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Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador.

   
   
 

LatinPress. 17 /07 / 2016. Fabrizio Reyes de Luca. Ecuador.

   

El fantasma del déficit fiscal.

 

Una sombra recorre el contexto de la geografía económica mundial, es el fantasma del déficit fiscal, el cual aflora cuando los gastos superan los ingresos de un Estado.

Hay economías desarrolladas que han hecho del déficit fiscal, su desempeño financiero cotidiano, realidad que tiende a acumular presiones sobre el desempeño de la economía en su conjunto.

Téngase en cuenta, que el endeudamiento del gobierno se hace presente con el déficit presupuestario, pues para financiar ese saldo negativo tiene que recurrir al aumento de los impuestos o a buscar créditos en los mercados financieros internacionales.

Cuando sobreviene una crisis económica como la que estalló en el año 2007, dentro de los Estados Unidos de América, y que se propagó por el todo globo terráqueo durante el período 2008-2009, salen a relucir los efectos devastadores de los números rojos en las finanzas públicas.

Claro, lo ideal para toda economía es que los déficit, tanto fiscal como comercial y financiero, queden atrás, pues a largo plazo, la persistencia, la recurrencia de los déficits hacen vulnerable al aparato productivo, a la vez que sitúa a la macroeconomía en un estado de fragilidad e incertidumbre para el diseño práctico y eficaz de las políticas públicas.


Al llegar a este punto conviene recordar una frase del economista británico, John Maynard Keynes: “El dinero es un vínculo entre el presente y el futuro. Eso quiere decir que todo endeudamiento es un préstamo que toda sociedad se hace a sí misma”.

Por ejemplo, tras la lenta recuperación de la economía mundial, los gobiernos de la Eurozona iniciaron una política fiscal contractiva, dejando de incrementar el gasto público para estimular las actividades productivas, comerciales y financieras.

El costo social de semejante política fiscal contractiva, no se ha hecho esperar: el desempleo ha sembrado raíces en la economía de varias naciones integrantes de la Unión Europea, al tiempo que las protestas sociales se producen en los países comunitarios, especialmente en aquellos que se encuentran atormentados por un endeudamiento público que compromete su capacidad de pago. Tales son los casos de Grecia, Portugal y España.

Si de lo que se trata es de reducir o eliminar el déficit fiscal y enfrentar el endeudamiento, sin lugar a dudas, habría que estimular un crecimiento sostenido, lo que contrastaría con la aplicación de políticas económicas muy restrictivas.

El déficit presupuestario podría ser una herramienta válida para promover la actividad económica, cuando la inversión privada se ha reducido y el gasto en consumo se encuentra muy deprimido.

Pero como quiera que sea, lo más importante es apostar por la estabilidad macroeconómica y por el control de la inflación, con políticas públicas adecuadas a la situación de cada sociedad.

Lo que sí queda claro, es que la búsqueda del equilibrio presupuestario, la existencia de un superávit o déficit fiscal manejable es el norte de una buena gestión en las finanzas públicas nacionales, pero hay un límite para los recortes del gasto público: el freno al crecimiento económico y al mantenimiento del gasto social. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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