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Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador.

   
   
 

LatinPress. 2 / 10 / 2017. Fabrizio Reyes de Luca. Ecuador.

   

Daltonismo moral.

 

Todos somos conscientes de las reglas morales que nuestros padres nos enseñan, a veces las seguimos, a veces no.

Pero hay un elemento importante y estos son los factores externos: con quienes trabajamos, tipos de trabajo, donde desenvolvemos nuestra vida personal, nuestros amigos, etcétera.

No podemos pedir a un ladrón que tenga alta la moral, porque su medio lo lleva a bloquear lo mal hecho de ese renglón, también la aceptación de sus pares, lo refrenda para seguir ese mismo patrón de conducta.

Sin embargo, como abogado uno ve efectos psicológicos no poco comunes, como el del daltonismo moral.

El daltonismo moral viene de la idea de aplicar lo que definimos como daltonismo (una alteración de origen genético en la capacidad de distinguir los colores) por lo que el daltonismo moral se aplica al problema que tiene un ser humano para distinguir entre las cosas malas para la sociedad y la moral.

Así como los delincuentes tienen una falta de moral, el problema más grave de la sociedad ecuatoriana, ahora mismo, es su daltonismo moral.

Aquí muchos critican lo mal hecho, pero si tuvieran la oportunidad harían lo mismo. Todos hemos sido tentados, todos hemos pecado y caído alguna vez, lo que no podemos es hacer un norte de las cosas mal hechas, y tenemos que olvidarnos de buscar hacernos ricos de la noche a la mañana.

Recuerden siempre que lo que rápido viene, rápido se va, y si tenemos vocación de servir, queremos lograr riquezas del alma y económicas, no solo para nosotros, sino para todos los que están a nuestro alrededor.

Un simple relator de vivencias encuentra más sentido a la vida cuando es capaz de asumir compromisos sociales que si bien podrían no ser tomados en cuenta, son espacios liberadores y motivadores para que la conciencia encuentre el sosiego ante los múltiples embates a enfrentar en nuestra desordenada existencia.

En esa acuciante experiencia muchas veces somos engañados por la apariencia de una supuesta verdad.

Por esto, la ilusión siendo una agradable y pasajera visión de la esperanza jamás podrá llenar el vacío que dejan nuestras expectativas frustradas sobre personas que han debido servir de vehículo para servirnos de ejemplo, no para ser un instrumento de división.

Esto ocurre cuando premeditadamente y con un plan bien estructurado alguien previendo las consecuencias le infringe un daño a otro y luego escribe una nota al afectado diciendo que no es personal.

Quien así actúa, es un enemigo peligroso y embaucador que bajo la apariencia de una recia personalidad se escuda en una moral que no practica.

Esto ocurre con frecuencia cuando alguien quiere coartar nuestra libertad de expresarnos y de actuar libremente.

Desde esa perspectiva, cuando un mentiroso consuetudinario o mitómano, exaltado por méritos de los que carece, manifiesta que su proceder no es personal es una burda patraña porque siempre es un asunto personal.

En consecuencia, debemos entender que cada grupo de personas es un microcosmo de la sociedad, y aunque ustedes piensen que pueden tender a ser malos o buenos, dependiendo del estrato social, les exhorto a leer: “A puerta Cerrada” del filósofo francés, Jean Paul Sartre, de donde sale la frase “el infierno son los otros”, porque en realidad, las personas hacen muchas cosas por ser aceptadas en un grupo, y a la mayoría les importa mucho lo que sus pares piensen de ellas.

Todo lo que busco es crear conciencia de las realidades humanas, las realidades sociales, y la idiosincrasia de nuestra gente, para que podamos superarnos a nosotros mismos, y logremos grandes cambios en nuestra sociedad.

Este país demanda que su pueblo se rebele con conocimiento, con entendimiento y, sobre todo, con el deseo de una mejoría colectiva, esto es lo que traerá en el futuro, nuestro progreso individual.

Sé que es difícil pedir algo así, pero el individualismo es un balance para que uno proteja sus intereses, pero no puede ser lo común, porque acaba con nuestro futuro y con el de los demás.

Con este artículo busco hacerle entender, querido lector, que un mejor porvenir para el país, está en nuestras manos, porque la revolución no siempre es salir a destruir, a veces basta con sentarte a construir en ti, lo que tú quieres ver en los otros, eso es lo que hará una sociedad reflejo de tus ideales.

Como corolario, quiero recordarles esta frase: “Cada dogma tiene su día, pero los ideales son eternos” (Israel Zangwill, escritor británico de origen judío). Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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