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Fabrizio Reyes de Luca
Ecuador

   
   
 

LatinPress. 18 /02/ 2016. Ecuador

   

Burbuja petrolera.

 

Se hace insostenible para la economía mundial y las finanzas públicas de los grandes países productores y exportadores de petróleo, la proyección en el tiempo de la caída libre de los precios del crudo por debajo de los 30 dólares el barril, aunque para los países consumidores se trata de un respiro financiero.

El enfriamiento de la economía mundial tiene mucho que ver con la notable disminución en el ritmo de crecimiento de la economía china, la cual registró el año anterior, la tasa de crecimiento más bajo de los últimos veinticinco años,  rompiendo todos los pronósticos, un decepcionante 6,9%.

Se comprenderá que las turbulencias financieras que puedan afectar el desempeño de la economía china podrían impactar adversamente sobre el mapa financiero global, pues se trata de la segunda mayor economía del planeta, al representar el 15% del Producto Interno Bruto mundial.

A mediados del 2015, el Fondo Monetario Internacional expresó su satisfacción por la caída en los precios del crudo señalando que “precios de petróleo más bajos impulsarán el gasto y, como consecuencia, apoyará el crecimiento de la economía”, pero el persistente declive en la cotización del “oro negro” ha devenido en un factor desestabilizante de la producción, el comercio y las finanzas internacionales.

Con sobrada razón un grupo de Estados miembros de la Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo (OPEP) está promoviendo un consenso a nivel internacional para que se abra un diálogo entre exportadores e importadores, para alcanzar niveles de precios competitivos que logren frenar un posible colapso de la economía global.

Por eso resulta interesante la entrada en vigencia de un acuerdo concertado entre los gobiernos de Arabia Saudita, Rusia, Venezuela y Qatar (miembros de la OPEP) dirigido a congelar la producción del crudo y enfrentar así el ritmo creciente de la oferta, argumentando que “esa medida no solo beneficiará a los países productores y exportadores de crudo sino a la economía planetaria”.

Naturalmente, habría que ver cómo Arabia Saudita –que es una potencia hegemónica dentro de la OPEP- se identifica con la adopción de esa estrategia que busca ejercer un mayor control sobre los niveles de oferta petrolera, flexibilizando el mantenimiento de la política de precios bajos hasta tanto, no sucumban los productores de petróleo de esquisto en los Estados Unidos.

Llama la atención que Arabia Saudita haya expresado su voluntad de frenar, poco a poco, los volúmenes de producción petrolera, pues ha sido este país quien ha llevado la voz cantante dentro de la OPEP, para mantener una política de sobreoferta que presione a la baja a los precios del crudo como una táctica comercial dirigida a hundir a los productores norteamericanos.

Y es que esa táctica de apostar al derrumbe de los precios del petróleo como una maniobra para sacar del mercado a los exportadores que no puedan competir con cotizaciones por debajo de los 35 dólares por barril, ha sobrepasado las expectativas originales, pues ya son muchos los países miembros de la OPEP que se encuentran muy afectados en sus finanzas por la vigencia de esa maniobra saudí, como es el caso de Ecuador.

No obstante, hay analistas que sostienen la tesis de que todavía el derrumbe de los precios del petróleo no ha tocado fondo y que la cotización del barril podría estabilizarse en 20 dólares por barril.

Y ya se sabe que la actual situación de precios bajos está sembrando un desempleo mayor que el previsto por los especialistas, en el contexto de la economía estadounidense.

En efecto, datos oficiales revelan que desde hace un año el desplome en la cotización del “oro negro” ha lanzado a las calles a unos 42 mil empleados de la industria petrolera norteamericana debido a que los costos de producción de las empresas que extraen el crudo mediante el procedimiento de la fragmentación hidráulica, se hacen insostenibles.

Los niveles de caída del precio internacional del petróleo están perjudicando sensiblemente no sólo a los empresarios pequeños y medianos de Estados Unidos, sino a importantes Estados miembros de la OPEP que han visto colapsar sus cuentas nacionales en perjuicio de las inversiones públicas y el gasto social, como ha ocurrido en nuestro país.

Con la persistencia de precios bajos, se ha llegado a un punto que podría hacer colapsar todo el conjunto de la economía petrolera global, pudiendo generarse una desestabilización de las actividades productivas, comerciales y financieras en todo el globo terráqueo.

Si, la crisis del petróleo barato puede verse como una bendición para los países importadores, pero una tragedia económica y político-social para los productores y exportadores. ¿Estamos en presencia de un estallido de una burbuja petrolera internacional, capaz de gestar una nueva crisis económica mundial?

Los países productores y exportadores de petróleo están enviando señales de aproximación en la búsqueda de un equilibrio de precios que impida el colapso, no sólo de los mercados petroleros, sino también del conjunto de la economía global, a cuyos efectos devastadores no escaparían los países compradores o importadores, los cuales, coyunturalmente, han sido los grandes beneficiados.

Esperemos que el acuerdo logrado por Arabia Saudita, Catar, Rusia y Venezuela evite el estallido de la burbuja petrolera y consiga la estabilización de los precios, que haga sustentable y rentable el negocio de la producción y exportación del crudo. Colaboración especial para LatinPress®.

   
 
 
 




 
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