LATINPRESS.es © Periodismo de verdad, verdad.
Marbella, España.
Año 7. Marzo 2011 – Noviembre 2018.


España. Venezuela. México. Costa Rica. Ecuador. R. Dominicana. Estados Unidos.
Bolivia. Colombia. Perú. Argentina. Panamá.


     
 

 

   

Humberto Caspa
Estados Unidos

   
   
 

LatinPress. 16 / 11 / 2018. Humberto Caspa. Estados Unidos.

   

Nacionalismo retrógrado de Donald Trump

 

Unas semanas antes de las elecciones intermedias, con el propósito de crear más polarización y tener más cerca a sus bases políticas extremistas, Donald Trump se identificó como nacionalista.

“Esa palabra no se ha utilizado desde hace mucho tiempo...  Yo pienso que debería volver a tener vigencia”, manifestó.

El concepto de nacionalismo tiene una relación directa con “nación”, misma que hace referencia a un grupo o grupos de personas que se identifican por tener rasgos culturales y costumbres similares.  Esta población también comparte el mismo idioma, religión y creencias político-ideológicas.

En este sentido, el nacionalismo es una ideología y un movimiento social y político asociado a la nación.

Sin embargo, el nacionalismo encarna una acepción extremista. No simplemente identifica a las personas que se enorgullecen de su nación, sino tácitamente consideran que su nación es superior a las otras.

Trump tiene razón, la palabra de nacionalismo no se lo utilizó desde hace mucho tiempo. 

La última vez que una potencia mundial la usó como base de identificación fue antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

Adolfo Hitler en Alemania creó una Alemania en base a un nacionalismo germano exacerbado, cuyos miembros aceptaban la superioridad de su nación.

Benito Mussolini utilizó al nacionalismo italiano para restablecer el orden interno y, al igual que Hitler, crear un régimen fascista, autoritario, donde todas las otras naciones y grupos étnicos se subordinaban al grupo dominante de los italianos.

En el momento que Donald Trump dijo ser nacionalista, también aceptó tácitamente ser líder de una nación extremista de la derecha, cuyos miembros imploran una sociedad dominada por su cultura e ideología.

En esta sociedad, los grupos minoritarios étnico-nacionales, como afroamericanos, los latino-estadounidenses, gente de ascendencia árabe y asiática, llegaríamos a tomar parte como miembros subordinados y dominados por las costumbres del grupo dominante euro-estadounidense.

En el submundo nacionalista de Trump los latino-estadounidenses desempeñaríamos laboras netamente funcionales. 

Nos correspondería aceptar trabajos en el campo, como lo hicieron nuestros antecesores durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

Definitivamente, Donald Trump es un racista creyente de la superioridad “blanca”.  El movimiento que lo llevó al máximo puesto político del país está compuesto por una mayoría de gente reaccionaria que empezó a sentir los efectos del periodo progresista que empezó con el gobierno de Bill Clinton y culminó con la Administración Obama.

Así como otros movimientos reaccionarios, el de Trump tendrá vigencia hasta que termine su periodo presidencial.  Luego, una vez que otro/a líder retome los hilos del gobierno del país, el movimiento de Trump desaparecerá y la sociedad volverá a su curso normal. hcletters@yahoo.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
© Latinpress, Boletín semanal, Noticias en España. Venezuela. México. Costa Rica. Ecuador. R. Dominicana. Estados Unidos. Bolivia. Colombia. Perú. Argentina. Panamá.

Aviso Legal · Política de Privacidad · Política de Cookies