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Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador.

   
   
 

LatinPress. 13 /11 / 2016. Fabrizio Reyes de Luca. Ecuador.

   

Los acuerdos comerciales.

 

Un Tratado de Libre Comercio (TLC) consiste en un acuerdo comercial bilateral o multilateral mediante el cual las partes se comprometen a eliminar los obstáculos arancelarios y no arancelarios al intercambio de mercancías, regulando además, diversos temas que desbordan la esfera estrictamente comercial para abarcar aspectos económicos integrales.

Pero si un TLC se suscribe entre economías asimétricas o desiguales podría alimentar un comercio injusto donde predomine la ley del más fuerte en función de las capacidades tecnológicas, productivas y financieras, pasando por las exclusiones en los canales internacionales de comercialización y perpetuando los desequilibrios entre las economías participantes o suscriptoras de estos pactos comerciales.

La historia de la economía mundial pone en evidencia que los países con mayor desarrollo tecnológico y productivo han sido los abanderados del libre comercio y, en función de sus intereses económicos, han auspiciado su adopción y propagación indiscriminada por parte de los demás estados; pero, paradójicamente, sin renunciar a la implementación de prácticas proteccionistas.

El libre comercio expone una ideología sobre la forma de interpretar y regular las relaciones económicas, tanto en el plano nacional como en la esfera mundial.

Se habla de un comercio internacional donde todas las naciones participen como iguales entre sí. Pero las diferencias demográficas, geográficas, culturales y de desarrollo entre los países han incidido en las relaciones internacionales, destacándose también las asimetrías económicas que definen distorsiones, contrastes o desigualdades en las actividades productivas, comerciales y financieras.

En las relaciones económicas internacionales contemporáneas, las citadas diferencias suelen ser reconocidas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial del Comercio (OMC), al demandar de los estados desarrollados un trato especial y diferenciado en beneficio de las naciones en vías de desarrollo, cuando se trata de implementar regulaciones y normativas del comercio mundial invocando la simple reciprocidad en las transacciones comerciales.

¿Se deberían reforzar los proyectos regionales de acuerdos comerciales en lugar de privilegiar las negociaciones bilaterales bajo la forma de un TLC entre economías desiguales? América Latina debería pensar en la suscripción de acuerdos comerciales regionales o en bloques, en lugar de apostar a la negociación bilateral de países individuales con estados que tienen economías más desarrolladas.

Sobre todo en momentos en que los países desarrollados están apostando a la concertación de mega-pactos comerciales al estilo del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) que podría ser el tratado comercial más grande de todos los tiempos, al sumar 12 países liderados por los Estados Unidos de América, que concentran cerca del 40 por ciento del producto interno bruto (PIB) mundial y de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP), el cual se está negociando entre la Unión Europea y Estados Unidos.


Como corolario, debo señalar, que la proliferación de acuerdos comerciales a nivel bilateral o regional ha derivado en una superposición de mecanismos que articulan y a la vez distorsionan el comercio mundial al debilitarse el marco multilateral regulado por la Organización Mundial del Comercio. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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