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Humberto Caspa
Estados Unidos

   
   
 

LatinPress. 28 /11/ 2015. Estados Unidos

   

Globalización y terrorismo

 

La radicalización de los grupos islamistas tiene una multiplicidad de vertientes que explican su inicio y desarrollo.  Todas están conectadas las unas a las otras.  No existe una versión única que nos haga entender por qué un grupo de terroristas desalmados tuvo que hacer utilidad de la violencia en Francia para hacer relucir su mensaje en el mundo.

Sin embargo, la globalización es una de las tantas formas que nos permite una explicación pseudo-científica del reciente atentado de un grupo de terroristas islámicos que, a partir de una racionalización irracional y completamente idealista, quisieron concientizar a su gente (población islámica) de los peligros de este proceso mundial.

Abdelhamid Abaaoud, el militante de ISIS que no solo dirigió el plan que mató a 130 personas inocentes en Paris sino también tomó parte directa en la guerra civil de Siria, nació en Marruecos y creció en Bruselas, Bélgica.   De acuerdo a testimonios documentados en videos, Abaaoud aparentemente sintió los efectos de un creciente rechazo de Occidente a la cultura del Medio Oriente, particularmente a su religión islámica.

Durante su estadía en Siria, Abaaoud manifestó su desaire contra la cultura Occidental.  “Toda mi vida ha visto fluir la sangre de la gente islamita.  Rezo que Dios los destroce su cuerpo a todos los que se oponen [a nuestra religión] y los extermine”, expresó.

Lo anterior explica la paradoja de la globalización.  Por un lado, este proceso mundial nos permite una cantidad de beneficios en el ámbito político, económico e incluso cultural.  De no haber sido, por ejemplo, el internet  no hubiese sido posible tener una conversación abierta sobre este tema que se gesta en la región del Medio Oriente.

La globalización, por otra parte, ha permitido el crecimiento económico de muchos países a partir de tratados económicos y transacciones económicas de grandes cuantías.  China y algunos países en desarrollo fueron los más beneficiados económicamente al exportar sus productos industriales terminados alrededor del mundo.

La globalización también tiene sus partes negativas; y éstas se expresan también en el plano económico y político en los países desarrollados.  Como lo expresó Abaaoud, algunas personas islámicas como él no tiene las mismas oportunidades laborales que una persona nativa de Europa.

En este sentido, de acuerdo a la perspectiva de Abaaoud y de otros individuos islamistas radicales, la globalización delimita sus opciones dentro de las sociedades desarrolladas de Europa.  Los avances tecnológicos en las comunicaciones permiten que las costumbres suyas–la islámica— se debiliten y, al mismo tiempo, incremente el poder de la cultura Occidental europea y norteamericana.

Los radicales islámicos son opuestos a las leyes progresistas que se gestan últimamente en los países desarrollados.  Condenan los derechos de las mujeres, su nueva posición en la política y en el mercado de trabajo.  De acuerdo a los “valores” de Abaaoud, las mujeres deber ser dependientes y deben ser un complemento y no un sujeto independiente del hombre.  Los derechos de los gays y lesbianas, según esta perspectiva, son como una “abominación” de la globalización.

Los terroristas de ISIS, lamentablemente, no son parte de un grupo coordinado por un líder universal. 

Existen celdas en la mayoría de los países desarrollados y muchos de sus miembros tienen un concepto nocivo de la globalización.  Lamentablemente, siempre hay una posibilidad de que una celda o un grupo simpatizante del ISIS reaccione y llegue a cometer un acto terrorista. hcletters@yahoo.com

 Colaboración especial para LatinPress®.

   
 

 

   

Humberto Caspa
Estados Unidos

   
   
 

LatinPress. 17/11/ 2015. Estados Unidos

   

Dos bases políticas diferentes.

 

Muchas veces nos olvidamos que los políticos expresan los objetivos e intenciones de sus distritos electorales.  En este sentido, la actitud xenofóbica de que los líderes republicanos contra los refugiados de Siria no es más que un fiel reflejo del pensamiento intolerante de un gran segmento de sus bases políticas.

El gobernador republicano de Texas Greg Abbott envió una carta al presidente Barack Obama, indicando que “no va aceptar a ningún refugiado de Siria”.  Esta posición no es solamente de Abbot, sino de un gran porcentaje de la población texana, especialmente de los conservadores republicanos.

Por su parte, otro gobernador, Mike Pence de Indiana, manifestó que su estado “tiene una tradición de recibir con los brazos abiertos a los refugiados; pero esta vez, es su responsabilidad velar por la seguridad de su gente”.

La xenofobia republicana no se detiene en el liderazgo de los gobiernos estatales y municipales sino también es una consigna, casi generalizada, de sus candidatos a la presidencia.

Bobby Jindal, actual gobernador del estado de Louisiana y también candidato a la presidencia, firmó una orden ejecutiva estatal que impide el arribo de los refugiados sirios en su estado.  Lo anterior es contraproducente e inconstitucional.  Tanto las políticas migratorias como las de los refugiados son jurisdicción del gobierno federal.

Lo más triste de este drama es que algunos de los líderes republicanos se han pronunciado en contra de su propia historia.  Marco Rubio y Ted Cruz dijeron que se oponen a la política del gobierno de Obama de otorgar refugio a 10,000 persona de Siria, a pesar de que los familiares de estos políticos son refugiados de la guerra civil de Cuba.

Rubio se declaró enemigo de los jihadis y de la religión islámica.  En base a una metáfora que presentó a los medios de comunicación, los jihadis son como los líderes nazis y el islamismo es como el nazismo.  Entonces, según su opinión, todos son enemigos de Estados Unidos.

Por otra parte, durante su campaña a la presidencia, Cruz ha presentado a su padre como un refugiado cubano, producto del abuso del régimen castrista.  Sin embargo, hoy se opone a la llegada de refugiados sirios por el hecho de que son islámicos.  “Podemos aceptar sirios cristianos”, dice.  Cruz no debe olvidarse que nació en Canadá y se hizo norteamericano gracias a que su madre es originaria de la Unión Americana.

Jeb Bush mantiene el mismo razonamiento de Cruz, mientras que Donald Trump, conocido por su pensamiento intolerante, quiere que todos los sirios refugiados sean deportados inmediatamente.  Además sugiere que el gobierno debería cerrar aquellas mezquitas islámicas donde se oponen a la cultura Occidental.

Mientras tanto, los candidatos demócratas a la presidencia no solamente están de acuerdo con la política del gobierno de Obama, sino que nos les importaría ampliar el número de refugiados sirios en el país. 

Así, hay dos posiciones totalmente diferentes en torno al tema migratorio y los refugiados.  Estas dos posiciones tienen que ver con las bases políticas de los dos partidos políticos del país.  Mientras el electorado republicano está pasando por un periodo de radicalización hacia la derecha, los demócratas tienen más predisposición hacia la izquierda.  En el momento de votar hay que decidirse por uno de los dos.  No hay de otra. hcletters@yahoo.com Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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