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Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador.

   
   
 

LatinPress. 26 /2 / 2017. Fabrizio Reyes de Luca. Ecuador.

   

Los postulados del gobierno venidero.

 

La labor de un gobierno es lograr el progreso económico y social de los gobernados. Es lograr el bienestar de los ciudadanos. Invertir en educación, salud, vivienda, servicios básicos, seguridad social, protección del medio ambiente y consolidación del Estado de Derecho, es contribuir con las familias en la construcción de un futuro mejor.

El conocimiento es el camino más corto para la victoria, es más importante que las aptitudes.

Cuando los gobiernos invierten lo necesario en educación, transforman el círculo vicioso que genera la pobreza en el círculo virtuoso de la prosperidad personal y familiar. Los servicios sanitarios de calidad son indispensables en el desarrollo económico. Una persona sana se educa mejor, es más productiva, genera mayores ingresos y contribuye a su bienestar y al de su entorno.

El desarrollo y calidad de las infraestructuras en carreteras, electricidad, telecomunicaciones, puertos y aeropuertos hace posible que los productos lleguen a los mercados de manera rápida y oportuna.

Además, permiten el flujo de los trabajadores hacia las empresas, el intercambio rápido de información entre las empresas, fundamental para tomar decisiones con toda la comunicación disponible, y por supuesto, la electricidad a costo razonable es esencial para la competitividad.

Para el Dr. Jerfrey Delmon, especialista de infraestructura del Banco Mundial, “una red de infraestructuras de comunicación y de transporte bien desarrollada es un requisito previo para el acceso de las comunidades a las principales actividades económicas y de servicios”. Invertir en infraestructuras es lograr crecimiento económico y reducción de pobreza.

La vivienda es una necesidad básica de la condición humana, fundamental para garantizar la dignidad de las personas. Es un espacio de reunión, protección, convivencia y cuidado de la familia. Una buena calidad de las viviendas es sinónimo de bienestar y progreso social.

La seguridad social permite al Estado cubrir a los ciudadanos necesidades básicas: protección y prevención de las enfermedades, combate a la pobreza, cuidado de las personas de la tercera edad y rehabilitación de los discapacitados, acceso a la vivienda, seguros contra el desempleo, entre otros beneficios. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), la describe como “la protección que la sociedad proporciona a sus miembros, mediante una serie de medidas públicas, contra las privaciones económicas y sociales que, de no ser así, ocasionarían la desaparición o una fuerte reducción de los ingresos por causa de la enfermedad, maternidad, accidente de trabajo, desempleo, invalidez, vejez y muerte; y también la protección en forma de asistencia médica y de ayuda a las familias con hijos”.

El medio ambiente y los recursos naturales son bienes comunes. Son patrimonios de la humanidad. Su protección, conservación y cuidado para que no se agoten o deterioren es una responsabilidad de todos. La clave consiste en la capacidad de los seres humanos de explotar económicamente los recursos naturales, manteniendo el equilibrio de los ecosistemas.

Consolidar el Estado de derecho implica que el Estado y sus instituciones, el sector privado y los ciudadanos deben someterse al principio de legalidad e igualdad ante la ley, en el marco de una sociedad donde impere la separación de los poderes, la certeza de la aplicación imparcial y efectiva de la ley en cada caso particular, la eliminación de la arbitrariedad, el acceso a la justicia y la transparencia procesal aplicada de manera igualitaria y sin discriminación por jueces independientes. La seguridad jurídica es garante de la inversión, lo que permite generar más empleos y un mayor crecimiento económico.

El próximo gobierno debe asumir estas prioridades, porque en su eje central se ubican los ciudadanos, que son la primera, la segunda y la tercera prioridad.

No puede ser un ente aislado de la sociedad, debe trabajar para las personas, lograr sus objetivos a través de ellas y medir su éxito por la satisfacción de la mayoría de los ciudadanos.

Debe ser una autoridad al servicio de las personas, no una autoridad sobre ellas. Su misión es satisfacer las necesidades de la gente.

El gobierno venidero debe ser inteligente y capaz de generar ideas innovadoras, con sistemas técnicos integrados y eficientes. Debe asumir que la innovación es el capital del futuro. Debe ejercer un auténtico liderazgo, iniciar y promover los procesos y las reformas para un cambio positivo, tomando en consideración las necesidades del pasado y los retos del futuro. Debe concentrar sus esfuerzos en los cambios institucionales, demográficos, económicos y tecnológicos que marcan tendencias en el siglo XXI.

Debe asumir lo que ha dicho el académico Allen Schick, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Maryland, “es útil distinguir las reformas que responden a los intereses actuales… y las susceptibles de imponerse en el porvenir.

Es muy probable que los gobiernos reformistas se dediquen a los problemas actuales, pero es mucho más seguro que se interesaran por lo que el mañana pueda reservar”.

Los gobernantes de hoy se enfrentan al desafío de resolver los problemas del presente y prevenir los del futuro. Para esto se necesita visión, energía positiva, pluralismo y mucho ingenio para dar soluciones permanentes y no parches a los problemas socioeconómicos.

En consecuencia, el gobierno del futuro debe soñar, tener el valor, la determinación de perseguir sus sueños y hacerlos realizables en beneficio del bien común. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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