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Francisco Javier González
España

   
   
 

LatinPress. 23 /06 / 2016. Francisco Javier González. España.

   

Independentismo revolucionario: las elecciones como arma política.

 

Como ha sucedido otras muchas veces el independentismo canario tropieza y se embarranca en la cuestión de participar o abstenerse en los procesos electorales.

A mi juicio es una enfermedad infantil que no hemos logrado erradicar o que, tal vez, no hemos sabido enfocar debidamente. Partamos de hechos probados para establecer nuestro análisis.

Primero. ¿No participamos porque son procesos coloniales? Cierto que son procesos coloniales, regidos y controlados por la “legalidad” española, pero eso lo son todos y cada uno de los procesos electivos que se celebran en Canarias, desde las Elecciones Sindicales, las de Padre de Alumnos, las de Club Deportivos, las Asociaciones Culturales….

En fin, TODA ELECCION. ¿Dejamos, pues, de participar porque son Elecciones Españolas? Es evidente, pues, que no es por el carácter de “españolas” por las que se plantea la disyuntiva de participar o abstenerse. Es el carácter de “políticas” lo que las distingue del resto y nos obliga a preguntarnos ¿Para qué convoca la “democracia” los procesos electorales?

La esencia de la democracia burguesa es la del mantenimiento del status por el que determinadas clases ejercen el poder y explotan a otras, sin necesidad de apoyarse permanentemente en la punta de las bayonetas, empleando la ficción de que el sufragio universal nos iguala a todos y nos proporciona libertad en la elección por lo que, luego, nos obliga a corresponsabilizarnos de los resultados de esa “nuestra” elección y de sus consecuencias.

Caso de fracaso o total incumplimiento, nos deja la opción de cambiar de partido en el próximo proceso, partidos que no dejan de ser, como nuevos dioses Jano, las diferentes caras de la misma entidad: El poder del CAPITAL –sobre todo del financiero-  y sus administradores.

Crea la ilusión de que el poder reside en la papeleta que introducimos en la urna y que, mediante ella, determinamos el futuro.

Si esa es una realidad casi universal que ahoga a los díscolos o diferentes, disfrácese de conservadora o de socialdemócrata que tanto monta, ¡Cuánto más falsaria y perversa  aplicada a realidades coloniales como la canaria!

Recordemos que ya Secundino advertía “Es verdad que todo conspira contra nosotros, desde la influencia de la nación que guarda las llaves de nuestros grillos, hasta la obcecación de hermanos nuestros, ya envilecidos por la sumisión y las cadenas….”

Ante esta realidad incuestionable cabe preguntarse ¿Para qué votar en los procesos electorales burgueses y coloniales?

Para un revolucionario -y todo colonizado si quiere romper ese yugo tiene que serlo-  no se puede considerar a  la  democracia burguesa, cuya máxima expresión es el parlamentarismo como supuesto “gobierno del pueblo” en el que reside el poder, como su objetivo estratégico, su finalidad política.

Para nosotros el objetivo estratégico debe ser la Independencia Nacional y, desde una visión liberadora integral, el Socialismo.

Por ello, participar o abstenerse en un proceso electoral concreto es meramente una cuestión táctica, a utilizar cuando y como permita avanzar hacia ese objetivo estratégico.

Por ello, la pregunta correcta ante un proceso electoral es ¿sirve nuestro voto para avanzar posiciones?
Debemos partir de la base incuestionable de que, hoy por hoy, una mayoría de nuestro pueblo no apoya un planteamiento de independencia política, por lo que el trabajo imprescindible a realizar es romper la alienación de más de cinco siglos de dominación colonial o, usando un vocablo de Víctor Ramírez, de “ignorantación” forzada.

Mientras eso no suceda, el colonialismo español perdurará, y no podemos pensar que, aunque para nosotros es ya una idea anacrónica y antinatural, lo tiene que ser para toda la mayoría de canarios.

Nuestro trabajo pues es el de mostrarle a nuestros compatriotas la verdadera cara del españolismo, de la dominación, y de las terribles repercusiones que ha tenido y sigue teniendo en nuestras vidas.

Es un trabajo político-cultural en el que, algo de recorrido tenemos y algunos resultados saltan a la vista.
Si en mí experiencia personal retrocedo medio siglo, recuerdo que a los que planteábamos este problema nos tomaban poco menos que por locos mientras hoy el mismo CIS español nos da casi  un 14% de nuestra población que no se siente española.

En mi trabajo sobre la abstención anticolonial cuantifico, con datos fiables, la abstención política activa en un 24% y, de ella, entre el 7 y el 10% es conscientemente Anticolonial.

Preguntemos ahora ¿qué pueden aportar a esta lucha los procesos electorales siendo como son una herramienta más de la dominación del estado opresor?

