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Humberto Vacaflor
Recuerdos del Presente y Economía de Palabras · Bolivia

   
   
 

LatinPress. 24 /03/ 2016. Humberto Vacaflor Ganam. Bolivia.

   

Cocaína por trigo y Con cargo a devolución.

 

Economía de palabras: Cocaína por trigo

Un reportaje de La Nación de Buenos Aires, firmado por Daniel Gallo, dice que los narcotraficantes bolivianos están lavando sus ingresos en la frontera más trajinada por lo ilegal entre los dos países, San José de Pocitos, de un lado, y Salvador Mazza, del otro, dando droga por granos.

El precio es conveniente para ambos lados, porque del lado argentino los traficantes deben llevar la droga hasta Orán, desde donde está al alcance de cualquier destino en Argentina, mientras que los bolivianos llevan los granos por rutas especiales, hasta los mercados de consumo.

Por el momento son los granos lo que les interesa a los traficantes bolivianos, porque pueden comercializarlos en el país, en los mercados semilegales, o directamente ilegales que están por todas partes, y que les permite competir con los productores cruceños, y, de paso, perjudicar el proyecto de la “seguridad alimentaria” del “proceso de cambio”.

Otro punto rojo del intercambio entre los dos países es Bermejo, de un lado, y Aguas Blancas, del otro. Allí, la mercadería que reciben los argentinos es la ropa usada que, como sabemos, no ha sido usada en Bolivia, sino en quien sabe qué otros países. La ropa usada, que entra desde Chile pese a estar prohibido su ingreso por “leyes” bolivianas, llega desde este “hub” sudamericano hasta Argentina, Brasil, Paraguay, además de Perú.

Comerciantes bolivianos controlan el mercado de ropa usada en las ciudades argentinas, incluso en Buenos Aires, además de Asunción, y en Brasil, bien lejos de la frontera.

Dice Daniel Gallo, después de repasar los detalles de los pecados que ingresan a Argentina desde Bolivia: “No se puede detener a pueblos enteros”.

Desde este “hub” de los pecados sudamericanos se está destruyendo la economía de todos esos países. Quizá el criterio sea: ya que nosotros vivimos del pecado, por qué no compartir esta relajación, este “vivir bien” basado en la negación de los escrúpulos y de todos los principios morales y éticos. Viva la joda.

En los días de la independencia, desde Argentina y Venezuela partían los ejércitos libertarios. En estos días, de la relajación y del pecado, los ejércitos de la buena nueva parten desde Bolivia y llegan a todos los vecinos.

Algunos bolivianos sabían, cuando esto comenzaba, de qué se trataba la propuesta. Otros no lo sabían. Lo están entendiendo ahora.

Recuerdos del presente: Con cargo a devolución


Las plantas separadoras de Yacuiba y Río Grande, además de la planta de urea de Bulo Bulo, cuestan más de 3.000 millones de dólares, pero ocurre que no sirven. Había que devolverlas a los vendedores.

Como lo dije en una anterior columna, Argentina ha observado que cuando la planta separadora de Yacuiba opera, cae mucho el valor calórico del gas que recibe. Y algún funcionario argentino llegó a decir que, en ese caso, el pago por el gas pobre tendría que ser menor que en convenido en los contratos.


Incluso Francesco Zaratti ha observado esto en una columna en que incluye la planta de Río Grande en su análisis, además de los anuncios de la compra de plantas para licuar el gas natural y enviarlo a ciudades medianas y pequeñas.

La separadora de Río Grande, dijo un empresario petrolero boliviano, no debería operar, porque su función es recuperar los líquidos que van en el gas bombeado a Brasil. Es decir, quitarlos del tubo por el que están yendo para poner esos líquidos en camiones cisterna. Un negocio de tontos, porque, como se sabe, Brasil paga en cuenta aparte por esos líquidos y paga muy bien, como lo demostró la señora Dilma Rouseff en 2014, cuando envió un cheque por 300 millones de dólares coincidiendo con la campaña de Evo Morales.

Como quiera que haya sido ese negocio, es un precedente que se podría alegar para pedir que los futuros gobiernos brasileños, incluso si no son del corrupto PT, paguen por los líquidos.

Por lo tanto, habrá que devolver las plantas de Yacuiba y Río Grande, que costaron 800 millones la una y 600 millones la segunda, de dólares del imperio.

Pero Francesco alude al proyecto del gobierno de comprar plantas de licuado del gas natural para llevarlo en camiones a pequeñas ciudades donde, quizá no lo saben quienes apuran el proyecto, tendrán que instalar plantas de “regasificación”, tanto o más costosas que las otras. La solución sería enviar a esas poblaciones el GLP que ahora se produce y no tiene mercado, porque eso tampoco se previó.

Por lo tanto, para los próximos gobiernos populistas que despilfarran el dinero de los bolivianos, la recomendación de que todas las compras que hagan sean con cargo a devolución. El próximo gobierno tendrá que devolver esas cosas que no sirven, aunque nos paguen mucho menos del monto que cobraron. Vacaflor.obolog.com Colaboración especial para LatinPress®

   
 
 

 
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