LATINPRESS.es © Noticias y Análisis Nacionales e Internacionales
Marbella, Andalucía, España.


España. Venezuela. México. Costa Rica. Ecuador. R. Dominicana. Estados Unidos.
Bolivia. Colombia. Perú. Argentina. Panamá.


     
 

 

   

Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador.

   
   
 

LatinPress. 19 /11 / 2016. Fabrizio Reyes de Luca. Ecuador.

   

Trump, la causa del vencedor.

 

Marco Porcio Catón, magistrado romano (conocido como “el Censor”) fue, además, un notable militar y político que ejerció sus funciones con apego a la más recta moral y a  quien muchos consideraban como el abogado de las causas perdidas, por su hábito de defender a los grupos más débiles y vulnerables de la sociedad.


La elección de Donald John Trump, como Presidente de los Estados Unidos de América, trae consigo muchas enseñanzas que el mundo debe asimilar y que la clase política de todas las latitudes del planeta tiene que escudriñar.


Expresión de un nacionalismo a ultranza, Trump logró concitar el apoyo de la mayoría del pueblo estadounidense para ser electo el Presidente número 45 de los Estados Unidos de América, merced a una diversidad de aristas que nos proporcionan mucha tela por dónde cortar, desde la indiferencia hasta el voto castigo a los políticos tradicionales.


Nosotros los ecuatorianos decimos que “la derrota no tiene padrinos”, cuestión que los romanos resumían en el aforismo que reza: “La causa del vencedor es agradable a los dioses, la del vencido a Catón”; y es así como ya abundan toda suerte de personajes que empiezan a encontrar en el triunfo de Donald Trump, más de una causa estratégica preconcebida por el magnate inmobiliario para alzarse con una estruendosa victoria electoral.


Ahora su éxito se debe, entre otras cosas, a su capacidad para armar estrategias de marketing con suficiente acierto como para fijar en los marcos cognitivos del pueblo americano, el carácter mesiánico de su persona.  Y no falta quien se aventure a encontrar, hasta en sus peores expresiones de campaña, una acción planificada con la finalidad de lograr determinados objetivos.


En otras palabras, en sus mítines políticos, se concentró en decir lo que el pueblo estadounidense quería y necesitaba escuchar de un líder mediático, planteando en sus discursos soluciones radicales a los problemas sociales que agobian a los ciudadanos de esa gran nación.

 

Todo lo anterior podría hasta ser cierto, porque como dijo el poeta español Ramón Campoamor y Campoosorio: “en este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”; pero la verdad más grande que esto entraña, no es que Trump sea un mago de la estrategia ni que hubo un cambio de paradigmas, producto de la reflexión de un grupo de ciudadanos críticos, sino que el mundo está descreído y hastiado de la clase política en general; que, con honrosas excepciones, se ha producido un desencuentro abismal entre las expectativas que la gente se hace de la clase dirigente y su perturbador desempeño.


Eso deberá servir de reflexión a aquellos cuya conducta política se activa a partir de un concepto neo patrimonialista del Estado, y cuando les toca ejercerlo se les va la mano y se hunden en la indiferencia e irresponsabilidad en la administración de los recursos públicos.   


La humanidad está harta y asqueada de los políticos cleptómanos que se burlan de sus electores y se va moviendo, buscando meditar y detenerse, haciéndolo allí donde todavía haya esperanza, al menos en probar cuáles son sus verdaderas intenciones. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
© Latinpress, Boletín semanal, Noticias en España. Venezuela. México. Costa Rica. Ecuador. R. Dominicana. Estados Unidos. Bolivia. Colombia. Perú. Argentina. Panamá.

Aviso Legal · Política de Privacidad · Política de Cookies