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Humberto Vacaflor
Recuerdos del Presente · Bolivia

   
   
 

LatinPress. 17 /12/ 2015. Bolivia

   

Economía de palabras: El Acre y el Chapare. // Recuerdos del presente: Cambios en el Caribe.

 

Economía de palabras: El Acre y el Chapare

El embajador de Brasil en Bolivia, Raymundo Rocha, recién llegado, entregó un mensaje muy claro al gobierno de Evo Morales: Brasil pide que cambie la economía del Chapare.

El Barón de Río Branco había dicho algo parecido hace 115 años, cuando cuestionó que Bolivia hubiera cedido a la empresa norteamericana “Bolivian Syndicate” todo el territorio del Acre.

El mensaje profundo de Rocha alude a que el Chapare está cedido a un “syndicate” internacional, que lo controla totalmente, aunque sin ningún contrato, como el que mi paisano Félix Avelino Aramayo sugirió que existía entonces con los norteamericanos sólo para proteger el Acre.

¿Cuál es el “syndicate” que controla el Chapare? ¿Es un “syndicate”?

Aquí hay un caso de lo que en francés se llama “faux-ami” (falso amigo), una palabra que se parece a la de otro idioma pero tiene un significado muy diferente. “Syndicate” no quiere decir sindicato.

En inglés significa agrupación de importantes hombres de negocios. Y en Bolivia significa agrupación de trabajadores con un mismo patrón o trabajadores independientes dedicados a la misma actividad.

Esta vez, Rocha alude, ciertamente, al sentido inglés de la palabra. El Chapare está en manos de un “sindycate”: agrupación de importantes hombres de negocios.

Hace un poco más de un siglo, el pedido brasileño tuvo un desenlace conocido, tras la guerra del Acre, o la “revolución dos acreanos”, como se llama en Brasil aquella invasión.

La cosa es muy compleja ahora. Para cambiar la economía del Chapare habría que hablar con el “syndicate” que controla la región, que no tiene dirección conocida. Ni siquiera Roberto Saviano conoce dónde se puede contactar a los dueños de este “syndicate”.


La mayor diferencia con el caso del Acre es que esta vez Brasil exige la aclaración sobre la soberanía económica de un territorio ubicado en el corazón de Bolivia. Si fuera en la frontera quizá el tono habría sido diferente.

El tema es muy sensible en Brasil. El diputado opositor Moroni Torgan dijo a principios de mes que su país tendría que declarar persona no grata al presidente Evo Morales por permitir que en el Chapare se cultive la coca que luego, transformada en droga, envenena a la juventud de su país.

Son maneras diferentes con que los brasileños hacen sus advertencias. Pero la del embajador Rocha es la que más preocupa.


Recuerdos del presente: Cambios en el Caribe

 

Sin muchos ruidos, sin lloriqueos ni pataletas, sin anuncios de gobiernos cívico-militares, sin referendos que se cancelan, sin impeachment, se están dando profundos cambios en el Caribe.

Todo a raíz de una noticia cuyos elementos se disputan el honor de figurar en el  primer párrafo de cualquier agencia de noticias, en dura competencia.

El 10 de noviembre pasado, un avión con matrícula venezolana aterrizó en el aeropuerto de Puerto Príncipe de Haití con 800 kilos de cocaína. Buen titular. Casi una tonelada de droga.

Pero hay otros elementos que bregan por figurar en el encabezado de la noticia.  Los pasajeros del avión muy bien relacionados: sobrinos de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. Ese detalle fue el que acaparó la atención y figuró en los primeros titulares.

Pero la competencia tenía otros aspirantes. La tripulación del avión tenía una joyita: el piloto era el teniente coronel de la Fuerza Aérea Venezolana (FAV) Pedro Miguel Rodríguez González, quien ocupa un cargo diplomático en La Paz, Bolivia. Sí, en La Paz, Bolivia.

La DEA informó, a las pocas horas de la captura que estuvo siguiendo a los sobrinos de Maduro desde hace ocho años, y que ahora, finalmente, los pudo capturar con las manos en la droga. Desde 2007 les seguía los pasos, o los vuelos. Otro elemento para hacer sonar las campanillas de los viejos teletipos.

A los pocos días se informó que los sobrinos, que tienen 30 años de edad y están en riesgo de ser condenados a cadena perpetua, aceptaron colaborar con la justicia norteamericana y ponerse a cantar como cotorras.

Quieren revelarlo todo, con nombres y apellidos, comenzando por decir dónde se produjeron los 800 kilos de cocaína. Esto tiene un efecto paralizante en la región. ¿De dónde salió la droga?

Aparte de las relaciones de parentesco de los jóvenes narcotraficantes y la muy comprometedora situación del piloto, el hecho de que la carga hubiera sido capturada en Haití es una novedad muy pero muy reveladora.

Si la DEA les estuvo siguiendo los pasos desde 2007, ¿cómo es que no capturaba a los sobrinitos? ¿Quizá ellos usaban pistas de países donde la DEA no tiene pisada? ¿Cuba, quizás? ¿Ahora han debido cambiar esa ruta?

Sin contar con que son 800 kilos. Una carga muy grande, como evidencia de que quienes manejan el negocio están en apreturas económicas.

En suma, un avión con una carga equivalente a una bomba de hidrógeno. Vacaflor.obolog.com Colaboración especial para LatinPress®

   
 
 

 
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