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Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador

   
   
 

LatinPress. 1 /04 / 2016. Fabrizio Reyes de Luca. Ecuador.

   

Se acaba el petróleo.

 

Siendo el petróleo un recurso natural no renovable hay que concluir que no llegó para quedarse por los siglos de los siglos, y que más temprano que tarde su volumen será insuficiente para satisfacer la demanda de la economía mundial, a la par que se desarrollarán otras fuentes energéticas alternativas.

En efecto, investigaciones de empresas transnacionales dedicadas al negocio petrolero, sostienen que las reservas de petróleo probadas del planeta suman 1,7 billones de barriles (aunque otros estudios sostienen que las mismas alcanzan los 2,7 billones de barriles de crudo) estimándose que conforme a la producción actual, se agotarán dentro de cincuenta años.

Un estudio de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) revela que a nivel regional existen reservas por un monto de 350 mil millones de barriles siendo los siguientes países los más favorecidos: “Argentina por ahora cuenta con reservas para 11 años, mientras que Brasil tiene petróleo para 18 años, Ecuador para 34, México para 11, Colombia para 8 años y Venezuela para 201 años”.

Al llegar a este punto conviene distinguir entre lo que se conoce como el pico petrolero (que hace referencia al momento de máxima producción) y el agotamiento del “oro negro” que se relaciona con el declive de las reservas. La teoría toma el nombre del geofísico estadounidense M. King Hubbert (1903-1989), a quien se le atribuye haber pronosticado el pico de producción de petróleo en Estados Unidos.

No obstante, y asumiendo como buena y válida la tesis del agotamiento del petróleo, en cuando recurso natural no renovable, conviene destacar un fenómeno económico-político de mucha trascendencia asociado a la presencia del crudo.

Históricamente, la producción y comercialización del petróleo han estado asociadas al juego de los intereses cruzados en el terreno geopolítico dirigido a consolidar o ganar terreno dentro del mapamundi político-militar, con el propósito de apuntalar el predominio estratégico dentro de la economía mundial.

Por eso, la caída en picada de los precios internacionales del petróleo que se inició desde julio de 2014, ha estado asociada a los enfoques geopolíticos de países o regiones como Estados Unidos, la Unión Europea y Arabia Saudita por ganar influencia político-militar en la región del Oriente Medio, destacándose el caso de la guerra en Siria, país dotado de una posición geográfica estratégica dentro del Oriente Medio.

Robert Kennedy Jr., sobrino del expresidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy, acaba de ofrecer una información que ha impactado dentro de la opinión pública internacional: “Nuestra guerra (la de EE.UU.) contra Bashar Al Assad (gobernante sirio) no comenzó por las protestas civiles pacíficas de la Primavera Árabe en el año 2011”, sino en el 2000, “cuando Qatar ofreció construir un gasoducto por valor de 10 mil millones de dólares que atravesaría Arabia Saudita, Jordania, Siria y Turquía”, negándose Siria a ofrecer su territorio para ese ambicioso proyecto petrolero.

Y es que mientras exista el petróleo como la principal fuente energética a escala planetaria, no debemos olvidar -ni por un segundo-, que su existencia está asociada al fuego cruzado de los intereses geopolíticos de las naciones hegemónicas en el contexto económico global. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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