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Mariela Sagel.
Panamá.

   
   
 

LatinPress. 25 /12 / 2016 Mariela Sagel. Panamá.

   

La carne de Rosa Montero.

 


Rosa Montero.

Publicado en La Estrella de Panamá y enviado por su autora a Latinpress.es.
La escritora española, Rosa Montero, también periodista y columnista de El País nos ha entregado una magnífica novela titulada La Carne y ante tan sugestivo nombre no podemos caer más que rendidos.

Antes de éste libro, el año pasado había vuelto a las andanzas del thriller con El peso del corazón, una novela de aventuras y el ingrediente adicional del tema ecológico, de fantasía y ciencia ficción que, a su juicio, es de sus mejores novelas.

Tenía un personaje protagónico, la detective Bruna Husky que se enfrentaba a la corrupción internacional.

En el 2013, su libro íntimo La ridícula idea de no volver a Verte era desgarrador, en el que plasmaba su dolor al perder a su marido y enlazaba su vida con la de Marie Curie, la famosa científica polaca que ganó dos premios Nobel y descubrió el radio y el polonio. En ese libro hacía uso de un recurso en su momento muy novedoso, el de los #hashstags o etiquetas.

Con La Carne nos entrega un libro reflexivo sobre la soledad y el amor, que tiene un ritmo de suspense que engancha al lector hasta terminarlo. Sin ser estrictamente de suspense, es el manejo que hace la autora de la trama lo que la hace palpitante.

La entrega de La Carne


La trama del libro es sencilla pero intrincada y cuando menos uno cree, se tuerce.

Suspense es, según el Diccionario de la RAE ‘expectación impaciente o ansiosa por el desarrollo de una acción o suceso en un relato' y en este caso, esa expectación e impaciencia se basa en cómo acabará la historia de una sesentona que, queriendo desquitarse de un ex amante, contrata a un gigolo o prostituto profesional joven, que se anuncia en una página web, para que la acompañe a una función de ópera, donde estará su antiguo amor, con el que acaba de terminar. El asunto le funciona, el ruso que escoge es bien parecido, atractivo y sigue sus instrucciones de ser cariñoso con ella en público.

Soledad y Adam se siguen viendo después la noche de la ópera por un incidente un poco intrincado que sucede, que hasta cierto punto los une, y ella se aficiona a él, y de alguna manera, a Adam no le es indiferente, llega hasta a no cobrarle sus servicios. Como es una constante en las novelas de Rosa Montero, la escritora no descuida ningún escenario, y lo que se deja vislumbrar es el afán de ambos de no estar solos.

Soledad es comisaria de exposiciones de arte y prepara una muestra de escritores malditos, lo que la lleva a explorar la vida de algunas de las más sonadas plumas que vivieron atormentadas e incluso utiliza el recurso de relatar una reunión que sostiene con una periodista famosa de El País, nada menos que Rosa Montero. Ella misma se vuelve protagonista de la novela y se hace una crítica a su desorden impertinente y su vestimenta estrafalaria.

La Carne es una novela sobre las personas que viven angustiadas por el miedo a la soledad, al deterioro que causa la vejez, pero también es una novela sobre el amor, aunque suene contradictorio.

Resalta las huellas que van dejando el tiempo y las cicatrices en cuerpo y alma que se marcan en todos, sean jóvenes o viejos. Es notable el terror que causa en una mujer, sobre todo una que no ha tenido hijos o no se ha casado, el paso de los años pero como en todos sus libros, Rosa Montero se alza con gran imaginación a este terror, haciéndolo comprensible y hasta alegre, no mirando con nostalgia cómo se ha dejado de ser, sino cómo se es en la actualidad. A pesar de todo, el tema tratado es la búsqueda desesperada del amor, el que se da y el que se necesita recibir.

Vericuetos Insospechados


Aunque pareciera un argumento plano, el libro nos lleva por giros insospechados, impredecibles, y muy bien narrados. Soledad se obsesiona con Adam, llega a espiarlo, descubre dónde vive, dónde trabaja, es un emigrante desesperado y frustrado, que llegó a un país en crisis y por su espectacular físico pudo redondear sus ingresos prestando servicios como gigoló.

Si bien la venganza y el orgullo motivan a Soledad a buscar esa compañía, le va tomando cariño a Adam, y a pesar de estar apretada de dinero, lo consiente, le compra ropa, lo lleva a cenar a restaurantes caros y él le devuelve los favores en carne pero también en aprecio.

Algo que es constante en los temas que aborda Rosa Montero en sus libros es la fortaleza y la debilidad o fragilidad de los personajes. Soledad es hipocondríaca y temerosa, se enfrenta a una edad donde los ungüentos y medicinas son parte del equipaje que lleva una mujer. Pero todo lo hace ver la escritora con vitalidad y alegría, sin tristeza ni nostalgia.

La Carne no es una novela triste ni decadente, todo lo contrario, es muy vital, dinámica y el desenlace o el final es el menos esperado, lo que logra con singular maestría esta escritora madrileña que ronda los 65 años y que habla desde el fondo del corazón.

La situación laboral que enfrenta Soledad, organizando tan importante exposición, se ve amenazada por la injerencia de una arquitecta joven, que pisa fuerte y reta lo que hace nuestra protagonista. Pero lejos de amedrentarse, Soledad se eleva sobre su experiencia e impide que la desplace por medio del conocimiento y la agudeza de hacerse de contactos, entre ellos la misma Rosa Montero.

Hay algunos recursos que tiran un poco al melodrama, especialmente en el pasado de Adam, como el de su hermano gemelo, pero que no llegan a serlo tanto por la maestría de la novelista, que se erige como responsable del sino de sus criaturas, las que en manos de Rosa Montero vibran y se estremecen como si estuvieran vivas.

Tampoco se deben trazar paralelismos entre la historia del ruso y la de Soledad. Esa es prerrogativa de la autora, ya que son privilegios del novelista, único dios del destino de sus personajes.

El desenlace sorprende, tanto en el aspecto profesional como el sentimental –entre Adam y Soledad surgen sentimientos de pasión y hasta de amor y el resultado es una novela de un gran contenido humano, muy sincera y real y que nos hace volver a creer en la humanidad.

Hay veces que de un momento a otro las cosas son de una forma e inmediatamente se pueden torcer.

Rosa Montero está allí en el momento preciso en que las cosas se trancan y le brinda a su personaje, Soledad, el momento del paso a la felicidad de alguien.

La Carne es una lectura deliciosa, atrapadora y muy actual, con la energía y calidez que le da una autora como Rosa Montero. marielasagel@gmail.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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