Las etapas electorales son, por su propia naturaleza, de especial sensibilización de la población sobre sus problemas reales y sobre las posibles soluciones políticas.

El independentismo no puede permitirse menospreciar ni las elecciones ni las instituciones que de ellas dimanan.

Mientras no tengamos la fuerza suficiente para sustituirlas y acabar con el colonialismo tenemos que usarlas precisamente para despertar las conciencias y denunciar la perversidad intrínseca del sistema colonial.

De no hacerlo así, no pasaremos de ser kíkeres que cantan pero huyen ante el gallo que manda en el gallinero.

El problema, entonces, se traslada a la construcción de la herramienta política capaz de realizar ese trabajo sin que sea secuestrada por los arribistas  de toda laya, de izquierda y derecha, ni que nadie  se aproveche para su medro, ya sea personal o ideológico, del trabajo que realicemos.

Ya tenemos experiencia en eso. Como digo con frecuencia, nosotros hemos sorribado el terreno, lo hemos arado, abonado y plantado….y las papas, siempre, las han recogido otros.

Una oportunidad malograda fue PCU-UPC pero, precisamente por su fracaso, podemos extraer lecciones de futuro.

En esa etapa, el PTC-PRAIC en que yo militaba, tomó la decisión de no participar por considerar que la dirección de todo el complejo entramado político de grupos y pactos estaba ocupada por No Independentistas aunque la mayoría de la militancia era abiertamente anticolonial.

La consigna que agrupó a los distintos colectivos fue la del “Derecho de Autodeterminación” completada con la de “Canarias Libre y Socialista” mientras que nosotros planteábamos que, con claridad, había que agruparnos bajo los conceptos de “Descolonización”, “Independencia” y “Socialismo”.

Los Sagaseta, Angulo, Bermejo…llevaron SUS tesis a las instituciones, Parlamento Español incluido, pero se olvidaron totalmente de la descolonización, claro está que no era ese su objetivo estratégico.

Eso nos enseña que, en este camino, podemos buscar aliados que planteen la “Autodeterminación” en su programa pero Nunca colocarlos en la dirección del proceso en que Descolonización e Independencia tienen forzosamente que figurar como objetivo estratégico claro y rotundo.

Volver a poner esperanzas en el reformismo y entregarles la dirección de un proceso de liberación nacional y social sería, de nuevo, un suicidio político.

Hoy por hoy, Carecemos de esa herramienta política, y los intentos de lograr una formación política que nos represente están lejos aún de unos resultados suficientemente consistentes para servir de base al proyecto emancipador, lo que debe ser objetivo de otros análisis más concretos al respecto.

Teniendo todo en cuenta podemos plantear, con carácter general ¿Qué hacer ante un proceso electoral? A mi entender si se presenta una opción que lleve con claridad en su programa y sus propuestas la de Descolonización e Independencia, la izquierda nacional canaria debe apoyar, exigiendo a los responsables garantías de que plantean la lucha electoral y la hipotética participación en las instituciones como herramienta de concienciación y avance hacia el objetivo de la descolonización y, al tiempo, manteniendo como izquierda la bandera de una solución socialista como medio de liberación social, aunque no forzosamente todo el colectivo comparta esa solución. Juntos para la independencia, sí, pero no revueltos.

Participando hasta lograr la suficiente acumulación de fuerzas para emprender otras formas de lucha. Lo que no podemos hacer es esconder nuestra debilidad en palabras hueras y rehuir el enfrentamiento en las instituciones del colonizador ni la oportunidad de convencer a nuevos compatriotas...

En el caso de la presente convocatoria, nos encontramos con que no se presenta Ninguna opción con las características que planteo.

La más cercana sería Unidad del Pueblo que se presenta en Gran Canaria y Fuerteventura y que, al menos, plantea el Derecho a la Autodeterminación y unas propuestas sociales aceptables, pero vuelvo a incidir en mi criterio que eso sería válido dentro de una política de alianzas en torno a una formación claramente independentista, pero no nos vale como cabeza de la misma.

Unidos Podemos, que ha succionado a una buena parte de la izquierda nacional canaria -aunque cada vez más desencantada con la actuación de la dirección del conglomerado- es, a otra escala, una repetición del fiasco de UPC incluso con algunos protagonistas comunes.

Por sus planteamientos actuales solo cabe considerarla como una coalición socialdemócrata españolista, totalmente equiparable en sus posiciones al PSOE con el agravante para nosotros de que, además, ni siquiera equipara a Canarias con sus propuestas para Catalunya, Euzkadi y Galicia.

Solo pues, a mi juicio, caben dos opciones en esta elección en concreto: O la Abstención anticolonial o el voto anticolonial, sobrescribiendo Descolonización e Independencia en cualquier papeleta.

 

 Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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