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Mariela Sagel.
Panamá.

   
   
 

LatinPress. 17 / 9 / 2018 Mariela Sagel. Panamá.

   

Los chinos en el Canal de Panamá

 

Publicado en La Estrella de Panamá y Latinpress.es España. Para todos los que respaldamos el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Panamá y la República Popular de China fue una alegría que éstas se concretaran el 12 de junio de 2017.

La Asociación de Amistad con China, a la que me honro en pertenecer, desplegó una ingente labor para que muchos panameños conociéramos las ventajas de ser amigos de los chinos, un país milenario que es el segundo usuario del Canal de Panamá.

Li Yon Lu, el recordado representante comercial de China en Panamá (las relaciones comerciales se establecieron formalmente en 1996 en nuestro país con rango de embajador) comparó una vez el tener relaciones con Taiwán y no con China como si las tuviera un país con Taboga y no con Panamá.


La presencia china en Panamá data de más de un siglo. Berta Alicia Chen la documenta en su libro ‘Cómo, cuándo y por qué llegaron los chinos a Panamá' y la ubica en 1854 cuando llegaron 705 nacionales de ese país al istmo.

Ha sido un pueblo trabajador que ha puesto su cuota de sacrificio en las grandes obras que se han construido en nuestro país, como el ferrocarril (para eso fue que los trajeron) y son dueños del comercio al detal de manera ejemplar y sacrificada. Pero no hay que confundir la gimnasia con la magnesia.


La peregrina idea de otorgarle a la embajada de China un terreno a la entrada del Canal de Panamá, en el área de la Calzada de Amador, es un error y un exabrupto que ha levantado todas las alarmas, incluso la de los gringos, tan despreocupados e indiferentes a lo que pasa en este lado del continente, que no sea el muro que quiere construir el pelirrojo que ocupa ahora la Casa Blanca en la frontera con su vecino México. Pero la reacción del gobierno panameño ha sido equivalente a un harakiri, pero sin el honor de ese ritual.


Los terrenos de la calzada, que estuvieron vetados para los panameños mientras existió la Zona del Canal, no deben ser utilizados para establecer la presencia de sedes diplomáticas de ningún país, ni para el que construyó el Canal ni para su segundo usuario.

Hay muchas tierras que bien pudieran usar los diplomáticos chinos para poner su sede. Ni que ellos nos hubieran dado un pedazo del Palacio de Verano o de la Muralla China en Beijing, que son emblemáticos de su país.


Pero la torpeza mayor la ha cometido, por supuesto y para variar, nuestro presidente, al defender esa prebenda inconsulta.

Al argumentar sobre la iniciativa de su casi agónico gobierno, justificó que a la Fundación Omar Torrijos se le dio un espacio para ubicar un mausoleo donde reposaban las cenizas del general.

Un mausoleo vacío que, en palabras de la exprimera dama de la República, Dorita Boyd de Pérez Balladares, ‘está lleno de patriotismo.

Allí está el espíritu que hizo posible la conquista de esas tierras'. No hay panameño que tenga más derecho a estar en esa área que el General Torrijos, porque fue gracias a él que tenemos el usufructo de nuestra posición geográfica y el control de la vía canalera.

En palabras del poeta Manuel Orestes Nieto ‘Es un desvarío ir a contravía del sentimiento profundo del panameño, quien sabe perfectamente y con gratitud que al general Omar Torrijos le correspondió culminar la jornada final por la devolución de la vía interoceánica y el fin del colonialismo en nuestra tierra. Hazaña tenaz que nadie puede regatearle, ni la mezquindad puede menoscabar'.

La defensa (y ofensa) de esta verdad ha causado todo un revuelo en las redes sociales, esas que, al decir del escritor italiano Umberto Eco, han generado una ‘invasión de imbéciles', ya que ‘dan el derecho de hablar a legiones de idiotas'.


Arnulfo Arias, el líder del partido del presidente, en un decreto denigrante a la raza humana prohibió, mediante un ‘Boletín Sanitario' publicado en 1934, —cuando era director del Departamento de Sanidad y Beneficencia—, la entrada de ‘razas indeseables'.

El documento señala que las autoridades ‘han relajado y en ocasiones, apadrinado, la entrada al país de razas indeseables, y que la poca cultura que tenían los panameños de entonces no les había permitido desarrollar ‘un orgullo nacional para no mezclarse con elementos que lo inferiorizan”.

Entre otros apunta a ‘‘una mancha amarilla' que se extiende por las aldeas, pueblos y ciudades ‘que arrebatan con sus métodos comerciales de cuartillo y su dieta de arroz y chop suey los negocios de las manos de los panameños” refiriéndose a los chinos, y tiene otros epítetos denigrantes para los negros.


No es por los gringos, —a ellos igual no los dejaríamos construir su embajada en las riberas del Canal—, ni tampoco porque ellos hayan llamado a su encargada de negocios a consultas, junto a los representantes diplomáticos de países que recién establecieron relaciones con China.

Es por nosotros, por nuestro orgullo patrio que debemos oponernos a que este presidente de caricatura deje de estar plegándose al mejor postor hasta el último día de su desacertado mandato.


@marielasagel.
www.marielasagel.com marielasagel@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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