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Fernando Durán Ayanegui
Costa Rica

   
   
 

LatinPress. 11 /12 / 2015. Costa Rica

   

Polígono Internacional: Basurofilia.

 

Hace tres décadas, una de nuestras bromas académicas consistía en afirmar que durante el verano, en ciertas ciudades de China, los camiones municipales recolectores de basura hacían sus recorridos habituales y enfilaban luego hacia los muelles más cercanos, donde su carga era transferida a contenedores que, de inmediato, se despachaban rumbo a Centroamérica. Aquella “mercadería” era reciclada en la forma de regalos navideños y puesta a la venta, en tiendas y supermercados de seis países cristianos al iniciarse, en noviembre, la “fiesta navideña”.

Caricaturizábamos de aquel modo la desaforada carrera consumista en la que periódicamente caía una fracción de nuestras sociedades –las mayorías, por supuesto, carecían de los medios para participar en ella– gracias a la invasión de productos industriales asiáticos, sin ahondar en el hecho de que el fenómeno no era solo centroamericano: tenía lugar en todas direcciones y se aceleraba hasta el punto de que, en el año 2014, más de 500 millones de contenedores llegarían a surcar los mares en todas direcciones cargando “cosas” que, en su mayor parte, se transformarían en basura tan pronto como perdieran sus envolturas.

Para entonces, los académicos no estábamos aún preparados para acoger con simpatía la propuesta de un colega profesor de introducir en nuestro léxico el término “basurofilia”, que se nos antojó demasiado grotesco.

Empeñado en enriquecer la broma, el cofrade insistió en que les pidiésemos a las academias de la lengua española la consagración de una nueva y expresiva palabra de exquisita prosapia griega,  “achreiofilia”, que según él vendría a significar “desmedida afición a la compra de objetos inutilizables”.

No quedamos convencidos del fundamento lingüístico de la propuesta porque otro colega opinó que en un sentido clásico aquel término aludía más a lo putrefacto que a lo inútil y, finalmente, nuestro abandono de la broma juvenil privó al DRAE de una novedosa y pedante entrada.

Hoy, sin embargo, el frustrado neologismo parece haberse ganado el beneficio de un glorioso rescate, pues hemos descubierto que la población centroamericana ya fue colonizada a ultranza por una esclavizadora avidez consumista que las agencias de publicidad excitan diabólicamente a partir de un día del mes de noviembre al que distinguen con el título de “viernes negro”.

El mal se ha ido universalizando y muy pronto habrá atacado a todos los pueblos del mundo (desarrollados, en vías de desarrollo y sin posibilidades de desarrollarse nunca, categoría esta última que los burócratas de las Naciones Unidas y sus ramificaciones especializadas se empeña en no reconocer).

Volviendo a nuestra especulación humorística original, ¿habremos descubierto los centroamericanos que el índice regional de felicidad humana se acrecentará en la medida en que aumente la capacidad, individual y colectiva, de acumular objetos innecesarios o achreiones?

¿Estaremos a punto de compartir con escritores, editores y libreros la mala noticia de que sus vocaciones y sus negocios están condenados a la extinción porque después de tres o cuatro viernes negros más todas las bibliotecas hogareñas de Centroamérica se habrán convertido en achreiotecas complementarias?

Nos preguntamos, finalmente, si el futuro geológico inmediato de nuestro territorio no consistirá en un súbito retorno a las profundidades marinas bajo el peso de billones de toneladas de chucherías traídas desde todos los rincones del mundo para dar rienda suelta a nuestra infinita achreiofilia.

Por el momento, seguiremos a la búsqueda del especialista que corrobore nuestro cálculo inicial según el cual los delegados gubernamentales reunidos en París con motivo de la XXI Conferencia Internacional sobre Cambio Climáticoconsumieron, en sus viajes de ida y regreso, veinte mil toneladas de combustible fósil y dejaron en suelo francés casi dos mil toneladas de desechos biodegradables y no biodegradables. Ecopesimistas que somos. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 




 
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