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Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador.

   
   
 

LatinPress. 26 / 2 / 2018. Fabrizio Reyes de Luca. Ecuador.

   

Venezuela, un país devastado y un gobierno acorralado

 

Al sumar las calamidades que sufre el pueblo en la actualidad, es cuando se alcanza a ver la magnitud de la tragedia de Venezuela.

Los días transcurren y la oposición venezolana continúa sin tomar una decisión final que convoque al pueblo a su liberación, mientras la comunidad internacional espera ese grito, para acudir en su ayuda.

Las carreteras interurbanas y las calles de las grandes ciudades están llenas de baches, con desperdicios en sus márgenes y sin alumbrado público. La escasez de repuestos y los altos precios, tienen el parque automotor semiparalizado.

El transporte masivo está desbordado y escaso, lo cual provoca un ausentismo en varios niveles. Maestros y estudiantes no asisten regularmente a los colegios y universidades. Las empresas han reducido sus horarios de trabajo.

Se trata de un pueblo alimentado con carbohidratos. La llamada “dieta de Maduro” provoca desmayados en las escuelas, anemia durante el crecimiento de los niños y la aparición de enfermedades que se creían ya superadas.

Los vegetales se están cultivando sin los insecticidas necesarios. Crece el número de sus habitantes buscando en los basureros comida o haciendo largas colas en las afueras de los restaurantes, esperando la comida que se desecha. No hay controles de calidad ni de precios.

Los bancos dispensan poco efectivo, los puntos del dinero plástico están cada vez más abarrotados. El desempleo y el subempleo son cada vez más agobiantes para la población económicamente activa.

El gobierno sigue emitiendo dinero sin el respaldo necesario, la inflación de Venezuela es la más alta del mundo y durante este año, llegará hasta los 4 dígitos, según los pronósticos del Fondo Monetario Internacional. 

En consecuencia, es cada vez mayor la emigración de venezolanos a los países vecinos: Panamá, Colombia, Estados Unidos, República Dominicana, Ecuador, Perú, Chile, Brasil, Argentina, México, Trinidad y Tobago, reciben diariamente oleadas de hombres, mujeres y niños desesperados. Venezuela es un grave problema regional. 

Los hospitales están en la ruina. Se encuentran contaminados, algunos sin los servicios de higiene necesarios.

Los enfermos deben llevar medicamentos para poder ser atendidos. Las clínicas privadas no se dan abasto para atender a los pacientes que van de las Casas de Salud del sector público. Crece la deserción de los galenos.

Las farmacias están con un 85% de desabastecimiento. Faltan ambulancias en los pueblos del interior. La infraestructura de los hospitales se encuentra en soletas. En las cárceles mueren a diario, los reos por falta de alimentos y atención médica.

La corrupción gubernamental es cada vez más imputable. Se acusa a los jerarcas gubernamentales de robos al erario público.

Los que han huido al exterior como Rafael Ramírez y su familia, que arruinaron a PDVSA, son señalados de tener millones de dólares en sus cuentas y el gobierno de Maduro, no pide su extradición. La Fiscalía Federal de los Estados Unidos en Houston, lo investiga por sobornos millonarios. 

Venezuela se encuentra devastada y a punto de una intervención humanitaria. ¡Y el gobierno habla de elecciones! 

Ante esta realidad, asistimos a un proverbial y progresivo aislamiento del gobierno venezolano. Está atrincherado en sus fronteras. Aunque las redes sociales están saturadas de rumores de una inminente invasión extranjera, lo más real, es el encierro internacional del gobierno de Maduro.

En las Naciones Unidas, Venezuela perdió su derecho a voto por falta de pago. El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski pidió a Nicolás Maduro, que no asista a la Cumbre de las Américas que se celebrará en el mes de abril, pues no será bienvenido a ella y lo esperan protestas de miles de venezolanos exiliados y refugiados en Perú.

El grupo de Lima, conformado por varios cancilleres latinoamericanos, declaró que no reconocerá elecciones adelantadas. El nuevo presidente de Chile, Sebastián Piñera, ha pedido que Maduro no asista a su toma de posesión.

La Organización de los Estados Americanos (OEA), aprobó el viernes pasado, una resolución que emplaza al gobierno venezolano, a cancelar las elecciones presidenciales del próximo 22 de abril, y propone otros comicios "justos, libres y con observación internacional".

Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea han seguido sancionando por corruptos, a varios funcionarios venezolanos, algunos ya detenidos en España, e imponiendo medidas restrictivas a la economía de Venezuela.

La producción petrolera venezolana cayó en enero a 47.300 barriles diarios y PDVSA está enfrentando huelgas internas de sus trabajadores y ha reducido sus horarios de trabajo, por la crisis que atraviesa. 

El presidente dominicano, pudo comprobar en su propio país, la gravedad de la situación política venezolana, al fracasar una vez más, los intentos de Maduro por legitimarse con un falso dialogo.

Igualmente, los presidentes de Argentina y Colombia, Mauricio Macri y Juan Manuel Santos, han declarado que no reconocerán los resultados de las elecciones convocadas por la autoridad electoral, y han denunciado la crisis humanitaria por la que pasa Venezuela.

Estamos a un paso de que la Corte Internacional de Justicia de La Haya, le dé la razón a Guyana, en el problema del Esequibo, por culpa del abandono que durante años Chávez y Maduro, le dieron a la reclamación.

La Gran Bretaña y Brasil le advirtieron a Maduro que no permitirán una intervención armada contra la antigua colonia inglesa. Como un "mensaje a García", como se dice, pueden interpretarse los ejercicios militares de Colombia, Brasil, Perú y Estados Unidos en Tabatinga. Y la diplomacia brasileña visitó expresamente a los gobiernos de Guyana y Surinam para tratar la situación venezolana.

El canciller del Paraguay ha vuelto a denunciar ante la comunidad internacional, al gobierno autoritario de Nicolás Maduro.


No sería de extrañar que los países integrantes del Pacto Amazónico, sancionen a Venezuela por las deforestaciones e incursiones en ese territorio, que llevan adelante militares venezolanos en lo que han dado por llamar “el arco minero”, que no es otra cosa que la extracción ilegal de oro y otros minerales, que sin control alguno se comercian en Puerto España.

Mientras tanto, el ex Alcalde Metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, y la ex Fiscal General del Estado, Luisa Ortega Díaz, siguen recorriendo el mundo, denunciando los crímenes del régimen venezolano, al punto que la Corte Internacional de Derechos Humanos, sigue comprobando los padecimientos de la diáspora venezolana.

Pero lo peor es como dijo el gran escritor norteamericano, Julien Green: “Somos sordos y ciegos, venimos de la noche para volver a la noche, sin saber nada de nuestro destino”. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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