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Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador.

   
   
 

LatinPress 16 / 4 / 2019. Fabrizio Reyes de Luca. Ecuador.

   

El negocio de la política 

 

Muchos, empezando por los que se creen bendecidos por ser parte de una “élite de políticos solidarios”, se les pasa desapercibido el grave hecho de que ya la política ha dejado de ser un servicio a los ciudadanos para convertirse en un negocio rentable.

Y esto no lo critico, aunque tampoco lo apoyo, más bien lo que veo mal, es la asociación de malhechores que forman, cual mafia cualquiera para protegerse, blindarse de la acción de la justicia y burlarse del padecimiento del pueblo, por medio de una publicidad malsana que oculta tristes realidades y las convierte en falsas ilusiones. 

En nuestro país, este es un negocio que apesta, tanto por lo mundano como por lo indecoroso.

Hacen un clientelismo político descarado con los dineros de los que trabajan para ganarse el sustento de cada día, entregando bonos y cuantas cosas se les viene a la mente, sin exigirles a los beneficiados nada a cambio, en apariencia; aunque estos desamparados, ni siquiera se dan cuenta de que lo único que les piden es su libertad, el derecho que les asiste para elegir a quien o a quienes deben llevar la riendas del gobierno, ese o esos que supuestamente deben proporcionarles la oportunidad de estudiar, trabajar y producir. Y todo esto se circunscribe a pedir en dos palabras: "su voto". 

Esta situación de calamidad política, ha llevado la institucionalidad del Ecuador a un estado tal, que, en poco tiempo, podríamos estar viviendo en una jungla, donde el buen vivir se puede convertir simplemente en la supervivencia del que más poder y armas posea.  

En el momento que escribo esto, no hay nada más importante que el cómo se van a organizar y van a negociar las condiciones por medio de las cuales se sostendrán en el poder, luego no hay nada que importe.

El tema de la recesión económica, se lo dejan a la publicidad engañosa y no hay que dudar, que hasta a Satanás lo acusen por la crisis. 

¿Cuántos nuevos “líderes” subirán apoyados por las élites empresariales? ¿Cuántos políticos de gobiernos anteriores, podrán adoptar la vieja herejía cristiana del siglo II, que se caracterizaba porque sus adeptos iban desnudos, para emular la inocencia primigenia de Adán?  

Y precisamente ese es el problema, la podredumbre de la política nacional, donde a menos que no haya sido por revanchas políticas, son contados aquellos que han tenido que responder por sus fechorías.  

Aun así, nos negamos a exigir a “nuestros representantes” que legislen en favor de los intereses del pueblo y no para sus intereses personales. Por eso, es que la política se ha convertido en un asqueroso mercadillo, donde todo se compra y se vende. 

Sin irnos muy lejos del almanaque, recuerden solamente aquellas frases: “Mi gobierno, Mi asamblea” y ahora claro está, “Mi justicia”.  

Precisamente para que no se produzca lo ocurrido en Perú y otros países, donde al menos unos cinco ex presidentes están ahora viviendo su propio calvario, no sin antes haber condenado al mismo, a millones de ciudadanos. 

Pocos políticos deben haber oído hablar de la obra de William Shakespeare: “Bien está lo que bien acaba”. La mayoría tienen un final estrepitoso y deplorable.

No se conforman con llegar al poder e irse tranquilos a su casa, a disfrutar las glorias por las obras realizadas. El poder absoluto parece seducirlos, irremediablemente. Pierden la cordura y entran en un mundo de desatinos, presos de su ambición material.

Llegan a creerse imprescindibles. Cambian, patean y estrujan la Constitución a su antojo, solo por entenderse infinitos. Hay mucho de miedo en ello, y esto los hace repudiables y patéticos. 

Disponer del erario nacional, los convierte en seres inmensamente “populares”, con lo que -sin saberlo- no hacen otra cosa que fingir solidaridad y atraer un magro porvenir para la nación. 

El pueblo, en su aparente mansedumbre, luce desorientado y engañado por las presuntas obras monumentales del aprendiz de dictador que estuvo antes en el poder, engendro de una democracia cansada, en tanto que, también corrompida. 

La experticia o habilidad en determinados conocimientos, la experiencia en hacer una labor con un propósito, la intención de hacerlo bien y hasta quizás por encima del promedio, ha sido sustituida por el amiguismo o compadrazgo, ayudar al compañerito o al negociante indolente que exige posiciones, para desde ahí continuar con el desarrollo abrumador de sus empresas, se han convertido en el quehacer rutinario en el ejercicio del Poder.  

Podríamos decir inclusive, solo como referencia, que la crisis económica y la inseguridad que nos agobian, principalmente por el mal manejo de las finanzas públicas y el desmembramiento de la disciplina e institucionalización de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, con facilidad entran dentro de esta modalidad del mando político actual y pasado. ¡Por eso, estamos como estamos y somos lo que somos! ¡Sí, señores! 


La opinión del autor no coincide necesariamente con la de Latinpress.es Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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