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Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador.

   
   
 

LatinPress 26 / 3 / 2019. Fabrizio Reyes de Luca. Ecuador.

   

La justicia social como imperativo de los Estados

 

La aparición del sistema capitalista trajo consigo el reclamo de los trabajadores por mejores condiciones laborales y salariales. Algunos pensadores, conceptualizaron estos reclamos como una “cuestión social”, que posteriormente se transformó en lo que hoy conocemos, como “justicia social”.

En el Siglo XVII, el filósofo y teólogo italiano, Luigi Taparelli D’Azeglio, acuñó el término de “justicia social”, recogido en su libro “Ensayo teórico del derecho natural apoyado en los hechos”. Los hechos en los que se fundamentó Taparelli tienen su origen en los conflictos obreros durante el establecimiento del maquinismo y la sociedad industrial.

Medio siglo después, el término “justicia social” aparece en Inglaterra en los “Ensayos fabianos sobre el socialismo”. En este modelo, la justicia social es una finalidad ética por excelencia, que procura cambios sin revolución armada hacia la social democracia. El modelo Fabiano fue adoptado además de Inglaterra, por Francia y Argentina.

En Inglaterra fue impulsado por el Primer Ministro David Lloyd George (1916 -1922); en Francia, el Partido Socialista lo asumió a través de Auguste Marie Joseph y Jean Léon Jaurës; y en Argentina, el Partido Socialista lo incorpora a través del legislador y político Alfredo Palacios, en 1904.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), creada luego de la primera Guerra Mundial, incorpora el concepto de justicia social en su documento constitutivo, como fundamento indispensable para la paz universal.

En el Siglo XX, la Iglesia Católica, con el Papa Pío X, asume el término justicia social como doctrina social de la iglesia, indicando que “la justicia social es un límite al que debe sujetarse la distribución de la riqueza en una sociedad, de modo tal que se reduzca la diferencia entre los ricos y los pobres”.

A partir de entonces, el estado de bienestar y el derecho laboral se vincularon estrechamente con la idea de justicia social.

Hablar de justicia social, implica que existen grandes desigualdades que se traducen en “inequidad social”. El concepto “justicia social”, se equipararía con la justicia distributiva de Aristóteles o con la idea clásica de justicia. Igualdad de oportunidades, estado de bienestar, la pobreza, la distribución de los ingresos, los derechos laborales, sindicales y la equidad son los temas que interesan a la justicia social.

Estos temas son fundamentales en el diseño de las políticas públicas de los Estados. De ahí, que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), estableció mediante Resolución No. 62/10 aprobada por la Asamblea General de ese organismo el 26 de noviembre de 2007, el 20 de febrero de cada año, como Día Mundial de la Justicia Social.

El referido documento “reconoce que el desarrollo social y la justicia social son indispensables para la consecución y el mantenimiento de la paz y la seguridad en las naciones” y que “para sostener el desarrollo social y la justicia social, es necesario un crecimiento económico de base amplia y sostenido”.

En el marco de su nonagésima séptima reunión, en Ginebra, el día 10 de junio de 2008, la Conferencia Internacional del Trabajo, adoptó la Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equitativa.

En esta declaración dicho organismo, expresa que “en un contexto mundial de interdependencia y complejidad crecientes, así como de internacionalización de la producción, los valores fundamentales de libertad, dignidad humana, justicia social, seguridad y la no discriminación, son esenciales para un desarrollo y una eficacia sostenibles en materia económica y social”.

De esta manera, al analizar el concepto de justicia social, observamos que comprende tres elementos fundamentales para las democracias contemporáneas: justicia social, como la distribución de bienes, recursos materiales, culturales e igualdad de oportunidades; justicia social, como el reconocimiento y respeto de todas las personas con la existencia de relaciones justas dentro de la sociedad; y justicia social, como la participación de las personas en las decisiones que afectan a sus propias vidas, asegurando que sean capaces de tener una activa y equitativa participación en la sociedad.

Ban Ki-Moon, exsecretario General de la ONU, en un mensaje con motivo de la celebración del día mundial de la justicia social expresó: “Tenemos que construir sociedades inclusivas, promover el trabajo decente, reforzar los niveles mínimos de protección social e incluir a quienes viven marginados”.

Para Ban Ki-Moon, el aumento en la exclusión, la desigualdad y la discriminación, son indicadores de que la justicia social debe ocupar un lugar central en las políticas e iniciativas estatales.

La justicia social es un imperativo ético, político y jurídico del Estado, así como un deber moral de todos los ciudadanos, pues como dijera Juan Somavia, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el período comprendido del 4 de marzo del año 1999 al 30 de septiembre de 2012: “Trabajar para la justicia social constituye nuestra valoración del pasado, y nuestro mandato para el futuro”.


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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