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Jose Luis González
Estados Unidos

   
   
 

LatinPress®. 11 / 6 / 2020. José Luís González. Estados Unidos.

   

Crónicas de Ítaca: Sin justicia, no habrá paz

 

A  más de dos semanas del asesinato de George Floyd, muerto por asfixia según autopsia independiente, siguen las megas marchas en más de cuarenta ciudades de los Estados Unidos. 

Aun con toque de queda y la guardia nacional en las calles, la mayoría de los marchantes, sobre todo jóvenes, piden justicia, desafían la pandemia,  y al ejército que cuenta con 2000 de ellos para resguardar la Casa  Blanca.

George Floyd fue asesinado por un policía blanco, quien encajó su rodilla en su cuello por 8 minutos y 46 segundos, hasta asfixiarlo. Esto pasó en Minneapolis ante la mirada cómplice de tres policías que rodeaban el hecho.

Hoy todos están presos esperando su juicio.  Todo lo que sucedía era grabado por un transeúnte con su celular, pero el policía que lo asfixiaba ni siquiera se inmutó, simplemente se metió  las manos a los bolsillos y siguió con su tarea de eliminar a un hombre esposado que clamaba por su vida diciendo “No puedo respirar”.

Sus últimas palabras fueron “Mamá, mamá, no puedo respirar”. Esta práctica de desmayar a un hombre esposado hasta hacerle perder el conocimiento parece ser frecuente sobre todo en  policías racistas. Al asesino de Floyd se le pasó la pata.

El racismo, que siempre ha existido en Estados Unidos, se ha visto alimentado bajo el gobierno de Donald Trump.

El asesinato de Floyd causó un estallido social en todo el país y no hubo más remedio que detener al homicida. Si se hubieran tardado más se incendian las ciudades más importantes de Estados Unidos.

Las protestas han causado hasta hoy alrededor de  10.000 detenidos.  Lo que no se ha podido detener es la gran marcha contra la injusticia social y por la dignidad de todos los seres humanos.

El necio de la Casa Blanca ha amenazado con sacar al ejército a las calles, o sea,  verter gasolina para apagar la lumbre. El jefe del Pentágono se ha negado a apoyar la propuesta de Trump.  

Al momento de escribir este texto -9 de junio- siguen las manifestaciones en todo Estados Unidos, y las hay también en las principales capitales europeas, además de las de México y Brasil entre otras.

Este asesinato no es un problema aislado, sino parte de un problema estructural en Estados Unidos, donde la policía, y ahora la guardia nacional, son ejércitos de ocupación en los barrios latinos y de afrodescendientes.

Como dijo el actor Afro-Americano, esto ha pasado  siempre, solo que ahora se filma y queda la evidencia. El espíritu del asfalto se ha sublimado y huele a gasolina, y un chispazo como este crimen ha incendiado las calles.

Hace más de cuatro décadas que los norteamericanos no salían en tal número a manifestarse contra la injusticia. La última vez que el pueblo estadounidense salió a las calles en números similares fue para detener la injusta guerra de Vietnam que dio de baja a 65.000 soldados norteamericanos, mientras que del lado vietnamita fueron dos millones según cifras oficiales de Estados Unidos. Según Indochina, fueron cuatro millones. 

Este genocidio no se televisó. Ahora, un transeúnte con su celular puso contra las cuerdas al cínico racista con placa, que disfrutaba con las manos metidas en sus bolsillos cuando Floyd pedía clemencia.

Todo esto en medio de una pandemia que ha causado más de cien mil muertes,  cuarenta millones de desocupados, con un presidente histriónico e histérico que tilda de terroristas,  izquierdistas y matones a los manifestantes que llevan ya dos semanas en las calles.

Este mandatario imperial pone precio en millones de dólares a la cabeza del presidente de Venezuela,  elegido democráticamente. Este mandatario imperial manda a sus matones a asesinarlo, mientras trata de ahogar a 30 millones de venezolanos con medidas punitivas. Pero no le ha sido fácil, porque el pueblo venezolano sigue en su mayoría apoyando al legítimo presidente.

Haciendo alarde de su poder, este gobierno se deslinda de la Organización Mundial de la Salud, retirándole el apoyo económico. ¡En tiempos de pandemia mundial!

Afortunadamente, la juventud estadounidense que sale a las calles se da cuenta de todo, por eso apoyaron a Bernie Sanders, ahora retirado de la carrera presidencial.  Uno de estos muchachos me ha dicho que  “lo de Sanders no fue un momento.  Es y seguirá siendo un movimiento”.

Un periodista le preguntó a Trump si piensa que un presidente puede reelegirse si en los últimos tres meses han muerto más de cien mil estadounidenses por una pandemia que se pudo prever y controlar. 

A causa de esta pandemia han muerto más estadounidenses que la suma de todas las bajas en las guerras en las que han participado. Ahora con el asesinato de un afroamericano y su comportamiento a lo Nerón para apagar el fuego, ¿podrá  Trump ser reelecto?

A la amenaza de disparar en medio de la pesadilla americana balas de plomo, el pueblo estadounidense responde con marchas pacíficas.

Todo lo que sucede  lo estamos observando los ciudadanos del mundo, y acompañamos desde donde sea esa marcha por el fin del racismo, la dignidad y la justicia. <<Si no hay justicia, no habrá paz>>.


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 




 
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