urnas.

El tema tiene muchas connotaciones, porque siempre están las consecuencias que tendrá no solo para ese país sino para nosotros, su vecino y refugio para una gran población que ha venido, en teoría, buscando mejores oportunidades. 

Coincidió la firma de los acuerdos con la muerte de Simón Peres, el líder israelita que dedicó su vida a conseguir la paz entre Israel, Palestina y sus vecinos y que en algún momento dijo "Prefiero fracasar por confiar en las personas que desaprovechar oportunidades por no confiar en ellas". 

Después de tantos conflictos mundiales y de guerras inventadas por las potencias a fin de justificar su industria armamentista, estas opiniones nos ofrecían una voz de aliento.

El tema de Colombia no es fácil ni tampoco está escrito en blanco y negro, sin gama de grises, como para que uno no tenga sentimientos encontrados y rechace categóricamente una opción o la otra. 

Panamá tiene una frontera importante con esa nación y las relaciones entre los dos países no han sido muy bien llevadas recientemente.  Muchos quisiéramos que les devolvamos la gran cantidad de presos que tenemos en las ya superpobladas cárceles panameñas, o que les apliquemos medidas de retorsión por el maltrato y abuso que han dado a los negocios con la Zona Libre o del tránsito de sus buques por el Canal de Panamá, amparados en el tratado de Montería.  Pero esas razones no fueron analizadas para una mejor comprensión del momento histórico que se vivió.

Una de las mejores intervenciones que pude ver a favor de la paz fue la del ex presidente uruguayo José Mujica, que ha sido invitado a estar en las votaciones de hoy, y que dijo, en ese lenguaje que conquista hasta los corazones más escépticos: “Creo que lo principal es llegar a la verdad y la propia verdad será una riqueza para la sociedad y un tácito castigo en alguna medida...Las guerras largas jamás son justas ni terminan con cosas justas y eso genera dolor en aquel que se siente damnificado y hay que entenderlo y atenderlo...¿Qué destino tiene una nación para continuar metida crónicamente siempre en una lógica de guerra?”

El PEN International, reunido en asamblea en Orense, se manifestó, sin endosar uno u otro bando, y dijo alto y claro que “creemos que la paz se logra en el diálogo, en el carácter complementario de las diferentes visiones; en la oposición constructiva de las ideas, sin dogmatismos y sin pretensión de una verdad única.

Como ciudadanos del mundo, aspiramos a crear puentes con la palabra; exhortamos a deponer las armas del discurso del odio y de la exclusión y a acoger la diversidad sociocultural y humana de los otros”.


Panamá debió tener mayor protagonismo en este acuerdo, toda vez que como país limítrofe y vinculante, le afecta directamente.  Para controlar un eventual desplazamiento –si ya no lo tienen – de las acciones de la guerrilla hacia nuestro suelo, hace falta levantar fronteras comunes, que es lo que hasta ahora ha faltado: los colombianos salen libremente de Colombia porque entran libremente a Panamá, no hay una delimitación, una frontera que controle ni migración, ni aduanas, ni salud, ni nada. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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