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Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador

   
   
 

LatinPress. 9 /04 / 2016. Fabrizio Reyes de Luca. Ecuador.

   

El poder y la economía.

 

En las discusiones sobre el poder y su incidencia en la economía, que han sido reconocidas por los diferentes pensadores, líderes y gobiernos en el mundo, se planteó la necesidad de que se debe definir hasta donde podía y debía llegar el economista en sus opiniones. Pero la respuesta no fue tan simple ni sencilla, tampoco inmediata y tardó mucho tiempo en aceptarse una contestación adecuada.

Fue en las primeras tres décadas del siglo XX que se pudo lograr una interpretación profunda, cuando el economista John Maynard Keynes, hizo esta reflexión: “las ideas de los economistas y de los pensadores políticos, tanto cuando tienen razón como cuando están equivocados, son más poderosas de lo que se cree. Los hombres prácticos, que se creen liberados de cualquier influencia intelectual, son en general esclavos de algún economista difunto”.

Es, bajo ese enfoque que se puede interpretar que la politización de la economía es un proceso dinámico y natural, en virtud de que el Estado es quien concibe, ejecuta y dirige la política económica, subordinada al marco de las leyes, la constitución y la participación de las instituciones públicas y privadas.

Pero de lo que se trata no es de si el Estado debe intervenir o no como agente económico activo, sino de que éste es el regulador y contralor de las actividades económicas, cuya presencia es lo que mejor contribuye al desenvolvimiento de la economía y su dinamismo.

El entorno económico del Estado y la empresa privada ha generado una combinación escalonada que ha impulsado un entorno socio-político capaz de determinar la producción y el nivel de empleo en cada país, y esto por sí solo, ha politizado fuertemente la economía en las últimas tres décadas, en todo el orbe.

Esto es lo que explica, en una alta proporción, la existencia de grandes poderes que compiten entre sí por controlar el espacio socio-político, y es tal la disputa que se observa en el poder económico, que básicamente radica en la empresa, el poder político, que corresponde a los Estados y el poder social, del cual se empoderan los movimientos sociales, cada vez más organizados y exigentes. En ese contexto, la pregunta obligada es: ¿Qué es la politización de la economía?

Es que la economía se puede politizar desde el ámbito del gobierno con su política económica, como desde la oposición con sus propuestas para ganarse el voto de los electores, y esa es la dinámica que se presenta de manera frecuente en los procesos electorales, con sus riesgos inherentes.

Por el lado del gobierno, la politización de la economía se presenta cuando la política económica está orientada a la preservación del poder, el cual se observa al ejecutar políticas económicas cortoplacistas cuyos resultados ayudan a conservar el poder ya que la población percibe la existencia de una bonanza y que sus problemas están resueltos.

Pero los ejecutores de esa política saben que en el mediano plazo son perniciosas para las finanzas públicas, aunque con el tiempo se podrían atribuir a otros factores para desligarlo de la política que se implementó en un momento dado.

En cuanto a la oposición, la politización de la economía es mucho más notable, ya que ésta promueve la desacreditación de la política económica del gobierno y realiza todo tipo de promesas para ganar votos que, objetivamente, son incumplibles. Es así como los candidatos en las elecciones, prometen hasta un viaje a la luna y al sol, sin decir cómo hacerlo, la disminución de la pobreza, la construcción de caminos vecinales, hospitales, escuelas, el mejoramiento de la educación, ofrecen viviendas populares y más empleos para todos; sin embargo, no identifican los fondos para cubrir esos gastos y hasta llegan al extremo de decir que, de ganar el poder, bajarán los impuestos e incrementarían el gasto social, y demás cosas inverosímiles, aunque nadie sabe cómo lograrán materializar esas propuestas.

Como corolario, destaco una frase del economista estadounidense, Henry Hazlitt, quien sostenía: “El arte de la economía consiste en considerar los efectos más remotos de cualquier acto o política y no meramente sus consecuencias inmediatas; en calcular las repercusiones de tal política no sobre un grupo, sino sobre todos los sectores”. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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