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Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador

   
   
 

LatinPress. 25 /03/ 2016. Fabrizio Reyes de Luca. Ecuador.

   

La nueva Cuba.

 

Las viejas y patológicas antipatías que separaban a Cuba y Estados Unidos por razones ideológicas comienzan a ceder, dando paso a un nuevo escenario que procura la cohabitación entre dos viejos adversarios tras medio siglo de rivalidades y distanciamientos.

Los presidentes de ambos países, Raúl Castro y Barack Obama, han llevado las desavenencias al plano público para dejar en claro que, aunque con diferencias fundamentales, ellos apuestan a un entendimiento que permita normalizar las relaciones, sin que el pulso se les doble mucho a los dos.

Reconocer que el futuro de Cuba sólo lo deciden los cubanos ha sido, por parte de Obama, una tranquilizadora señal de que la mayor potencia mundial ha decidido guardar el garrote con el que avasalla, que no es otro que el embargo impuesto a las ventas a Cuba, para allanar otros caminos que favorezcan la convivencia armónica entre ambos países.

Y la respuesta de Castro, privilegiando la unidad en los aspectos en que están de acuerdo, no en los que los diferencia, es la llave que abre la puerta de esta histórica reconciliación.

La reunión de ambos mandatarios en La Habana, que estuvo marcada por el hito de que fue la primera vez en 88 años que un Presidente norteamericano pisaba tierra cubana, es otro eslabón del proceso de acercamiento que, de forma gradual, irá acomodando los intereses de los dos Estados sin que por ello haya que arriar, al mismo tiempo, todas las banderas que enarbolaron en su guerra fría, justificadas o no.

La nueva Cuba jugará un papel distinto en el escenario mundial. Una vez se logre el fin del embargo, que no cabe dudas que tiene sus días contados, la diplomacia cubana tendrá nuevos retos, especialmente para propiciar mayor colaboración técnica que permita actualizar en poco tiempo las estructuras cubanas para la producción, con un enfoque hacia la exportación a gran escala de sus productos. 

Cuando en el 2014 se anunció el inicio de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, en su discurso, Obama afirmó que “el cambio es duro, en nuestras propias vidas y en las vidas de las naciones.

Y el cambio es aún más duro cuando llevamos el peso de la historia en nuestros hombros”. Por su parte, Raúl Castro decía “como hemos repetido, debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada, con nuestras diferencias.”

La visita oficial del presidente Obama a Cuba, decreta el fin de la versión americana de la Guerra Fría, que la caída del muro de Berlín simboliza. A paso lento pero seguro, desde los primeros afanes del presidente Ford y luego los del presidente Carter, el establishment estadounidense ha ido entendiendo que la supervivencia del régimen cubano es la prueba más fehaciente del fracaso del bloqueo económico a la isla.
Ante la terquedad de los hechos, era entonces el tiempo de afinar las negociaciones para el establecimiento del modelo chino-estadounidense, que consistió en dejar en manos del partido único (PCC) el control político del país, pero impulsando el libre mercado en sus relaciones comerciales.

De igual manera, se espera que puedan los capitales estadounidenses tener libre acceso a las múltiples oportunidades de negocios que Cuba ofrece, desde sus riquezas naturales, la belleza de su tierra, hasta su población alegre, amistosa, culta y disciplinada. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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