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Jose Luis González
Estados Unidos

   
   
 

LatinPress. 14 /01 / 2016. Estados Unidos

   

Crónicas de Itaca: Cavilaciones: México, 2016.      

 

No pinta nada bien este año que recién comienza.  En México la violencia estructural  y la del narco minan el cuerpo social, mientras la mafia del narco disputa el territorio nacional a la mafia del gobierno, dejando en el camino decenas de miles de muertos.

El asesinato de la alcaldesa de Temixco, Morelos, Gisela Mota Ocampo por un escuadrón de la muerte de narcos en su propio domicilio a un día de haber tomado la protesta, da cuenta de la colombianización de lo que fuera la república mexicana y ahora es un territorio de guerra.  Si no hay paz ni seguridad, simplemente México es un Estado fallido.

El poeta Javier Sicilia, quien sufriera la muerte de su hijo por el crimen organizado y quien radica en Morelos, ha dicho ante los hechos recientes  que “en todos los niveles hay políticos y funcionarios que operan para los criminales”.   Ahí habrá que buscar a los autores intelectuales del crimen.  Sicilia va a la raíz del asunto cuando nos dice: “Estos tipos están operando porque en las estructuras del Estado y partidos están coludidos, si no tocan adentro, difícilmente van a tocar a afuera.

Si no están dispuestos a llamar a cuentas a los que están implicados dentro del Estado esto no se va a resolver.”  Esto es como pedirle al perro que se muerda la cola.

En lo que va del sexenio del escuálido Peña Nieto ya se han asesinado alrededor de cuarenta presidentes municipales en el narco Estado mexicano. En los últimos diez años, al menos un centenar de alcaldes han muerto por “accidentes profesionales” en la política, como sucedió con el candidato presidencial Donaldo Colosio en marzo, 1994.

La economía tampoco pinta nada bien aunque el Brujo Mayor, un pitoniso mexicano,  pronostica  un buen año para le economía. 

Lo cierto es que de entrada el peso cae a 18 por un dólar al comienzo de este año, y el barril de petróleo alcanza el miserable precio de $25.75 por barril, convirtiendo a las remesas que envían desde el exterior los mexicanos que trabajan en Estados Unidos en la principal fuente de divisas.  Sin embargo esto se verá castigado por las deportaciones recientes, de las cuales el 25 % corresponde a nuestros paisanos.  Lo más probable es que, de no lograrse una protesta anti-deportación masiva, el número de deportados aumente.

Este 2016 no irá mejor para los mexicanos,  ni por las reformas estructurales tan cacareadas ni por los pírricos aumentos salariales para los que tienen trabajo, ya no se diga los que carecen de éste.  Lo más factible es que el desgaste acelerado del tejido social continuará en este año. Los encargados de “mejorar” el país seguirán desmantelando PEMEX, usando la tortura como método de investigación. 

Seguirán sacando del circuito del mercado a millones de nuevos pobres, y continuarán purgando la planta magisterial para controlar mejor  a los maestros y “educar” en antivalores,  adecuando así las mentes de los educandos y la población en general a las necesidades del capital, todo esto en el mar de impunidad en que navegan tranquilos ladrones de toda cepa, los formales y los informales.

Hoy México destaca como una de las naciones con mayor desigualdad. El 1 % de la población tiene el 43 % de la riqueza. El 10 % de la población concentra el 64.4 % de la riqueza del país. El resultado son 53.3 millones de personas viviendo en pobreza. 

La población Mexicana ha sido dejada a su suerte por un pseudo Estado que la ignora,  coludido  no solo con el crimen organizado, sino también con los intereses de las trasnacionales que envenenan el ambiente y saquean nuestros recursos.

Todo esto seguirá abundando en la tragedia Mexicana, mientras no organicemos la resistencia con el pensamiento nuevo, la palabra esclarecida y la acción política correcta por la vía de esa pasión organizada a la que Gramci llama “partido”. Un partido político cuyo destino no sea solo el quehacer electoral, sino el de construir todos los días una conciencia revolucionaria para cambiar el sistema de oprobio que nos tiene padeciendo.

Javier  Sicilia no cree en los procesos electorales en un país en guerra como ahora lo está México. Para él, las elecciones en tiempo de guerra no tienen sentido. Tal vez tenga razón,  si consideramos lo que sucede en este momento con los bolivarianos de Venezuela,  quienes han sido atacados frontalmente por la ofensiva mediática más cínica de todos los tiempos, y los cañonazos de miles de millones de dólares depositados en las cuentas de quienes los adversan. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 




 
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